El ambiente en la cafetería era inusualmente tranquilo. Sara y Leonardo compartían una mesa, rodeados por el murmullo de otros estudiantes que, como Andrea, sufrían por los resultados de los exámenes finales. Pero para ellos, la verdadera prueba no había sido académica, sino moral.
Sara intentó levantar un muro de frialdad, recordándole que él tuvo la culpa, pero Leonardo no retrocedió. Con una voz cargada de arrepentimiento, le pidió una oportunidad para intentar olvidar la traición. En un momento de vulnerabilidad compartida, las palabras sobraron y se besaron. Fue un beso que sabía a nostalgia y a una promesa frágil.
Tras el beso, Sara recuperó la compostura, temerosa de que Leonardo pensara que todo estaba olvidado.
Ella sonrió con tristeza, confesando cuánto extrañaba sus lecturas compartidas y, sobre todo, comentar las locuras de Sofía. Sin embargo, el miedo al qué dirá su hermana la frenaba.
Sara cerró los ojos, sintiendo el peso de ser el puente entre dos mundos que seguían en guerra.
Esa noche, la habitación de las hermanas se convirtió en un campo de batalla ideológico. Sofía, indignada, calificó a Sara de "traidora".
De pronto, el rasgueo de unas guitarras rompió el silencio de la noche. Al asomarse, vieron a Alejandro, bajo la luz de la luna, acompañado de un trío. El gemelo impulsivo estaba recurriendo a la "cursilería" más pura para pedir perdón.
Sofía, aunque por dentro saltaba de emoción y sus ojos brillaban como nunca, se apartó de la ventana con fingida indiferencia.
Fuera de la casa, Alejandro lucía derrotado. Al ver salir solo a Sara, su rostro se ensombreció.
Antes de irse, Alejandro detuvo a Sara con la mirada.
Él miró hacia la ventana cerrada de Sofía, un cuadro de soledad absoluta, y arrancó su auto, dejando tras de sí el eco de las guitarras.
A la mañana siguiente, Sofía fingía arreglarse en la cama, esperando que Sara hablara.
Sara, divertida por la contradicción de su hermana, le resumió que Alejandro seguiría insistiendo, aunque no lo veía muy convencido de que ella fuera a ceder.
Sara la miró con advertencia.