"Ángel de la Guarda"

8: "Recuerdo"

Dos horas después, ambos volvieron caminando hacia el edificio. No habían cruzado palabra alguna después de comer y salir del restaurante, hasta que llegaron a su piso respectivo.

—Muchas gracias, Samuel —dijo Lucía ya más relajada.

—Cualquier cosa que necesites, solo pídeme ayuda y aquí estaré —respondió Samuel, luego recordó algo del pasado y se entusiasmó—oye y ¿si intentamos hacer un saludo?

—¿Qué dices? —preguntó Lucía confundida.

—¿Nunca hiciste un saludo secreto? —interrogó Samuel fingiendo asombro.

—Una vez pero...

—Mira, te enseño un saludo que aprendí de un amigo, pero que adapte a mi estilo —dijo Samuel sonriendo; fue entonces que Lucía tuvo un vago recuerdo, que creyó que había superado.


 

 

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Hace 11 años

Sebastian miraba con atención a la ventana del cuarto de la pequeña, mientras esperaba que se terminara de bañar; adoraba el dulce aroma de maracuyá que emanaba su cabello después de cada baño. Cuando salió, veía a Lucía un poco frustrada mientras hacía muecas raras. 

—Lucía ¿Qué intentas hacer? —preguntó Sebastian sonriendo, veía a Lucía hacer movimientos extraños como si quisiera imitar a un mono.

—En la televisión, vi un comercial donde los amigos hacían un saludo secreto, pero no me sale —decía Lucía triste.

—¿Cómo era?

—Era algo así —y Lucía empezó a chocar sus manos y hacer un movimiento de caderas, pero lució muy torpe y ella se frustraba.

—Y...¿si inventamos nosotros un saludo? —preguntó Sebastian tratando de animarla, después de todo, él era su ángel y su fiel amigo.

—¿En serio?¿Sabes hacer saludos? —interrogó Lucía asombrada.

—Miró a muchos niños inventar uno, así que tenía muchas ganas de hacerlo entre mis compañeros ángeles —respondió Sebastian tímido —pero nunca me atreví.

—¡Entonces empecemos ya! —exclamó Lucía entusiasmada. Toda la tarde Sebastian y Lucía ensayaron algunos saludos que miraron o que recordaban; después de muchos intentos,  lograron hacer un saludo peculiar...

—Haber intentemos una vez más ¿si? —dijo Lucía y junto a Sebastian movieron su cuerpo a un compás.

—1 y 2 somos dúo (chocaban las manos), 3 y 4 somos como hermanos (chocaban puños), 5 y 6 salta en un pie (saltaban en un pie), 7, 8 y 9 una vuelta entera y una promesa (unió su meñique junto al de Sebastian).

—¿Promesa? —preguntó desconcertado Sebastian, ya que era un movimiento que no habían ensayado.

—ji, ji, ji es que le agregué algo más —respondió Lucía con un puchero.

—Haber ¿Cuál promesa? —dijo Sebastian curioso.

—A tu lado siempre estaré sin importar lo que pase —contestó Lucía sonriendo mientras sus ojos se iluminaban—¿Qué te parece?

—Esta bien, creo que era más difícil de lo que pensé —respondió Sebastian pensativo, aunque las palabras de Lucía, hicieron que su corazón palpitara muy rápido.

—¡Pero nos salió, eso es lo importante! —exclamó feliz Lucía.

—¡Así es! —dijo Sebastian devolviendo la sonrisa.


 

Actualidad

 

Samuel tomó las manos de Lucía e intentó transmitirle entusiasmo, pero solo consiguió que se aturda y que el humor "tranquilo" que tenía, se transformara en seriedad total.

—Mira, primero chocamos las manos, luego unimos puños...—decía Samuel tratando de que Lucía recuerde a "Sebastian" (él mismo).

—¡¡¡Espérate, estás yendo muy rápido!!! —dijo Lucía alterada, ya que recordó el "saludo" que hizo con Sebastian hace once años.

—¡Ay! Lo siento ¿te lo explico de nuevo? —preguntó Samuel entusiasmado, pero no había notado que Lucía estaba a punto de enojarse.

—Noo, yo no quiero hacer un saludo —contestó Lucía seria.

—Pero...¿por qué?

—Porque...ya no somos niños para hacer esas cosas —intentó Lucía justificarse, y aparentemente había funcionado.

—Todos tenemos un niño adentro Lucía —respondió Samuel triste —pero si te da vergüenza hacerlo, esta bien lo comprenderé.

—No...es lo que quise decir —dijo Lucía suspirando —solo quiero ir paso a paso ¿si?

—Tranquila, esta bien; no me enojé; si eso quieres esta bien, te entiendo —dijo Samuel —¡Uy! Es la hora de ir a trabajar, adiós Lucía...

—Adiós Samuel...

 En la noche, Lucía se tiró a su cama e intentó conciliar el sueño, pero se le venía a la mente lo que había pasado con Samuel en el pasillo y que ese suceso, hizo que viniera a su mente (otra vez) a Sebastian.  

—Se suponía que lo había superado ¿no? —decía Lucía en voz alta — ahora no dejo de pensar en Sebastian; ¿por qué todo lo que hago gira en torno a él?—sonó el celular de Lucía por tantos mensajes, al verlos se dio con la sorpresa que mostraba la factura del alquiler y las pensiones pendientes de la universidad —debo conseguir dinero, si sigo de esta manera, quedaré en la calle —decía preocupada Lucía, ya no quería seguir pasando más preocupaciones, así que solo había una solución lógica —¡Debo conseguir empleo pronto! 
 

●●●●

Lucía al principio intentó pedir ayuda a la tutora, pero fue inútil; entonces fue a buscar empleo en los lugares que había encontrado en internet, aunque tampoco tuvo mucha suerte.

—Eres estudiante aún ¿verdad?—preguntó el señor de recursos humanos.

—Así es, ¿hay algún problema con eso? —preguntó Lucía tratando de ocultar sus nervios.

—Buscamos empleados que tengan por lo menos, tres años concluidos de la carrera —respondió el hombre, Lucía suspiró y se retiró.

—Está bien, gracias por nada...

Lucía sabía que no era fácil que le dieran un trabajo a una jovencita que recién estaba estudiando en la universidad, sin experiencia las empresas no te contratan. Pero Lucía al menos lo único que no había perdido, era su optimismo (aunque su rostro no lo reflejase). Siguió buscando empleo por todos lados, hasta que en la tarde fue a descansar y entró al restaurante "Gloriosa Sazón".




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