Andalucía en el Alma

CAPÍTULO 25— Natanael, el regalo inesperado

Los meses siguientes fueron duros: miedos, preguntas, días en los que se sentía muy pequeña ante todo lo que venía. Pero cada movimiento nuevo dentro de ella le daba fuerzas que no sabía que tenía. Sus niñas la abrazaban y le hablaban al hermanito, y poco a poco el dolor se transformó en esperanza.
El día que lo tuvo en sus brazos por primera vez, todo el ruido en su cabeza se calló. Era pequeño, cálido, y al abrir los ojos le pareció ver ese mismo brillo que tenía León, pero con una luz propia que era solo suya.
Lo llamó Natanael: Regalo de Dios. Porque así era: algo que no pidió, que no esperó, pero que llegó para enseñarle que nada se pierde del todo.
Más tarde, mirando por la ventana, entendió la historia completa:
Ella y Pachuli no pudieron caminar juntos hasta el final, pero se habían dado lo que más necesitaban: él le devolvió la capacidad de amar con el alma abierta; ella le enseñó que el amor existe más allá de las normas y los miedos. Y este pequeño, su Natanael, era el puente entre lo que vivió y lo que ahora construía.
No hubo despedida definitiva, ni vuelta atrás. Solo quedaba ella, entera y fuerte, con sus cuatro tesoros alrededor, sabiendo que las historias no siempre terminan como soñamos… pero siempre terminan enseñándonos a volar más alto. El sol cae sobre Andalucía. Ella sonríe mientras Natanael duerme en sus brazos.




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