> “¿Por qué yo?”
Y, como siempre, la respuesta apareció sin que yo tocara la pluma:
> “Porque solo tú lo ves de verdad.”
No pude seguir.
Lloré hasta quedarme dormida.
A la mañana siguiente, Damien regresó al colegio.
Tenía ojeras profundas y la mirada ausente. Amelia no estaba.
—¿Sabes algo de ella? —pregunté, sin poder contenerme.
—No —respondió—. Se fue. Dijo que necesitaba pensar.
—¿Y tú?
—Yo solo quiero olvidar.
En su voz había una tristeza nueva, algo que no entendía.
Cuando la clase terminó, me dejó una hoja doblada sobre la mesa. Al abrirla, reconocí su letra:
> “Hay cosas que no deberían escribirse. Pero tú ya las escribiste.”
El papel olía a lluvia.
Esa noche, al revisar mi cuaderno, encontré la misma frase copiada, con una diferencia: debajo, alguien había añadido una línea más:
> “Y por eso ya no podrás borrarlas.”
#5972 en Novela romántica
#635 en Detective
#521 en Novela negra
amor nocorrespodido, no digas promesas que no podras cumplir, un hombre enamorado
Editado: 17.01.2026