Amores Verdaderos: Te Encontré

CAPÍTULO 4

UN MES DESPUÉS

AYSEL

No había vuelto al restaurant, acompañé a Benjamín a muchas actividades y después realizamos un viaje junto a Grace. Fuimos a un lugar paradisiaco, pudimos acampar, tomar muchas fotografías, jugar en un río, entre otras actividades. Benjamín se divirtió bastante y cuando me quedaba a solas con Grace no paraba de parlotearme de la cantidad de personas que había conocido en sus viajes.

Fueron dos semanas maravillosas… y agradecía que mi padre nos hubiera permitido viajar, nuestro primer viaje sin ellos. Había sido una experiencia buena, pero algo faltaba.

Mi terrible cabecita no podía olvidar esos ojitos tan lindos.

A pesar de ello disfruté el viaje. De regreso a casa, tuvimos que retomar nuestras antiguas actividades, yo seguía con el curso que me ofrecía Lucero, un curso sobre pastelería.

Quería aprender porque la cocina no me agradaba del todo, pero si me gustaba la repostería. Lucero pasaba horas con absoluta paciencia enseñándome.

Los fines de semana Sandy nos acompañaba a Benjamín y a mí a las clases de natación, finalmente Benjamín había logrado convencerme. Mis días básicamente eran algo ocupados, otra actividad mía favorita era leer libros. Amaba la biblioteca de casa, tenía todo lo que quería.  

Y los días que los tenía libres Benjamín y yo los aprovechamos en jugar todo tipo de juegos, principalmente de mesa. Amábamos estar juntos y aprovechábamos cada día.

Y hoy era una noche de películas.

Aún teníamos un mes para aprovechar y disfrutar. Pronto Benjamín asistiría a la escuela y yo la universidad, entonces cada uno se encontraría “ocupado”.

Así que hoy planificamos ver solo una película y esta sería elegida por Benjamín. Solo hoy teníamos permitido comer todo tipo de alimento no saludable. Nos acomodamos en la sala. Particularmente hoy nuestros padres o salían o iban a descansar temprano. Y las personas que trabajaban en casa tenían la tarde libre. Hoy era nuestra tarde de hermanos.

Nos ubicamos en nuestro minicine y colocamos sobre las mesitas helados, palomitas, hamburguesas, chocolates y galletas, solo faltaba una buena pizza y unas piernitas de pollo.

Ambos queríamos pizza sí o sí, así que llamamos a un restaurant para pedir lo que faltaba. El timbre del teléfono sonó algunos minutos y pensé que no responderían.

 

─ Buenas noches, somos Sati restaurant, ¿desea algún pedido?

─ Buenas noches, si por favor, soy cliente habitual, me envía el pedido de siempre a nombre de Giovanny Di Tella ─ respondí, aunque dándome un golpe mental, ya que el locutor no es el que siempre responde, es otro, así que probablemente no tenga idea de a que me refiero.

─ ¿Noche de películas? ─ vuelve a preguntar y apenas puedo contener una risa nerviosa, un día entre bromas Benjamín y yo decidimos nombrar nuestro pedido personal como “noche de películas” en la cuenta de papá y claro, tenemos más para diferentes situaciones.

─ Si. Gracias, espero pronto el pedido, hasta luego.

 

Corté la llamada.

En cuanto Benjamín elige la película empezamos con las palomitas, las cuales terminamos rápidamente por ello atacamos a las pobres hamburguesas.

Algo que compartimos Benjamín y yo es nuestro amor por la comida, sea cual sea, no hay nada mejor que comer.

Suena el timbre de la puerta así que me levanto para abrir, me entregan el pedido, entrego propina y regreso mientras Benjamín aplaude, el ama las piernitas de pollo. Voy abriendo los paquetes cuando encuentro un trocito de papel enrollado. No parece importante, pero en lugar de desecharlo lo guardo dentro del bolsillo.

Las siguientes horas la pasamos riendo y comiendo. Terminamos la película y terminamos de comer, nos levantamos y ordenamos el desastre. Limpiamos aquí, limpiamos allá.

Benjamín ya tiene los ojos achinados.

Reviso la hora, y falta poco para media noche, mi pequeño hermano no está acostumbrado a descansar tan tarde. Volteo para verlo y esta acostado en la alfombra. Se ve muy tierno con esa pijama de oso. Lo ayudo a levantarse y entre sueños logra subir las escaleras y con suerte llegamos a su habitación. En cuanto ve su cama se lanza en ella y se queda prácticamente dormido. Me cercioro de arroparlo bien y me dirijo a mi habitación. Mientras me visto con mi pijama noto que cae un trozo de papel…lo había olvidado. Quizá sea el comprobante, un anuncio, o una oferta, etc.  

Reviso el pequeño trozo de papel. Lo desenrollo lentamente y leo.  

 

Señorita Di Tella:

Es un gusto dirigirme a usted.

Le invito a probar las delicias propias de Sati restaurant.

Delicias que saben mejor en el mismo local, debe saber que un delivery le resta sabor.

Además, tendrá aquí una atención excepcional.

Con cariño.




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