El olor a antiséptico y el pitido constante de los monitores hacían que el pasillo del hospital se sintiera helado. Afortunadamente, el médico salió al poco tiempo para calmar a Jungkook: la herida en el abdomen de Jimin era limpia, no había tocado ningún órgano vital y solo había requerido unos cuantos puntos de sutura. Sin embargo, el doctor fue muy claro en que Jimin necesitaba guardar reposo absoluto y, sobre todo, mantenerse alejado de cualquier situación de estrés.
Pero el daño físico no era lo que verdaderamente mantenía a Jimin en peligro. Psicológicamente, estaba completamente roto. El ataque de su padre había sido la gota que derramó un vaso lleno de años de abuso, miedo y silencio. Jimin estaba devastado, con la mirada perdida en la nada y la mente sumergida en un abismo de dolor del que no podía salir.
En cuanto le dieron el alta, Jungkook lo cargó con cuidado para llevarlo de vuelta a su departamento, el único lugar donde sabían que la familia de Jimin no los encontraría por el momento.
Al llegar, Jungkook lo acomodó en el sofá de la sala con suma delicadeza, envolviéndolo en una manta suave. Recordando lo mucho que a Jimin le gustaba el helado —como aquella tarde feliz en el centro comercial donde rieron y compartieron un momento dulce—, Jungkook fue a la cocina y regresó con un pequeño tazón de helado.
—Toma, mi amor... Come un poquito, ¿sí? Te va a hacer bien —le dijo Jungkook con voz muy suave, sentándose a su lado y ofreciéndole una cuchara.
Jimin aceptó despacio. El frío sabor dulce pareció regresarlo por unos segundos a la realidad y le ayudó a calmar el nudo amargo de la garganta. Se quedaron en silencio viendo la televisión encendida a volumen bajo, intentando buscar un refugio de paz en medio del caos.
Sin embargo, los pensamientos en la cabeza de Jimin no se detenían. La imagen de su padre fuera de sí, el brillo del cuchillo y el grito de su madre se repetían en su mente como una pesadilla interminable.
—Él... él realmente quería hacerme daño, Kook —susurró Jimin de pronto, rompiendo el silencio con la voz apagada y los ojos fijos en la nada—. Me gritó que era una vergüenza para la familia... Dijo que te va a denunciar y que se va a encargar de arruinarte la vida a ti también... Mi mamá intentó frenarlo, pero él estaba ciego de rabia... Me odia, Jungkook. Mi propio padre me odia.
Escuchar el relato detallado de la agresión hacía que a Jungkook le dieran escalofríos por la espalda, sintiendo una mezcla de rabia infinita y un dolor profundo en el pecho.
—Tú no hiciste nada malo, Jimin. Ellos son los que están mal —respondió Jungkook, tomando su mano pequeña con fuerza.
Pero la presión psicológica era simplemente demasiado para Jimin. Años de reprimir sus emociones, el trauma del sótano de la noche anterior, el ataque físico de su padre y el terror aplastante de saber que estaba arruinando la vida del hombre que amaba chocaron de frente en su mente. Jimin era demasiado inestable, demasiado sensible y, en ese instante, su alma ya no pudo resistir más.
—Me duele mucho... me duele todo, Kook... —alcanzó a articular Jimin, llevándose una mano al pecho mientras su respiración se volvía casi imperceptible.
De repente, los ojos de Jimin se cerraron. Su cuerpo se volvió completamente pesado y se desplomó de lado, cayendo inconsciente directamente sobre los brazos de Jungkook.
—¿Jimin? ¡Jimin! —exclamó Jungkook entrando en pánico de inmediato.
Le dio unos toques suaves en las mejillas y le tomó el pulso en el cuello; estaba vivo, pero su cuerpo y su mente simplemente se habían apagado por completo ante la incapacidad de soportar tanto dolor.
Jungkook lo estrechó contra su pecho en medio de la penumbra de la sala, sintiendo cómo se le quebraba la respiración. Miró el rostro pálido y angelical de su pequeño Jimin, tan tierno, tan frágil y tan lleno de cicatrices invisibles, y una duda espantosa comenzó a carcomerle el corazón.
Por primera vez desde que se conocieron, Jungkook rompió en un llanto silencioso e impotente. Sentía una angustia devoradora y ya no sabía qué hacer... Ni siquiera estaba seguro de si insistir en quedarse al lado de su pequeño pichón era lo correcto, o si su presencia solo estaba acelerando la destrucción de la persona que más amaba en este mundo.
📝 Nota de autora:
¡ESTOY Llorando A MARES! 😭😭😭💔💔 No puedo ver a mi Jimin así, de verdad que la mente ya no le dio para más y colapsó en los brazos de Jungkook... 🥹🙈 Pasaron de comer helado para calmarse a este desmayo tan doloroso.
Y lo peor es la duda de Jungkook... ¿Será que piensa en alejarse de Jimin para protegerlo de su propia familia? 💬🥺
¡Déjenme todas sus teorías abajo, los leo a todos! Dejen su corazoncito si se les rompió el corazón con este capítulo y no olviden seguir mi perfil para el Capítulo 33. ¡Los amo con el alma! ✨🖤