"Ángel de la Guarda"

61: "Razones"

Sebastian despierta de a pocos y ve que estaba en un lugar donde la nieve estaba en todas partes. Sus alas y pies estaban amarradas con pesadas cadenas, se encontraba boca abajo y no había nadie alrededor…o eso pensaba. En ese momento solo podía pensar en Lucía, que la había dejado sola y abandonada en la playa con el corazón roto y temía que volviera a sucederle lo mismo que a su tía tal como había pasado años atrás. Eso fue motivación para que se intentara liberar de las cadenas que lo tenían atado, pero todo esfuerzo fue en vano.

—Veo que algunas cosas nunca cambian, Sebastian —dijo una voz burlona que él no pudo divisar en ese momento, luego se hizo un gran silencio y entonces siguió intentando desatarse, pero esa voz volvió a aparecer —oye, te encadenaron los pies y las alas, la boca no.

—¡Cállate! No tengo tiempo para hablar contigo…—respondió Sebastian enojado y decidió no prestar atención a lo que estuviera a su alrededor, pero luego sintió que alguien se estaba sentado en su espalda y el peso era tal que hizo que Sebastian gritara de dolor.

—¿Así le hablas a tu colega? —preguntó la voz que era dulce como una melodía de arpa, Sebastian quedó hechizado ante ese timbre de voz y dejó de moverse muy confundido.

—¿Colega?

—Si, colega, o ¿acaso no me reconoces? —aquel se paró y entonces dejó verse su rostro y Sebastian quedó atónito, lo que veía era algo que lo desencajaba completamente, veía a un ángel con cabellos dorados y apariencia angelical, su túnica blanca tenía bordados dorados y su mirada transmitía mucha paz. Sebastian no lo reconoció al principio, pero al ver las pulseras en sus manos, reconoció quién era —¿demonio “A”? ¿eres tú?

—El mismo que ves frente a ti, en su forma original —respondió en un tono burlón, Sebastian aún seguía sin salir de su asombro y eso hizo que dejé de pensar en un momento que debía desatarse y solo contemplaba la apariencia real del demonio “A”.

—Pero…¿cómo? —el demonio “A” comenzó a reír a carcajadas por esa pregunta, luego caminó lejos de él sin hablar y luego dio un suspiro muy largo.

—Sebastian, Sebastian…¿acaso ser un humano te hizo olvidarte del origen de los demonios?

—Espera, entonces tú..¿eras un ángel?

—Todo demonio fue un ángel alguna vez y un ángel fue un humano —luego éste cambió su forma de ángel a una humana, ahora su apariencia era como él mismo de demonio, con la diferencia que la ropa era más casual y se veía más jovial y encantador —¿ves?

—Entonces, ¿puedes recordar tu forma humana e incluso imitarla? —preguntó Sebastian incrédulo y el demonio “A” solo se encogió de hombros, y se acercó a él para golpear suavemente su cachete.

—Ventajas de ser un demonio, puedes recordar todo tu pasado incluyendo tus pecados —Sebastian no salió de su asombro de que el demonio “A” haya sido un ángel y que pueda recordar todo, pero luego vio que seguía encadenado e intentó recordar la manera en cómo llegó a estar así, pero fue en vano.

—¿Por qué estoy encadenado?

—Porque no dejabas de moverte —contestó el demonio “A” mirándolo y luego pateándolo en su estómago para que Sebastian sufra más de dolor — Arturo y Martin te ataron muy fuerte porque incluso dormido luchabas, fue un espectáculo verte moverte como un guerrero estando sonámbulo como dicen los humanos.

—Dime, ¿dónde estamos?

—Pues, en el limbo, el lugar en donde las almas no tienen bandos, y aquí es donde se juzgan a quienes no siguen el orden establecido por…bueno, ya sabes quien.

—¿Por qué no estás encadenado?

—Me desaté, así de simple —Sebastian con un poco de esfuerzo logra sentarse y ver que alrededor solo era blanco, no se veía nada y sus voces resonaban como eco, lo cual daba una apariencia desoladora e incluso triste.

—¿Por qué no hay nadie aquí?

—Las apariencias engañan, si hay almas aquí…solo que están vagando sin rumbo fijo ya que sus acciones deben ser juzgadas para determinar si van arriba o abajo. Por cierto, ya van a venir así que te recomiendo que te desates cuanto antes si quieres escapar.

—¿No me vas a ayudar?

—No, nuestro contrato finalizó y ya no tengo nada que ver contigo, de hecho debería haberte llevado a inframundo, pero se me adelantaron —. El demonio “A” volvió a su forma de demonio y mostró su ala que estaba muy herida y que éste se había puesto una venda improvisada para que parara el sangrado—me hirieron y solo es posible salir de aquí volando porque caminar aquí es infinito, no hay inicio ni final.. ¡m*erda! —exclamó muy enojado, Sebastian en cambió recordó lo que había pasado y entonces fue que le entró el sentimiento de furia.

—¿Por qué tomaste a Lucía como pago? —el demonio “A” observó su mirada de Sebastian y entonces notó que había recordado lo que había pasado, lo cual era lo que había estaba esperando.

—Vaya, veo que no captas nada Sebastian —dijo aquel mientras le dio una patada al ángel e hizo que derramara sangre plateada de su boca, lo cual hizo que el demonio se emocionara y que sus ojos se iluminaran como el fuego—estar en la tierra te convirtió en un tonto por completo.

—¡Deja de jugar conmigo y respóndeme!

—Vaya, en ese caso seré directo contigo —el demonio se acercó a Sebastian y apretó su oreja y habló entre susurros mientras caía sangre plateada de la oreja del ángel que volvió a intentar desatarse, sin éxito—tú me robaste algo que me pertenece, y ese algo era ella.

—¡No hables de ella como si fuera un objeto! ¡Lucía me fue designada para protegerla, así que no sé a qué te refieres!

—En eso te equivocas, porque en realidad yo iba a cuidarla como debía ser…yo era su ángel de la guarda, incluso la vi nacer y crecer junto conmigo, era el mejor cuidando de ella y con su don íbamos a hacer grandes cosas —el demonio soltó a Sebastian y con un poco de nostalgia comenzó a recordar su pasado, en aquel momento era un ángel puro y obediente, que a pesar de no llamar la atención, era bueno en su trabajo y se sentía orgulloso de ello; el demonio “A” lo miró fijamente y eso hizo que Sebastian pueda ver a través de sus ojos, el pasado de él para que entienda mejor las cosas —. Yo era aquel que se me había asignado como tarea esencial entrenarla para que sus poderes despierten y pueda convertirse en lo que debía ser según las reglas de Dios, yo día tras días leía cada libro de la biblioteca con el objetivo de poder despertar sus poderes y que pueda verme y que juntos hagamos grandes cosas y los demás estén orgullosos de mí, incluyendo a Dios —en ese momento Sebastian sintió que su cuerpo experimentaba ardor e iba en aumento, y cuando volvió a su realidad vio que el demonio estaba enojado y tenía sus manos depositadas en sus hombros y de allí ese emanaba ese calor que le ocasionaba mucho ardor — ¡pero llegaste tú y lo tenías que arruinar todo lo que en ese momento había realizado!




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