La frialdad en la mesa del comedor de los Park se sentía diferente esa mañana. Minho observaba a su hijo sobre el borde de su periódico antes de tomar un sorbo de café, mientras Charin acomodaba su postura con elegancia.
—Tu actitud ha estado bastante más dócil estos últimos días, Jimin —habló su padre con voz firme, rompiendo el silencio—. Parece que las consultas con el doctor Jeon finalmente están surtiendo efecto y te están enseñando a comportarte como es debido.
—Así es —agregó su madre con tono satisfecho—. De hecho, el doctor Jeon se comunicó con nosotros para recomendar un seguimiento más intensivo. Nos sugirió agendar tres citas a la semana para asegurar que no tengas ningún retroceso, y ya hemos aceptado el nuevo horario.
Jimin parpadeó sorprendido, intentando procesar que ahora vería a Jungkook tres veces por semana.
—Por esa razón, y viendo tu mejoría —continuó su padre—, a partir de hoy irás solo al consultorio. Confiamos en que no harás ninguna estupidez ni intentarás escapar de nuevo. Ya estás lo suficientemente mayor para entender lo que te conviene.
—Entendido, papá. Gracias, mamá —respondió Jimin manteniendo la cabeza baja y la voz neutral para no delatar la inmensa alegría que le quemaba por dentro.
En cuanto salió de la casa y dobló la esquina, dejando atrás la sombra asfixiante de su residencia, el peli-rosa dejó escapar un largo suspiro retenido. Sus labios se curvaron de inmediato en una sonrisa radiante.
Caminar por las calles sin un chofer o la mirada vigilante de sus padres le dio una sensación de libertad que no experimentaba desde hacía años. Sabía que era una libertad falsa y construida sobre la ceguera de sus progenitores, pero no le importaba en lo absoluto. Disfrutaba el aire fresco en el rostro, el murmullo de la ciudad y el ritmo de sus propios pasos.
Cada metro recorrido lo acercaba más a su verdadero destino. Sentía mariposas revoloteando salvajemente en su estómago y una impaciencia dulce en el pecho. Pensar en Jungkook y en la genialidad del pelinegro al haber convencido a sus padres para citarlo tres veces por semana hacía que su corazón se acelerara de pura emoción.
Al llegar al edificio médico, Jimin subió las escaleras a paso rápido. Se detuvo un segundo en el pasillo, justo frente a la puerta del consultorio, y no pudo evitar sonreír ante la enorme ironía de la situación: sus padres creían que lo enviaban para reprogramarlo y corregirlo, sin imaginar que lo estaban dejando ir solo al lugar donde más deseaba estar.
Ajustó la tira de su bolso, respiró hondo para calmar los latidos de su corazón y levantó la mano para tocar la madera suavemente tres veces.
—Pase —se escuchó la voz profunda y masculina de Jungkook desde el interior.
Jimin apretó la perilla metálica con la mano temblándole ligeramente de la emoción, listo para girarla.
Nota de autora: ¡LA IRONÍA DE LA VIDA! 😂🔥 Los papás de Jimin juran que el doctor Jeon lo está "enderezando", le aumentaron las citas a tres veces por semana ¡y lo dejan ir completamente solo por primera vez! 🙈😭
Jimin ya está en la puerta a punto de entrar... ¿Qué creen que pase en el momento en que cruce ese umbral sin la presión de sus padres afuera? ¡Déjenme sus teorías y comentarios abajo, me encanta leerlos a todos!
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