Amor sin diagnóstico

29

Jungkook se quedó paralizado mirando la pantalla del teléfono. Le llevó unos segundos procesar el texto y la fotografía que iluminaba la penumbra de la sala. La imagen de ambos tomados de la mano, sonriendo sin sospechar nada, ahora parecía una condena. Sentía cómo la ira y el pánico luchaban dentro de su pecho, pero al bajar la mirada y ver a Jimin al borde de un colapso, apartó el celular de inmediato y lo dejó sobre la mesa.

En ese instante, Jimin rompió en un llanto amargo y desesperado. Los sollozos salían de su garganta de forma entrecortada, y las lágrimas quemaban sus mejillas sin detenerse.

—J-Jungkook... si me separan de ti, yo... yo no voy a poder seguir con mi vida —articuló Jimin entre ahogos, apretando la camiseta del pelinegro con sus manos temblorosas—. Sé que apenas nos conocemos hace tres meses, pero se siente como si nos conociéramos de toda la vida... Como si hubiéramos nacido para estar juntos, Kook. Tú me complementas en todos los sentidos, me devolviste la luz... no puedo perderte, no puedo.

Jimin bajó la cabeza, sintiendo una culpa aplastante sobre los hombros. No quería que Jungkook sufriera las consecuencias del odio de su familia. No quería que el hombre que tanto amaba saliera lastimado por su culpa.

—Tal vez... tal vez sea mejor que me vaya —susurró Jimin con la voz completamente rota, intentando ponerse de pie con torpeza—. Si me alejo de ti ahora, a ti no te van a hacer nada. No quiero ser una carga... no quiero destruirte a ti también.

—¡No! ¡No digas eso, por favor! —exclamó Jungkook de inmediato, sujetándolo por la cintura con firmeza para impedir que se levantara.

—Jungkook, déjame...

—¡No te voy a dejar ir, Jimin! ¡Espérame, por favor! ¡Escúchame! —le suplicó Jungkook con los ojos brillantes por la desesperación.

Antes de que Jimin pudiera decir algo más, Jungkook tomó su rostro entre sus manos y lo atrajo hacia sí para sellar sus labios en un beso desesperado, profundo y lleno de una devoción pura. Era un beso que sabía a lágrimas saladas, a un dolor compartido, pero también a una promesa silenciosa de que no lo iba a soltar pasara lo que pasara.

Al separarse lentamente, Jimin apoyó su frente contra la de Jungkook. No podía dejar de llorar; el terror lo recorría por completo, helándole las manos y los pies.

—Odio ser así... —murmuró Jimin con rabia, apretando los ojos con fuerza—. Detesto ser tan sensible, llorar por absolutamente todo y no poder ser valiente por una sola vez en mi vida... Odio ser tan débil.

Jimin intentó morderse el labio inferior y tragar saliva con fuerza, tratando de reprimir el llanto de golpe, obligándose a guardar todo ese dolor en su interior como solía hacer en el pasado para no molestar a nadie.

Pero Jungkook notó de inmediato lo que intentaba hacer y le sujetó la barbilla con inmensa suavidad, obligándolo a mirarlo a los ojos.

—Mírame, Jimin. No hagas eso —le dijo Jungkook con la voz firme pero cargada de una ternura infinita—. Reprimir lo que sientes está mal. Como psicólogo te digo que guardar todo ese dolor dentro solo te va a lastimar más el corazón... y como la persona que te ama, te pido que no te escondas de mí. Conmigo no tienes que ser valiente ni fuerte. Conmigo puedes llorar todo lo que quieras, las veces que lo necesites. Yo voy a sostenerte siempre.

Al escuchar esas palabras, Jungkook no pudo contenerse más. Una lágrima pesada rodó por el rostro del pelinegro, seguida de otra y otra, hasta que él también rompió en llanto. Ver al chico que le había devuelto la alegría tan aterrado, y saber que el destino los estaba empujando lentamente hacia una separación inevitable, le rompió el corazón en mil pedazos.

Ambos sabían, en lo más profundo de sus almas, que estaban destinados a estar juntos. Pero también sabían que la tormenta que se avecinaba era demasiado grande.

Jungkook envolvió a Jimin entre sus brazos con toda la fuerza de su cuerpo, pegándolo a su pecho como si tratara de protegerlo del resto del mundo. Jimin se aferró a él con desesperación, escondiendo el rostro en el cuello del pelinegro, sintiendo el subir y bajar acelerado de su respiración y el latido desbocado de su corazón.

Estuvieron así durante mucho tiempo en la penumbra de la sala, llorando juntos, consolándose con caricias suaves en el cabello y susurros de amor en medio de la oscuridad.

Poco a poco, el llanto de Jimin fue perdiendo fuerza. El agotamiento físico y emocional terminó por vencerlo. Sus respiraciones se volvieron más lentas y profundas, y sus párpados pesados terminaron por cerrarse por completo.

Jimin se quedó profundamente dormido encima de Jungkook, con las mejillas aún húmedas por las lágrimas y su mano pequeña sujetando con fuerza la tela de su camiseta, buscando refugio hasta en sus sueños. Jungkook lo miró con el alma hecha pedazos, le besó la frente con extrema ternura y lo abrazó un poco más fuerte, velando su sueño en medio de la noche.

📝 Nota de autora:

¡Lloré escribiendo este capítulo! 😭😭💔💔 Esa escena en la que Jungkook le dice a Jimin que con él puede llorar todo lo que quiera y rompen en llanto juntos me destruyó por completo... 🥹🐰🐥 Están tan destinados a estar juntos que duele pensar en lo que viene.

¿Creen que el padre de Jimin interfiera de inmediato o qué creen que pasará al día siguiente? 💬✨



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En el texto hay: bts, jikook, chico x chico

Editado: 10.09.2026

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