Amores Verdaderos: Te Encontré

CAPÍTULO 22

AYSEL

Estuve bastante intranquila esperando el regreso de mis padres. Desde que había subido a mi habitación no volví a salir.  

Revisé una y otra vez las fotos para asegurarme que no eran montajes.

En una de ellas podía reconocer la oficina de papá y de ella salían Rebeca y papá.

En la otra estaba papá y mamá.

La foto era reciente, porque recordaba los trajes que llevaban. Y, además, no había pasado mucho tiempo, solo mi visita al hospital.

Me sentí mareada y todo parecía ser irritante.

Guardé las fotos en uno de mis cajones y me levanté para llenar un vaso con agua y buscar una de las pastillas que me habían entregado. La tomé rápidamente, por esta ocasión decidí adelantar la hora debido a que necesitaba tranquilizarme.

Después de haber ingerido la pastilla, abrí la puerta, ya que se encontraba asegurada, y me fui a recostar.

No pasó mucho hasta que empecé a sentir los efectos. Mi cuerpo se relajó completamente, mi respiración empezó a regularse y poco a poco empecé a cerrar los ojos. Dormité durante, según mis cálculos, mucho tiempo antes de quedar profundamente dormida.

 

Desperté bastante descansada.

Relajé mis músculos durante unos buenos minutos y cuando me percaté de la hora supe que aún tenía tiempo para prepararme para ir a la universidad. Me levanté y después de asearme bajé hasta el comedor.

Me sentía muy animada y una extraña sensación de felicidad inundaba todo mi ser.

El comedor estaba vacío así que fui a la cocina, donde Sandy y Lucero desayunaban. Las saludé y mientras desayunábamos, conversamos sobre los últimos acontecimientos.

Ambas estaban felices de verme saludable, y alababan el trabajo que el señor West había realizado conmigo. Yo estaba de acuerdo con ellas.

Después del desayuno me encontré con Benjamín en el pasillo, luego de saludarlo con un beso fui a mi habitación y a la habitación donde realizábamos nuestros deberes para tomar mi mochila, ir al garaje, subir al auto y partir con Ale a la universidad.   

En el camino estuve tarareando muchas canciones.

Cuando llagué a mi clase Grace ya había llegado.

─ ¡Grace! ─ Dije cuando llegué hasta donde se encontraba ella.

─ Aysel. ─ Grace respondió mi saludo. ─ ¿Por qué no respondiste?

La miré confundida.

─ Olvidé mi celular. ─ Respondí restándole importancia al asunto.

─ ¡Te envié muchos mensajes! Durante todo el fin de semana no me respondiste.

─ Lo siento. ─ Me disculpe.

─ Espero que no vuelva a ocurrir una vez más. ─ Respondió seria. ─ Supongo que vas a recompensarme ¿verdad?

─ ¿Qué deseas? Puedo cumplir un solo deseo tuyo.

─ ¡Vamos de compras! ─ Propuso con exorbitante felicidad.

─ No estoy muy animada Grace.

─ ¡Vamos Aysel! Hace mucho que no salimos. Será un día de chicas.

─ No sé. No estoy muy convencida.

─ ¡Vamos! Por favor. ¡Di que sí! Además, compartiré mis apuntes de las clases que te ausentaste Aysel.

Volví a mirarla confundida sin entender por completo a que se refería, según lo que yo recordaba, nunca había faltado a clases.

─ ¡Vamos por favor! ─ Insistió.

─ De acuerdo. ─ Acepté.

La clase transcurrió con total normalidad. Lo mismo para las siguientes.

Cuando salimos, Ale ya me esperaba para regresar a casa. Después de despedirme de él, continué mi recorrido con Grace.

─ ¡Este vestido es precioso! ─ Grace aplaudió alrededor del vestido. ─ ¡Me encanta!

─ Sí, es muy bonito. ─ Estuve de acuerdo con Grace. El vestido era una preciosura. En realidad, en este centro comercial todo era una preciosura.

Para fortuna de Grace, había uno en su talla y no dudo en llevárselo. Continuamos ingresando a varias tiendas, mi ánimo inicial había estado decayendo. De repente, me sentía vacía y no entendía el porque de ese sentimiento.

─ No elegiste nada Aysel. ¿No te gusta ninguna?

─ Son precisos, pero no tengo muchos ánimos de elegir ninguno.

─ Seguramente encontraremos uno. ─ Grace seguía muy animada.

Recorrimos un poco más y en uno de ellos, un vestido blanco captó nuestra atención. El diseño era elegante y sencillo, pero excepcionalmente bonito.

─ Deberías llevarte este. Es otra preciosura y estoy segura de que te verás fabulosa. ─ Propuso Grace.   

─ No lo sé. ─ Volví a mirar el vestido una vez más. ─ Esta bien, llevemos este.

Después fuimos por una bebida dulce y Grace propuso buscar algunos libros.

Compramos algunos de la carrera, sin embargo, elegimos más novelas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.