Andalucía en el Alma

CAPÍTULO 24— La noticia que lo cambia todo

Pasaron más semanas, y justo cuando Valeria empezaba a hacer las paces con su soledad, apareció la señal que no esperaba. Primero la duda, luego la certeza que le dejó sin aire: estaba embarazada.
Se sentó en el borde de la cama, con las manos en el vientre, y lloró: no de miedo solo, sino de una mezcla extraña de susto, gratitud y confusión. ¿Cómo podía ser? ¿Por qué justo ahora?
Hablaron por última vez, por teléfono, con la voz baja como si alguien pudiera escucharlos:
— León… tengo que decirte algo —empezó ella, temblando.
— ¿Estás bien? —preguntó él de golpe, con esa preocupación que no se le iba—. ¿Te pasó algo?
— Viene un bebé. Es tuyo.
Hubo un silencio largo, tan largo que creyó que se había cortado la llamada.
— No sé qué decir —respondió al fin, muy despacio—. Me parte el alma… pero no puedo darles un lugar a los dos. No sé cómo.
— No te pido nada —le cortó ella, con la voz firme a pesar del llanto—. Solo quería que lo supieras. No necesito que elijas: yo ya sé lo que tengo que hacer. Cuidaré de este amor, aunque sea solo mío.
Cortó antes de escuchar más. Sabía que él la amaba, pero que el miedo seguía siendo más fuerte que todo. Y ella ya no quería ser una opción, ni un secreto, ni algo que se escondiera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.