Amores Verdaderos: Te Encontré

CAPÍTULO 33

AYSEL

Pasó mucho tiempo antes de poder estar aquí, viendo a mi pequeño hermano dormir.

Ya mis padres me habían contado todo, mejor dicho, papá, me había relatado todo. Ya había llorado bastante, ahora solo podía pedir que lograra reponerse de este accidente, esperaba que no quedara ninguna secuela y que esa gran posibilidad de que no volviera a caminar se hiciera polvo.

Y también agradecía que Ale estuviera bien.

Me mantuve un poco más ahí, después salí.

La familia de Daniel aún permanecía aquí. Papá y Susan también.

Me alejé de ellos, ahora no era momento de exponer nada. Fui hacia la cafetería, ya me habían dado de alta por fin.

Revisé mi celular y hallé varios mensajes de Andrés, Teo, Gustavo, Daniel, Lana y Héctor.

Respondí escuetamente todos.

Aún no sabía como proceder o que debería decir, necesitaba del consejo de alguien con experiencia. Así que llamé a Gustavo. De cierta forma logró resolver muchas de mis dudas. Y ya con la mente más concentrada me senté a beber un poco de café.

Necesitaba trazar un plan, no podía permitir que Susan continuara formando parte de nuestra familia, pero, todo se complicaba con el accidente de Benjamín, pues el realmente la quería como a una madre y ahora no podía enterarse de esto.

Aún no era el momento.

Me sentía cansada. Percibí la mano de alguien en mi hombro y volteé.

Era Daniel.

─ ¿Cómo estás? ─ Preguntó.

No respondí, solo lo miré esperando que percibiera lo que realmente necesitaba ahora. Él se sentó a mi lado y me abrazó. Cerré los ojos ante su cercanía.

Estar en sus brazos era como si de repente todo se disipara, como si solo estuviéramos nosotros dos.

─ Es increíble que nos hayamos conocido antes. ─ Murmuró.

─ Lo es. ─ Respondí.

─ Sabes…me gustaste desde que era niño. No puedo creer que haya sido tan tonto como para no reconocerte después.

Sonreí ante su confesión. ─ También no te reconocí. Aunque también confieso que me gustaste desde que nos volvimos a reencontrar. Tuvimos una caída memorable.

─ Si, tan memorable que volví a caer enamorado.

Ambos regresamos a nuestro anterior silencio. Su abrazo era tan reconfortante que quería congelar este momento y quedarme así siempre.

─ Te extrañé. ─ Susurró de repente.

No respondí. No podía decirle que yo también lo había extrañado, que lo había amado con todo mi corazón, y que volver a verlo me había confirmado que aún lo seguía amando.

─ Te extrañé Aysel. Yo aún te amo y sé que te amaré siempre. No me daré por vencido esta vez. Ahora que te he encontrado lucharé por nuestro amor. No tengo el valor para dejarte, pero, si el valor para luchar y reconquistarte.

Me separé de su abrazo suavemente.  

─ Hazlo. ─ Susurré antes de darle un beso en la mejilla y levantarme para salir de la cafetería.

 

DANIEL

La vi salir de la cafetería.

¡Lo sabía!

Mi pequeña también me amaba, y ahora que le había confesado que lucharía por ella, no me detendría.

Tenerla en mis brazos, me remontó a aquel tiempo en que solíamos acostarnos así después de un largo día de clases disfrutando de un helado admirando el paisaje.

Era imposible no recordar la cantidad de citas que habíamos tenido con Benjamín acompañándonos. Definitivamente el día que me casara con su hermana lo molestaría con todas las travesuras que había hecho para truncar nuestras salidas.

Todos los momentos que habíamos compartido vinieron a mí como una película. Y eso solo me hacía sonreír con más intensidad. Definitivamente estaba enamorado. Más que enamorado, amaba. Amaba con toda mi vida a una hermosa pequeña rubia que cada vez que sonreía me provocaba una taquicardia.

 

Ahora veía que a veces el tiempo y las situaciones podían estar en nuestra contra. En lugar de Benjamín pudo haber estado Aysel. Ahora era un milagro tener a toda mi familia conmigo, mamá estaba bien y aún podía disfrutar del tiempo con ella. Yo mismo estaba vivo y si Aysel era la único que me faltaba para ser completamente feliz no escatimaría en nada para que me amase aún más que antes.  

No quería perder ni un solo instante más, la vida era impredecible y quería disfrutar de los que me rodeaban.

La vida me había dado una tercera oportunidad para volver a encontrarla, y estaba seguro de que después de esto me quedaría con ella para siempre.

¿No dicen que la tercera es la vencida?




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