Anastasia y el mundo de ella

Capítulo 28

    No sé si consigo quitarme la amargura, simplemente sobrevivo a ese día de clases, tal vez sea porque sólo quedaba una hora de inglés y tres de dibujo, lo cual implica pasar una hora practicando uno de mis poderes y otras más desahogándome mientras hago lo que la profesora pide.

    Para mi sorpresa cuando llego a casa mi madrina no es quien me espera en el comedor con la comida lista, en su lugar está su nuevo novio, bueno no sé qué tan nuevo es...

    —Tu madrina aun duerme, sigue pálida así que seguirá haciéndolo hasta la noche.

    —Bien, provecho.

    Le hago un gesto de despedida con la cabeza y sigo mi camino a mi habitación.

    —Espera —Yves no tarda en alcanzarme—. Te estaba esperando para comer, creí que sería un buen momento para que habláramos y aclaráramos todo.

    —Muy amable de tu parte —Trato de sonreír— pero no tengo una gota de hambre, es más, tengo menos diez de hambre.

    Llego a mi habitación, entro y me pongo en la puerta mirándolo, para que quede claro que no quiero seguir esta conversación, sin embargo, no le cierro la puerta en la cara por educación.

    —Por favor Ana, al menos hazlo por ella —Mira la puerta contigua a la mía, como si no supiera ya de quién habla.

    —Mi nombre es Anastasia, no Ana y no creo haberte dado permiso para que abrevies mi nombre y he dicho que no tengo hambre, gracias.

    Ahora sí cierro la puerta en su carota.

    Sé que no lo parece, más no quiero ser grosera, es simplemente que verle me hace mucho daño, ya tengo bastantes problemas como para querer sumar más.

    Más que problemas tengo el corazón roto y estoy comenzando a descubrir que eso no es algo fácil de superar, especialmente porque se supone que mi corazón siempre le pertenecerá a quien lo ha roto.

    Bueno, tal vez lo rompí yo misma al no decirle la verdad desde el principio... ese no es el punto, no ahora.

    ¿Cómo se vive así? Sabiendo que nunca volveré a amar a alguien, sabiendo que podré estar con miles de personas y aun así ninguna me hará sentir lo que Ema.

    Es una tortura, especialmente porque cada paso que doy en mi vida me recuerda que hasta ayer él era una parte importante.

    TODO me lo recuerda, incluso esta habitación que aún no he hecho mía del todo, las paredes aún están vacías y ya tiene recuerdos de Ema.

    Es por eso que tengo que salir de la casa, por suerte para mi, consigo hacerlo sin que el hermano mayor de mi ex me intercepte.

    Especialmente porque se parecen mucho, no son idénticos, sin embargo, cualquiera que los conozca puede ver a la distancia que son hermanos, tienen similitud hasta en la forma de caminar y en los gestos al hablar.

   Anteriormente había notado que Gonza y Santi comparten muchos más gestos entre ellos que con su hermano menor, creo que también había oído que el lazo que los une a ellos en particular es más fuerte que el que los une con los otros dos.

    Ahora me doy cuenta que Ema e Yves también tienen esa unión más fuerte entre ellos y mayor afinidad, por eso es que comparten más detalles mínimos, porque la gente los asimila de las personas con las que se siente más unida.

    También es por eso que me cuesta pasar tiempo con Yves, porque es como una visión mayor de Ema y con más masa muscular.

    Por suerte no tienen los mismos ojos, no sé qué haría si ambos tuvieran eso en común, creo que tendría que cerrar los ojos para hablar con él.

    Cosa que no deseo hacer, vive con mi madrina, eso quiere decir que se quieren mucho, por lo que hacerle la vida imposible a él implica hacérsela a ella también.

     Eso sin tener en cuenta que no es culpable de lo que pase entre su hermanito y yo.

    Por suerte mis pensamientos son arruinados por una joven pareja que discute.

    Desde donde estoy no puedo escuchar qué dicen, simplemente me llegan sus voces distorsionadas, aun así, puedo notar que ella está muy molesta y él desesperado.

    Supongo que se ha mandado una macana muy grande, aunque de todos modos no estoy segura de nada.

    Como no quiero pensar en mi vida los observo detenidamente, en un principio lo único que puedo ver es que son apenas mayores que yo, lo demás no me interesa demasiado, son personas, como todos, no tienen ninguna característica demasiado importante.

    Excepto que ambos tienen una margarita en su palma derecha y por el dorso les sale un tallo fucsia, el cual se pierde entre los matorrales.

    Ah sí, porque he olvidado que estoy en la plaza, no sé cómo llegué aquí, aunque ahora creo saber por qué.

    Volviendo al punto, los tallos de ambos parecen iguales, sin embargo, no puedo estar segura de que se unan, simplemente salen de sus palmas y se alejan de ellos, en direcciones opuestas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.