Andalucía en el Alma

CAPÍTULO 22 - Por fin, nuestro lugar final(2)

Pasaron los meses, y poco a poco las heridas fueron cerrando. No se borraron los recuerdos, ni el respeto por lo que dejamos atrás, pero ya no nos pesaba la culpa ni el miedo. Marcos y Romina encontraron su propio camino, aprendimos a hablar con calma por las niñas, y ellas mismas fueron entendiendo que el amor no se acaba, solo cambia de forma.

Una tarde de primavera, volvimos a esa playa donde todo empezó. Caminamos despacio, sin prisa, sin escondernos, tomados de la mano como siempre debimos estar. León ya no necesitaba el bastón, y sus ojos brillaban con esa luz que había recuperado al fin.

Se detuvo frente a mí, tomó mis dos manos y me miró a los ojos:

— Llegamos, Chulita. Costó lágrimas, costó dolor... pero aquí estamos. Ya no hay secretos, ya no hay nadie que nos separe. Solo nosotros, y todo el tiempo del mundo.

— Solo nosotros, Pachuli —le respondí sonriendo, con el corazón lleno—. Y todo lo que construyamos juntos.

Nos abrazamos mientras el sol caía sobre el mar, pintando el cielo de los mismos colores que nos vieron nacer. Sabíamos que el amor no borra el pasado, pero es el mejor comienzo para el futuro. Y por fin, después de tanto andar, habíamos llegado a casa.

Ya tienes las dos opciones: el final abierto, lleno de promesas y camino por recorrer, y el final cerrado, donde todo encuentra su paz.




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