Andalucía en el Alma

CAPÍTULO 7 - Momentos incómodos y el peso del secreto

No todo eran momentos de paz y belleza. A veces el destino nos ponía a prueba de golpe, y el secreto que guardábamos nos hacía sentir en tensión constante.

Una tarde estábamos en una plaza del pueblo, tomando un refresco y hablando tranquilos, cuando de pronto vimos acercarse a unos conocidos. El corazón se me aceleró de golpe, sentí que me sonrojaba hasta las orejas. Él también se puso tenso, pero reaccionó rápido, separándose un poco y cambiando el tema como si nada pasara.

— "¡Qué sorpresa verlos por acá!", dijimos casi al mismo tiempo, fingiendo naturalidad.

Fue un momento incómodo, de esos en los que sentís que te pueden leer la verdad en la cara. Cuando se fueron, nos miramos y respiramos hondo, con una mezcla de alivio y angustia.

— "Así es esto, ¿verdad?", le dije con voz temblorosa. "Siempre mirando por encima del hombro, siempre ocultando lo que sentimos".

— "Lo sé, Chulita... pero cada momento que estamos juntos vale la pena todo este miedo", me dijo, aunque yo veía en sus ojos que también le costaba.

En casa, las cosas también empezaban a cambiar. Con Marcos, mi esposo, las charlas se volvían más rutinarias, más frías. Yo estaba ahí físicamente, pero mi mente y mi corazón estaban en otro lugar. A veces él me preguntaba:

— "¿Te pasa algo? Últimamente estás distraída".

Y yo solo respondía con una sonrisa forzada: "Nada, solo cansancio".

Y por su parte, entre León y Romina, también se notaba la distancia. Ella le preguntaba con frecuencia: "¿Por qué estás tan callado? ¿En qué pensáis?", y él no tenía respuestas que la dejaran tranquila. Las primeras discusiones empezaban a aparecer en sus conversaciones, sin que nadie supiera bien de dónde venía el cambio.




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