Amor&ciencias: entre átomos y estrellas

Capítulo XXIX

_"Damisela en apuros".

30 de abril.

STELLA SPENCER:

Mis ojos permanecían cerrados cuando una cálida luz incidió sobre ellos, causándome gran incomodidad. Toda mi cabeza daba miles de vueltas y no había una sola parte de mi cuerpo que no doliera, me costaba recordar detalles de la noche anterior.Débilmente comencé a abrir mis ojos poco a poco, para caer en cuenta de que me encontraba en un lugar que no reconocía; era una pequeña habitación de madera.

El olor a moho y humedad se hizo presente a medida que iba despertando, además de un sin fin de telarañas que eran visibles en el techo. La habitación estaba desamueblada, a excepción de una silla de madera en el otro extremo de la habitación que tenía encima mi bolso.

En un intento absurdo quise levantarme y alcanzar mis pertenencias, sin embargo, fui inmovilizada por unas cuerdas que apresaban mis manos y piernas. Esta vez, intenté arrastrarme sentada hasta llegar al bolso.

Fue un proceso agotador, excesivamente fatigante donde tenía que moverme sin ayuda de mis manos como si fuese una pequeña oruga. Al estar cerca, para evitar hacer ruido y caerme me apoyé de espaldas contra la pared, inclinándome hacia delante para abrir el bolso con los dientes.

La desesperación,los dolores de cabeza y el cansancio no dejaban concentrarme. Rebusqué mi teléfono por todo el bolso como si fuera un perro oliendo su juguete favorito, cuando lo hallé tuve que tomarlo en mi boca como si fuese un hueso y solamente necesitaba presionar el botón de apagado/encendido para que Lina pudiera ver mi ubicación, conociendo las características de ella y Erick podía imaginar que no habían perdido tiempo en comenzar a buscarme.

A las afueras de la habitación escuché voces que no reconocía, lo cual puso en alerta todo mi sistema.Dejé el teléfono guardado en el bolso y rápidamente intenté volver a mi lugar.

_No ha comido nada en todo el tiempo que lleva aquí-habló un hombre con preocupación-

_Te recuerdo que esto es un secuestro, no una ayuda humanitaria-respondió el otro con desinterés-Vamos a despertarla la jefa quiere hablar con ella-siguió y escuché como forzajeaba con la manecilla de la puerta-

_Idiota, olvidas que cerraste con seguro por si intentaba escapar-le regañó el otro, con seriedad-

_Cierto, tu idiotez al parecer es contagiosa-se burló y para cuando pudo abrir, ya estaba fingiendo dormir en el suelo-

_Vaya,vaya,alguien al parecer ha despertado.

_Preciosa,no fingas estar durmiendo porque yo no te puse en esa posición.

Hablaron mientras se arrodillaban delante de mí, sus tonos de voces me iban a producir náuseas. Abrí lentamente mis ojos, encogiendo los hombros al ver sus horrendas caras.

El último que habló tenía su cabeza rapada y piel cubierta de tatuajes, cubría sus ojos con gafas de sol oscuras, mientras que el otro hombre era casi moreno con trenzas africanas y piercing dorado en la nariz.

_Cuéntanos preciosa,¿Qué hiciste para merecer el odio de nuestra linda jefa?-preguntó el tatuado,con coquetería-

_En primer lugar no me llames preciosa, y en segundo: no sé quien coño es tu jefa-le dediqué una mirada de arriba hacia abajo con altivez-

_Te conviene hablar bonito, porque ella quiere tu cabeza servida en bandeja-continuó, tomándome por mis cabellos con fuerza para que mantuviera el contacto visual con él-

_Y no dudaremos en dársela-añadió el moreno-

_Después de divertirnos, claro-continuó el tatuado con diversión, abofeteando suavemente mi cara-

_Son unos cobardes, ratas de alcantarillas-murmuré frunciendo mis cejas ante la repulsión-

El tatuado volvió a abofetearme dos veces más,una por cada lado de la cara. Esta vez sentía mi rostro arder a causa del dolor, mientras retenía los fuertes deseos de llorar.

El moreno salió de la habitación y pude observar un pequeño bosque a través de la puerta por un breve instante. Volvió a entrar con una botella, la cual estralló contra el suelo provocando un fuerte golpe.

_Arrodíllate-ordenó el tatuado,señalando los vidrios rotos-

Me quedé estática en mi lugar, sin responderle.Tratando de procesar la tortura que querían hacerme.

_¿Acaso eres sorda?¡Arrodíllate!-me gritó el otro arrastrándome por el cabello hasta llegar a la zona de los vidrios rotos-

Los vidrios dañaban mis rodillas temblorosas, estaba siendo sometida a una constante tortura. La piel comenzaba a arder, signo de que pronto iba a sangrar. En mi rostro se reflejaba el dolor tras cerrar fuertemente mis ojos y soltar suspiros de agonía, no quería llorar como niña pequeña que era castigada injustamente, no quería suplicar por el perdón de alguno de ellos. No sabía que debía mantenerme fuerte, hasta que fue la única opción que me quedaba.

Erick Jones:

No había podido pegar mis ojos en toda la noche esperando alguna noticia de Stella en la comisaría. Me encontraba sentado de brazos cruzados, con Lina durmiendo recostada en mi hombro.

Mi pierna derecha se movía por sí sola ante la ansiedad y la espera, cuando mis oídos captaron una notificación proveniente del celular de Lina.

_Lina, intenta revisar nuevamente. Tu teléfono ha sonado-le hablé,moviéndola lentamente para que despertara-

_¿Para qué cosa de quién?...Voy a ver-murmuró con somnolencia,teniendo un ojo abierto y otro casi cerrado-

Abrió su teléfono sin saber casi lo que estaba haciendo, revisó la bandeja de entrada para observar las notificaciones y ahí estaba la que necesitábamos. La ubicación de Stella.

Me levanté del asiento como si fuera una bala disparada y le pedí que me reenviara la ubicación para ir a buscarla.

_Quédate aquí y retira la denuncia. Yo me encargo de lo demás-expresé fríamente,y sin esperar su respuesta rápidamente me dirigí hacia la salida-

_¡Llámame en caso de cualquier emergencia!-gritó a mí espalda y levemente asentí con mi cabeza, esperando que pudiese verlo-



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Editado: 26.05.2026

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