_"Dentro de la tormenta"
Stella Spencer:
Una hora después.
_¿Sabes algo?-me preguntó Erick de repente, observando como me había acostado nuevamente encima de la repisa-
_¿Qué?-respondí exhausta, suspirando profundamente-
_En realidad sí había postre-murmuró y juraría que en su mirada había una pizca de burla-
_Eres un maldito hijo de...-expresé con un poco de rabia y le miré fulminante-
Ahora mismo quería mandar a la mierda el amor y abofetear su cara de idiota al estarse burlándose de mí. Me levanté indignada, con el objetivo de comenzar a vestirme.
_Iré a ducharme, si quieres puedes subir conmigo y tomar ropa limpia de mi armario-ignoró mi insulto mientras me sugería encaminando sus pasos hacia las escaleras-
Le seguí subiendo las escaleras atrás de él en silencio. Al llegar al piso de arriba cada uno entró en una habitación distinta, cuando abrí su armario no quedé muy sorprendida al notar solo ropa de color negro, gris o blanco.
Eligí una camisa negra sin estampado la cual me quedaba sumamente enorme, a tal punto que llegaba por la mitad de mis muslos. Aspiré el suave aroma de su perfume y volví a bajar hacia la cocina para comer el verdadero postre.
Me senté en una de las sillas altas que estaban junto a la barra y degusté la pequeña tarta de limón con la mirada. Comí la primera porción disfrutando del sabor agridulce que poseía, la mezcla de limón y de merengue ocasionaron una explosión de magníficos sabores en mi boca.
A lo lejos,escuché el sonido del timbre, el cual hizo que mi cuerpo se estremeciera un poco ante la impresión.¿Quién podía ser a las 9:30 p.m de la noche? Me quedé unos minutos indecisa, escuchando el sonido del agua correr, indicando que Erick seguía bañándose.
Decidida, encaminé mis pasos hacia la puerta ya que probablemente podría ser algunos de nuestros amigos. Abrí de golpe sin pensarlo dos veces y mi mundo se desmoronó de pies a cabeza en un solo instante.
Mi corazón quería salir por mi boca y mis ojos se encontraban engrandecidos ante la desagradable sorpresa. Rápidamente intenté volver a cerrar la puerta,pero ya era demasiado tarde.
_En esta casa no eres bienvenido-hablé con autoridad y repulsión, paralizada por el miedo-
_¿Acaso tú eres la dueña? Que yo sepa no tienes dinero ni siquiera para comprar la sala-se burló cerrando la puerta tras su espalda, agarrándome por la muñeca-
_¡Suéltame o voy a comenzar a gritar!-le amenacé pareciendo firme, cuando en mi interior moría de los nervios-
_Oh no preciosa, no te conviene gritar-expresó dedicándome una falsa mirada de tristeza- Eres una pequeña zorra-susurró, tomándome por el mentón-
_Quítame tus sucias manos de encima, cobarde-intenté separarme, mirándole fulminante-
_Aquí la única que está sucia eres tú, hueles a puta acabada de ser follada-me observó de arriba hacia abajo con repugnancia-
_¿Y cómo sabe a qué huelen las putas, señoría? Oh cierto, de seguro eso es lo que haces en tus tiempos libres, visitar burdeles-expresé poniéndole un poco de sátiras a mis palabras-
_No juegues conmigo, Stella. Sabes que puedo acabar contigo en cuestiones de segundos-amenazó sosteniendo mi cara con más rudeza-
_¿En serio? Mira como estoy temblando por el miedo-le reté y vi como sus ojos se encendían a causa del enojo-
Sus fosas nasales se agrandaron y volvieron a su tamaño natural debido a su respiración, tensó su mandíbula y sostuvo mi cabello para que lo mirase mejor.
_¿Se sentía bien?¿Se sentía bien imaginar mi cara de imbécil mientras él te lo hacía?-preguntó, destilando odio en sus palabras-
Una punzada de culpa me invadió de pronto, provocando que tragara saliva amargamente.
_No fue mi intención...nada de esto fue planeado, nunca quise engañarte-mi voz sonó temblorosa por primera vez-
_Pero lo hiciste, me engañaste como la arpía asquerosa que eres-contestó rabioso y de un momento a otro sentí su mano plasmada en mi cara-
_Intenta tocar otro cabello de su cabeza y juro que la tuya quedará entre mis manos la próxima vez.
Escuché la fría voz de Erick desde las escaleras, acercándose con pasos rápidos y firmes mientras centraba su mirada afilada hacia Félix. Por todo mi cuerpo recorrió una especie de escalofríos ante su figura impotente y por primera vez, sentí miedo de mirarlo.
Erick Jones:
Félix me observó sin medir el peligro que estaba corriendo al aún tener a Stella sujetada. De momento, soltó su cuerpo de golpe en un brusco empujón, provocando que ella terminara en el suelo.
_¿Cómo te atreviste?¡¿Cómo te atreviste a engañarme con él?!-gritó colérico mientras Stella volvía a retomar la compostura-¿Me vas a matar, es eso lo que quieres decir?-continuó dirigiéndose a mí-
_Se atrevió a engañarte conmigo,¿y qué?
_¿Se sentía bien revolcarte con ella,no?-preguntó,riendo sin humor-
_¡Félix basta!-Stella le interrumpió-
_¡Cállate, no he hablado contigo!¡Tú mentías cada vez que preguntaba si había otro hombre! Intenté arreglar las cosas, pensaba en como recuperarte y reparar mis errores.¿Y qué hacías tú mientras tanto? ¡Follarte a este hijo de puta!-se victimizó mientras me apuntaba con su dedo índice-
Intentó dar un paso más hacia ella y lo sujeté por el hombro para detenerlo. Se removió con violencia para alejarme, con sus ojos exudando ira.
_¡No fue así! ¡No te atrevas a juzgarme porque no tienes el derecho! ¡No tienes la moral suficiente para eso!-Stella le gritó de vuelta, mientras que el ambiente se ponía cada vez más tenso-
_¡Contéstame de hombre a hombre pedazo de mierda!¿Se sentía bien comerte a la mujer de otro, cierto?-siguió provocándome, a tal punto que sentía ganas de golpearlo-
_¡Sí, Se sentía jodidamente bien! ¿Y sabes una cosa? ¡Lo volvería a hacer un millón de veces más por el simple hecho de saber que todo estaba en contra mía y aún así gané!-le respondí con arrogancia, teniendo una sonrisa retorcida en mis labios-