Amor sin diagnóstico

9

En medio de las cuatro paredes del consultorio, Jimin y Jungkook continuaban besándose. El mayor lo sostuvo por la barbilla buscando un mejor ángulo y tratando de profundizar el cont
acto. Jungkook abrió la boca, y el menor se dejó arrastrar sin dudar por su calor. Con timidez, Jimin acarició el labio inferior del psicólogo con la punta de su lengua curiosa, sacándole un gemido que se mezcló con el suyo.

Como el peli-rosa era mucho más bajo que Jungkook, tuvo que dar un pequeño impulso, enrollar sus piernas alrededor de la cadera del pelinegro y afianzarse a su cuello para no caerse. El mayor lo sujetó firmemente por la cintura y, ahora que ambos se encontraban a la misma altura, Jimin pudo sentir la firmeza de su entrepierna rozándose con la suya.

Claramente no era el beso con la mejor técnica, pero para Jungkook era el mejor que había probado en toda su vida. El peli-rosa compensaba su inexperiencia con calor, ansias y pura euforia. El pelinegro podía oír el sonido del beso resonando en sus oídos; el choque de sus labios, dientes y saliva colisionando era una experiencia tan torpe como adictiva.

Se entregaron el uno al otro sobre el suelo cubierto de almohadas, disfrutando al máximo esa calidez compartida, hasta que la falta de aire los obligó a separarse. Ambos terminaron con la respiración completamente agitada y los labios hinchados por la intensidad del encuentro.

—Vaya, eso fue… perfecto —dijo el mayor, saboreando sus propios labios—. Mierda, Jimin. Tu sabor… todo fue jodidamente perfecto. ¿Dónde aprendiste a responder a un beso así de bien?

El menor bajó la mirada totalmente nervioso. Tenía las mejillas rojas como un tomate y evitaba mirar directamente a Jungkook.

—Bueno, yo… —susurró avergonzado—… he visto videos sobre eso.

—O sea, ¿internet te enseñó?

—Y también practicaba con naranjas. Mi mamá compraba muchas y yo utilizaba algunas.

—Así que aprendiste besando naranjas y viendo videos en internet —rio Jungkook con ligereza—. Yo pude haberte enseñado, ¿no te gustaría eso?

—Mmm, s-sí me gustaría, Jungkook.

En ese preciso momento, el temporizador sonó en el escritorio, marcando el final de la sesión y obligándolos a regresar de golpe a la realidad. Jimin se arregló la ropa y el cabello con rapidez, tratando de ocultar sus labios hinchados y sus mejillas encendidas antes de que se abriera la puerta.

Antes de dejarlo ir, Jungkook lo ayudó a ponerse de pie y lo atrajo para darle un abrazo cálido, inhalando su aroma mientras posicionaba sus manos en su delgada cintura.

—Eres lo más precioso que he visto en este mundo, nunca lo olvides, por favor —susurró cerca de su oído.

El peli-rosa se quedó paralizado al escuchar esas palabras, sintiendo cómo algo dentro de su pecho estallaba de pura alegría. Ambos sonrieron en silencio, disfrutando de la paz de ese momento y de lo mucho que se complementaban.

Al salir a la sala de espera, el pelinegro se encontró de frente con los padres de Jimin. Su postura cambió al instante a una impecable y profesional, aunque una chispa de complicidad brillaba en sus ojos, una que solo el menor era capaz de descifrar.

—Doctor Jeon, ¿qué tal le ha ido a mi hijo? ¿Hubo alguna mejora? —preguntó Charin apenas vio salir a Jungkook.

—El “tratamiento para arreglar su conducta” va por un excelente camino, señores —afirmó el doctor con total seriedad—. Me sorprende lo mucho que ha cooperado el joven Jimin en tan poco tiempo; eso significa que no está dispuesto a rendirse hasta poder “curarse”.

Al escuchar eso, Minho, el padre de Jimin, se acercó a Jungkook y le palmeó la espalda con orgullo. En ese instante, el peli-rosa entendió que el doctor había logrado romper la barrera más difícil con una persona tan terca y fría como su padre: la de la desconfianza.

—A mí también me sorprende lo mucho que mi hijo le está poniendo ganas a esto, y todo gracias a usted, querido doctor —añadió Minho—. Mi esposa y yo creímos que todo estaba perdido; seguramente su carisma y el hecho de que ambos sean jóvenes ayuda a que se entiendan mejor y aplique un tratamiento más efectivo.

—Sí, doctor, se lo agradezco mucho —agregó su madre.

—No hay nada que agradecer. De hecho, les recomiendo agendar un nuevo horario de citas, uno en el que nos veamos tres veces a la semana, para continuar el tratamiento con mayor rapidez.

—¡Oh, por supuesto! —respondieron los padres al unísono—. Nos encargaremos de ello de inmediato.

Cuando su padre al fin lo soltó, el peli-rosa pudo relajar su expresión de incomodidad. Lanzándole una última mirada cargada de intención a su guapo psicólogo, se despidió de él, más ansioso que nunca por volver a verlo en la siguiente sesión.

Nota de autora: ¡Pura química y estrategia! 🔥😭 Miren nada más al doctor Jeon vendiéndoles la idea de "curar" a Jimin solo para poder verlo TRES veces a la semana. ¡Un genio total! Y la escena de las naranjas... ¿se puede ser más tierno que Jimin? 🥺 ¿Qué creen que pase ahora que se van a ver mucho más seguido? ¡Déjenme sus teorías y comentarios abajo, saben que amo leerlas! No olviden dejar su estrellita/corazoncito para apoyar la historia. ¡Los amo mucho! ✨🖤



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En el texto hay: bts, jikook, chico x chico

Editado: 05.08.2026

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