Amor&ciencias: entre átomos y estrellas

Capítulo 2

_"¿Demasiadas coincidencias?"

ERICK JONES:

Era la pregunta más absurda que había hecho en toda mi vida.

Pero en mi defensa, no sabía como reaccionar ante alguien que estaba teniendo un ataque de ansiedad. No podía ignorar su estado a pesar de que no me agradaba.

_Sí.

Susurró con suavidad y pude observar como en sus pestañas habían restos de lágrimas.

_Intentaré llamar a Julián o sino a Arthur.¿De acuerdo?

Ella asintió una vez.

Me levanté del suelo, llevando mi teléfono al oído. Era imposible comunicarse con alguno de ellos debido a la escasa conexión, solo quedaba esperar ayuda o que alguien se diera cuenta de lo que pasaba.

Maldecí entre dientes. Dando vueltas en círculos. La ansiedad comenzaba a picarme, necesitaba fumar.

_Si no hubieses tenido problema con que compartieramos el puto elevador. Nada de estaría pasando.

Señalé, comenzando a enojarme.

_¿Quieres decir que es mi culpa?

Me respondió desde suelo.

A pesar de que había poca luminosidad, se podía notar como en su rostro se arrugaban las cejas dando a relucir su molestia. Al menos provocar una discusión haría que olvidase su miedo momentáneamente.

_ ¿Y de quién más?-ironicé, girando mis ojos-

Se levantó del suelo, mirándome con indignación.

_Admito que es mi culpa, pero lo hice porque a diferencia de ti, me alejo de las personas que no me agradan-se excusó, cruzada de brazos-

_Es cierto, no me agradas-admití con descaro- sin embargo, necesitaba utilizar el elevador.

En su rostro no quedaba rastro de miedo o ansiedad, solo molestia. Me ignoró por completo. Era la segunda o tercera vez que lo hacía y debía admitir que me dejaba una punzada amarga en el estómago.

De momento, escuché ruidos que provenían del exterior. El suelo del ascensor comenzó a tambalear, ocasionando que ambos perdiéramos el equilibrio. Caímos al suelo.

Para nuestra desgracia, había caído encima de ella. Estaba a solo centímetros de distancia, lo cual me permitió sentir su perfume floral.

Nos observamos fijamente, ambos sumergidos en un largo silencio. Incómodo. Muy incómodo. No obstante, ninguno de los dos tenía intenciones de apartar la mirada.

Los mechones de sus cabellos azabaches estaban esparcidos por todo el suelo. Poseía los ojos de un color tan negruzco que se fundía con sus pupilas, solamente irradiaba un cálido brillo de estos. Los labios eran finos y bastante expresivos, dándome la sensación de que podrían resultar ser suaves. Sus faciones tenían cierta sencillez que le atribuían una sutileza angelical, en comparación a este asqueroso mundo.

El sonido de la campana inundó mis oídos. Despertando nuestra atención, ambos miramos la puerta abrise con lentitud.

_Disculpen la tardanza, no sabíamos que habían personas dentro.

Nos comunicó un hombre con uniforme azul, cosa que no le presté atención al desviar mi mirada al escote de la mujer.

Una cara linda y una actitud estresante al parecer no eran sus únicos atributos.

_No se preocupe señor, muchas gracias por sus servicios.

La castaña respondió con amabilidad, apartando bruscamente mi rostro con su mano izquierda.

Le observé de reojo una última vez. Me levanté del suelo, encaminando mis pasos al pasillo. Sentía mirada del señor encima de mi nuca.

_Gracias-comenté al pasar por su lado, sacudiendo el polvo de mi vestimenta-

Abandoné la Universidad. Encaminado hacia el parqueo de autos para buscar mi Lamborghini SVJ negro y largarme a mi apartamento, puesto que ya iba con una hora de retraso.

☆

Al llegar a mi residencia, me dirigí al elevador. Cuando este se abrió tenía una sola persona dentro, cosa que pareció muy extraño conociendo que era un edificio de 52 pisos, aunque también dependía del horario en el que era usado. Entré de una puta vez y presioné el botón con el número 14.

Miré de reojo a la persona que estaba a mi lado, lucía un traje de empresario siendo a la vista bastante caro, estatura menos alta que la mía y cabellos castaños casi rubio. Parecía mayor por su leve barba.

_¿Eres nuevo en este edificio?

El hombre me miró alzando una ceja y falsificó su sonrisa.

Mal momento para estar fingiendo amabilidad.

_El hecho de que no veas los mismos rostros en el elevador todos los días-hice una pausa para meter mis manos en los bolsillos-no significa que sean nuevos aquí solo porque no los conoces.

Finalicé indiferente.

_Discúlpeme, tiene razón-Su hipocresía se engrandeció-Entonces, ¿De qué piso eres?

Habló mirando su teléfono.

_Piso 14-solté viendo por el cristal como la ciudad era tranquilamente caótica-

_¿Estrellita?,¿Ya llegaste?...Es tarde... perfecto, estoy en el elevador.

El hombre me ignoró por completo al atender la llamada.

El elevador minutos después se detuvo en mi piso y salí sin ningún preámbulo, saqué las llaves de mi bolsillo y entré a mi casa.

_¿Dónde está el amor de mi vida?

Anuncié mi llegada cerrando la puerta para encaminarme al sofá.

_¡¡¡Amorcito!!!-Laura salió corriendo emocionada hacia donde estaba para abrazarme-

_Le hablaba al gato-contesté seriamente, esquivando su abrazo y tomé a la bola de pelos en mis brazos-

Mi pequeño Schrödinger comenzó a ronronear mientras acariciaba su cabeza y oscuro pelaje por un rato. Después de un rato lo dejé en el sofá.

_Extrañas más a un gato que a tu novia en todo el día-me miró indignada y se cruzó de brazos-

_No desmiento verdades, así que tómalo como un sí-tiré las llaves y mi portafolios en el otro mueble- Iré a bañarme, este día ha sido más que agotador.

Caminé hacia el baño. Quitando uno por uno los botones de la camisa.

_¿No quieres que me bañe contigo?

Preguntó en un tono coqueto.

_No.

STELLA SPENCER:



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En el texto hay: #amor #odio #amistad, #ciencia, #enemistolovers

Editado: 04.11.2026

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