Amores Verdaderos: Te Encontré

CAPÍTULO 34

Tres meses después.

AYSEL

─ ¿Seguro que estás bien?

─ Sí, estoy bien.

─ Bueno. ¿Realmente no necesitas ayuda?

─ No, hermana, gracias.

─ Esta bien, esta bien, ya entendí, no te enojes.

Hoy, por fin, mi hermanito querido fue dado de alta.

Su recuperación había sido lenta, muy lenta, y a pesar de los intentos de todos los médicos, Benjamín tenía que utilizar una silla de ruedas. La operación que se le había realizado no había logrado reparar el daño en la columna.

Inicialmente nos había costado mucho explicarle, si para nosotros había sido difícil, no podíamos imaginar cuanto más difícil sería para él. Empero Benjamín demostró gran fortaleza, y trató de ver el lado positivo a la situación, lo cual significó un alivio para nosotros.

Ale nos esperó fuera del hospital. Benjamín se sentía aliviado de poder salir a la calle después de mucho tiempo y yo estaba aliviada, ya que por fin estaría con nosotros.

Después de llegar a casa, ordenamos todas sus pertenencias, papá, había realizado modificaciones en el interior de la casa, ahora Benjamín podría utilizar un ascensor y algunas otras estructuras o decoraciones habían sido retirados para su mejor movilización.

─ ¿Extrañaste ti habitación? ─ Pregunté.

─ Sí, bastante.

─ Pues, que bueno que estés aquí. Todos te extrañábamos mucho. Ve preparándote, no olvides nuestra salida.

─ Claro, gracias, hermana. Mi habitación se ve diferente, pero me gusta.

─ Todo por ti hermanito. Nos vemos más tarde.

Fui a mi habitación, no negaba que estaba feliz por el regreso de Benjamín, pero estaba preocupada por otras cuestiones.

En todo este tiempo no había podido hablar con papá sobre lo que había descubierto. Además, había visitado a otros psicólogos y psiquiatras, y gracias a eso había recordado algunas otras cosas con más detalle, y también había confirmado que mis sueños eran recuerdos. Además, desde que me había permitido la libertad de recordar o pensar en mi pasado ya no había experimentado ningún malestar en la cabeza.

Sabía que era momento de hablar con papá, pero no era tan fácil. Papá había estado muy preocupado por Benjamín, además, desde nuestra última conversación, antes del accidente de Benjamín, la relación de Susan con papá se había tornado problemática.

Muchas veces los había escuchado discutir en los pasillos, cuando antes no lo hacían. Mi relación con Susan tampoco era la mejor. Ella solía verme con mucho recelo y apenas hablábamos. Incluso Sandy y Lucero preguntaban si tenía algún problema con ella.  

Y, en ocasiones no podía contener mi frialdad y molestia contra ella. Me costaba fingir, además, no tenía ninguna prueba física contra ella. Todo lo que sabía estaba en mi mente y eso no servía para acusar a alguien.

Revisé mi celular y encontré un último mensaje de Grace, ella estaba en camino a casa. Así que empecé a prepararme ya que queríamos celebrar la recuperación de Benjamín fuera de casa.

Yo había permanecido aquí desde el accidente, salvo que había realizado un corto viaje para firmar mi divorcio. Gustavo había aceptado de buen agrado, así que oficialmente ya estaba divorciada, de igual forma, había terminado mi relación con Teo, y todo había terminado en buen término.

Incluso, su último y reciente mensaje preguntaba por la salud de mi hermano. Respondí con detalles y le agradecí por su preocupación. A pesar de que no me lo esperaba, parecía que había recuperado a mi antiguo amigo Teo.

Evidentemente no todo era igual, pero esperaba que él encontrara a aquella persona que lo amara como él realmente merecía.

Entre tantos pensamientos, tardé mucho más tiempo de la esperado en la ducha. Y mucho más en prepararme, maquillarme y elegir el atuendo adecuado.

Cuando por fin estuve completamente lista salí de mi habitación y fui hasta la de mi hermano, él también estaba listo.

Bajamos juntos hablando de muchas cosas en las que aún no nos habíamos puesto completamente al día. Sandy y Lucero también estaban listas y ya nos esperaban. Los cuatro entablamos una hilarante conversación, hasta que mamá y papá se unieron.

Evité mirar a Susan, no quería arruinar nada, así que de cierta forma me mantuve distante, nos disponíamos a salir cuando nos informaron de la visita que teníamos.

Papá no parecía sorprendido, Lucero y Sandy tampoco parecían confundidas, incluso Benjamín parecía estar alegre.

 

 

DANIEL

Llegamos justo en el momento acordado.

Después de planear muchísimo y dar muchas vueltas y elegir diferentes lugares, llegué a la conclusión de que el mejor lugar sería en casa de mi pequeña y después celebrar en un salón ya preparado.

─ Hermano ¡tranquilízate! ¡me estas poniendo nervioso! ─ Rezongó Óscar.




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