_“Honestamente”
15 de septiembre.
STELLA SPENCER:
La primera semana transcurrió como agua en un vertedero tras los preparativos para la fiesta sorpresa de Lina. Todo marchaba según lo acordado y el día de su cumpleaños todos nos encontrábamos más temprano en el Departamento, excepto John que vendría con ella para que todo surgiera con naturalidad.
La idea de la fiesta sorpresa había surgido debido a un comentario de Lina en las vacaciones. Me había dicho que su sueño desde niña era que le realizaran una fiesta sorpresa con muchos globos, un pastel de fresas y confeti rosa.
Mi regalo lo había preparado con bastante antelación, se trataba de una pequeña lámpara de tulipanes, un vestido rojo de cola larga y unas pantuflas blancas de conejo.
Al llegar a la Universidad los demás aguardaban dentro del Departamento el cual habíamos adornado la noche anterior debido a que Erick y Julián hablaron con los hombres de seguridad. Cada uno traía en sus manos el tubo de confeti, escondiéndose en el sitio correspondiente al escuchar la voz de Jonh.
LINA JONHSON:
Puede ser que para algunos su cumpleaños sea un día normal o lamentablemente un día triste, pero en mi caso era unos de los más especiales del año. Amaba celebrar este día rodeada de personas que me apreciaban, recibir abrazos sinceros y comer pastel con crema de fresa preparado por mi madre sin que nadie fuera capaz de arruinar mi felicidad. Sin embargo, por alguna razón me sentía triste debido a que cuando hablaba de la fiesta con mis amigos lo trataban con normalidad y eso era bastante extraño porque todos sabían cuanto me emocionaba esta fecha.
En la mañana,caminaba con habitual lentitud por el pasillo central en compañía de John, quien había notado mi desánimo.
_Tú día a penas empieza deberías cambiar ese ánimo poco común en ti,pronto llegarán más sorpresas-habló tratando de animarme-
Suspiré dedicándole una fugaz mirada y giré la manecilla para abrir la puerta del Departamento. Entreabrí la puerta y la luz se encendió inesperadamente con una explosión de confeti rosa.
_¡Sorpresa!-gritaron mis amigos al unísono saliendo detrás de las mesas, sin darme tiempo a procesar lo que estaba ocurriendo-
Inevitablemente mis ojos se cristalizaron ante la sorpresa y la felicidad. Ante mis ojos había un vivo recordatorio de cuanto era amada por las personas que me rodeaban.
_¡Feliz cumpleaños Lina!-Stella corrió de primera a mis brazos,estrechándome fuertemente-
_Muchas gracias, gracias a todos-sollocé, aún en sus brazos-
_Todo fue idea de Stella-habló Violeta, poniendo cariñosamente una mano en su hombro-
Ambas no separamos de aquel abrazo y en mis labios se asomó una sonrisa debido a que había recordado el momento exacto en el que le había contado sobre la fiesta de cumpleaños que siempre había querido.
Abracé con la misma emoción a los demás y me entregaron sus obsequios. Cuando llegó el turno de Julián recibí su regalo con naturalidad a pesar de todo, pudiendo distinguir una pequeña nota que leería cuando me encontrase sola.
En ese momento el sonido del timbre inundó mis oídos y todos nos despedimos. Después de dejar los regalos encima de mi escritorio en la dirección me dediqué a abrir con cierto temor la pequeña nota que Julián había dejado.
“Feliz cumpleaños pulga, te esperaré a la hora de almuerzo bajo el árbol de flores violetas que tanto te gustan.''
Con cariño para la única solución a todos mis problemas.
Inevitablemente sonreí al terminar de leer la última frase.
En el transcurso del día, todo el tiempo mi mente intentaba encontrar la razón por la cuál el matemático me había citado. Esperaba impaciente a que el reloj marcase la una de la tarde para poder verle.
Finalmente caminaba por el jardín de la Universidad hasta llegar al lugar acordado donde Julián ya estaría esperando sentado en el banco.
_Perdón la demora-expresé con nervios mientras me sentaba a su lado, respetando su espacio-
_Descuida, también acabo de llegar-me dedicó su perfecta sonrisa-
_Entonces bien,¿no?-fue lo único que se me ocurrió decir-
Julián acomodó sus lentes, observándome en silencio con un brillo en sus pupilas que expresaba admiración. Ambos estábamos absortos en el verde de nuestros ojos, debido a que ninguno se atrevía a romper el silencio incómodo hasta que él tomó la iniciativa.
Su comportamiento desde que llegué era extraño: pasaba constantemente las manos por su cabello o sino empezaba a tamborilear sus dedos en la superficie del banco.
_Lina...yo...quiero decir, maldición nunca había hecho esto antes-suspiró frustrado al no saber que palabras pronunciar, todo empezaba a tener sentido, Julián estaba nervioso-
Sostuvo mi mano entre las suyas y sacó una cajita oscura de forma rectangular de su bolsillo.
_No podía darte este obsequio delante de ellos. Quería un momento de privacidad, sin interrupciones. Por eso decidí este lugar que significa mucho para nosotros.
Abrió la cajita que sostenía en sus manos temblorosas y dejó relucir un hermoso colgante de plata adornado con un sencillo rubí en forma de corazón que resplandecía bajo la luz solar.
_Julián pero...esto debió ser demasiado costoso-me quedé observando el colgante, con perplejidad- Muchas gracias-olvidé el obsequio y me lancé a sus brazos para abrazarlo-
En su rostro se pudo notar la sorpresa ante tal gesto y tímidamente me estrechó en sus brazos, temeroso de tocar mi piel como si se tratase de un frágil cristal. Acarició suavemente mi espalda mientras extasiaba mis sentidos con su aroma.Luego con su mano derecha acomodó un mechón tras mi oreja, dándome un beso en la frente.
_Tu amor es más costoso y me lo gané sin merecerlo, por tanto, cualquier valor material es nulo ante eso.
Le dediqué una sonrisa,sientiendo mis mejillas arder ante su confesión y me di la vuelta para que pudiera poner el colgante en mi cuello. Tras Julián ejecutar aquella acción depositó un pequeño beso en la parte trasera de mi cuello, ocasionando escalofríos por todo mi sistema.