Flashback
Cinco años atrás.
Jimin siempre había sido una persona de gran inteligencia. En la escuela, fue considerado el alumno más brillante de todo el colegio; era el favorito de los profesores y siempre obtenía premios o medallas de honor. Por ese gran reconocimiento y potencial, Minho y Charin habían decidido que la facultad de medicina sería la más adecuada para aprovechar la capacidad de su hijo.
Ser médico era el sueño de sus padres, pero no el suyo. Y ahora, que se había rebelado hacía poco pintándose el cabello de rosa, volvería a hacerlos enojar porque planeaba proponerles una profesión bastante distinta a la que ellos tenían en mente para él.
Así que, aprovechando lo tranquilo que estaba el desayuno de esa mañana, se armó de valor y, con una mirada brillante llena de ilusión, decidió hablarles sobre su pasión por la danza: su carrera soñada.
—Mamá, papá, quisiera decirles algo muy importante —dijo con la voz temblorosa, dando un sorbo a su bebida para calmar los nervios—. Es acerca de ingresar a la facultad de medicina... Me gustaría postular a otra carrera.
—¿A otra? —preguntó su padre con inmediata indignación—. ¿Acaso vas a ganar más dinero o por qué no quieres estudiar la profesión que hemos decidido para ti?
—N-No... Me gustaría convertirme en un gran bailarín profesional en el futuro. Quisiera estudiar danza, bailar sobre escenarios y pertenecer a lo bello que es el mundo artístico —admitió con los ojos encendidos—. Adoro moverme al ritmo de la música, conocer más sobre el baile y crear coreografías.
Al terminar de escuchar esas palabras, su padre se levantó bruscamente de la silla con una expresión totalmente furiosa. Agarró del brazo al menor con una fuerza tan desmedida que Jimin jadeó de dolor. Su madre observaba todo en absoluto silencio, sin mover un solo dedo para intervenir.
—¡¿Tienes idea de lo que acabas de decir?! —exclamó Minho con voz firme y demandante—. Ese es un camino que tienes estrictamente prohibido seguir. El baile no es una profesión real, solo es para gente débil que no sabe qué hacer con su vida.
—¡No, papá! Eso no es verdad. Yo amo bailar y no porque me guste eso significa que soy una persona débil.
Su padre, perdiendo el control por completo, le asestó una bofetada tan fuerte que su mano quedó marcada en la mejilla del peli-rosa. Al soltar repentinamente el agarre de su brazo, el menor cayó directo al suelo. Jimin, que jamás había sido golpeado por sus progenitores, temblaba de puro miedo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas saladas.
—Ay, hijo —habló su madre con una voz fría y desprovista de toda empatía—. No seas dramático, si no queremos que seas un estúpido bailarín es por tu propio bien. Lo que tú quieres estudiar son cosas de gays, y no quiero creer que tú seas uno, Jimin.
—¡Pero claro! Lo único que quieren es guardar las apariencias sin que les importe en absoluto cómo me siento.
El evidente rechazo de Minho y Charin, sumado a sus comentarios destructivos y homofóbicos, provocó que una rabia incandescente y una tristeza profunda invadieran todo el ser de Jimin. Entonces, en un acto de furia y pura desesperación desde el suelo, empujó con fuerza a su padre, haciéndolo caer contra el frío piso. El mayor se levantó rápidamente; su expresión daba auténtico terror y Jimin no pudo evitar retroceder aterrado.
—Te estás comportando igual que tu hermano, con sueños estúpidos y faltando el respeto —dijo Minho mientras sujetaba con furia la jarra de vidrio que estaba sobre la mesa—. Pero esta vez te corregiré a tiempo o no te convertirás en un error como lo es Seokjin.
Acercándose con una lentitud peligrosa y con la jarra en alto, el peli-rosa comenzó a maldecir para sus adentros, arrepintiéndose amargamente de haber tenido la idea de compartir su sueño con esa clase de personas. Esperando el inevitable e inminente golpe, una oscuridad repentina invadió su visión hasta que todo se volvió completamente negro.
Fin del flashback
…
El recuerdo se disipó y la dura realidad del presente lo envolvió de golpe.
Jimin se despertó sobre su cama, completamente asustado, con la respiración agitada y la piel cubierta de sudor frío. Suspiró en el pesado silencio de su habitación, sintiendo cómo esos viejos comentarios y la violencia de su padre todavía le dolían en lo más profundo del pecho, marcando el cruel inicio del infierno en su propia casa.
Abrazando sus rodillas contra el pecho, se dio cuenta de que la danza, al igual que sus verdaderos sentimientos y su identidad, había tenido que permanecer oculta en las sombras durante años.
Nota de autora: ¡Un capítulo súper doloroso y revelador! 💔😭 Se me parte el corazón al ver todo lo que Jimin tuvo que sufrir a manos de sus padres solo por querer seguir su sueño de la danza y ser él mismo. Ahora entendemos perfectamente el origen de todo su miedo... 🥺 ¿Creen que Jimin finalmente se atreva a confiar en Jungkook y le contamine sobre este trauma en la siguiente sesión? ¡Déjenme sus comentarios y teorías abajo, los leo a todos! No olviden dejar su estrellita/corazoncito para apoyar la historia. ¡Los amo mucho! ✨🖤
Pdt: Me gusta dejar este tipo de notas, amaría interactuar con las personas que lean y apoyen esta historia por favor. Bayss