Jungkook entra a su departamento y el silencio del lugar lo golpea de lleno. Lanza las llaves sobre la mesa de centro con desgano, se quita la chaqueta de un solo tirón y la tira sobre una silla antes de dejarse caer de golpe en el sofá. Cierra los ojos y respira hondo, tratando de despejar su mente, pero la imagen de Jimin simplemente se niega a desaparecer.
El sabor dulce del peli-rosa todavía parece rondar en su boca. Recordar el roce desesperado de sus labios, la calidez de su piel y la forma en que el cuerpo del menor encajaba tan perfectamente sobre el suyo en la alfombra lo está volviendo completamente loco.
En la soledad de su sala, el pelinegro revive cada segundo de la sesión, pero esta vez sin el filtro del autocontrol ni las barreras del código ético. Piensa en la audacia que tuvo el chico al inclinarse hacia él, en la ternura de sus excusas sobre las naranjas y en la manera tan pura en que se entregó al beso cuando le pidió permiso.
La frustración y el deseo se mezclan en una tormenta difícil de frenar dentro de su pecho. Jungkook se pasa ambas manos por el cabello, despeinándose con fuerza, y suelta una risa amarga y ronca al darse cuenta de lo inevitablemente atrapado que está por su propio paciente. Supuestamente era él quien debía mantener el mando, pero la realidad era otra: probó solo un poco de Jimin y ahora todo su cuerpo le pide a gritos mucho más. Una intensa y abrumadora electricidad le recorre la piel, haciéndole casi imposible ignorar el efecto devastador que el menor tiene sobre él.
Buscando cualquier distracción, toma su teléfono del bolsillo. Una notificación en la pantalla confirma que Jimin acaba de devolverle el follow en Instagram. Jungkook esboza una sonrisa ladina, imaginándose al menor totalmente sonrojado tras haber sido descubierto mirando su perfil. L llevado por la curiosidad, decide entrar al perfil del peli-rosa.
No hay muchas publicaciones, pero una foto en particular detiene su respiración por completo. Es una imagen de Jimin mirando a la cámara con una sonrisa tímida, el cabello rosa cayéndole suavemente sobre los ojos y vistiendo un suéter holgado que lo hace lucir ridículamente tierno y hermoso.
La mezcla de la dulzura de la foto con el recuerdo del beso apasionado que tuvieron en la alfombra destruye el último hilo de compostura de Jungkook. Observa esa imagen tan cute durante largos minutos, sintiendo cómo el calor le quema por dentro y cómo el deseo por tenerlo cerca se vuelve cada vez más incontrolable.
Tratando de frenar el impulso y recuperar el aliento, el pelinegro se pone de pie, se pasa una mano por el rostro y camina hacia la cocina. Se sirve un vaso de agua helada y se lo bebe de un solo trago mientras su mirada se pierde en la nada.
El agua fría le recorre la garganta, pero no logra borrar el pensamiento obsesivo que ronda en su cabeza: la próxima sesión en el consultorio no va a ser nada fácil de mantener bajo control.
Nota de autora: ¡EL DOCTOR JEON NO PUEDE MÁS! 🔥😭 AAAAAAH, hermosos lectores, necesitábamos urgente ver la perspectiva de Jungkook. El hombre está luchando contra sí mismo, cayendo por completo al ver la foto de Jimin en Instagram y contando los minutos para volver a verlo. 🙈🐰 ¿Creen que Jungkook logre mantener la compostura en la siguiente cita o la tensión en el consultorio va a explotar por completo? ¡Déjenme sus teorías y comentarios abajo! No olviden dejar su estrellita/corazoncito si les gustó. ¡Los amo mucho! ✨🖤