Ángeles Guardianes

Especial... ADIOS

Su pergamino de aquel día había llegado frente a sus ojos como el de cualquier otro, en el rollo se podía leer el nombre de su protegido, Vladimir y mientras las horas pasaban, las ordenes aparecían y luego cambiaban Zircón sintió que sería un día perfectamente normal, su protegido estaba trabajando lejos de su familia y en las últimas semanas había desarrollado un poco de tos, según los pergaminos era normal y estaba dentro de su línea de tiempo establecida, él no debía intervenir, el humano sabía lo que tenía que hacer, pero cuando la noche llego y el pergamino en sus manos cambio por tercera vez Zircón entendió como todo se relacionaba.

Solo había tres órdenes en el brillante papel, las dos primeras en color verde y la tercera era de color negro…

1.- Llamada a familia

2.- Prepararse para dormir

3.- Quedarse dormido

Zircón sintió como su corazón se presionaba al leer aquello, todas eran ordenes sencillas y en ninguna debía el intervenir, tan solo estaba ahí para ver que todo sucediera como se había escrito, su protegido moriría aquella noche y la línea de tiempo establecida en su nacimiento se habría cumplido, para los ángeles de mayor experiencia aquello podía parecer sencillo, pero Zircón apenas había cuidado cinco vidas, contando esta última, sentía un fuerte apego por todos ellos y le dolía en el corazón tener que ver como se extinguían, pero esas eran sus órdenes y él no quería ser la causa de que al final su protegido no encontrara paz.

Se quedo de pie en silencio en la esquina de aquella pequeña habitación, viéndolo moverse, escucho todas las conversaciones que sostuvo con su familia por teléfono, sintiendo aumentar la presión en su pecho cada vez que lo escuchaba toser, ese era el problema y mientras las horas pasaban, tan solo empeoraba, cuando la segunda orden desapareció del pergamino y las luces de la habitación fueron apagadas, Zircón sintió claramente como un par de lágrimas descendían por sus mejillas, estaba completo; a medio camino de girarse y desaparecer de la obscura habitación, Zircón alcanzo a ver como otro pergamino apareció pero, esta vez cerca de la cabeza de su protegido.

- no es posible – susurro acercándose a la cama en silencio, eso jamás sucedía, los pergaminos se acababan cuando el humano estaba muerto.

Las órdenes para el humano se terminan, pero, tus responsabilidades no…

Como única compañía de este ser tan especial, se te asignaran un par de tareas más Zircón…

El ángel guardián casi podía escuchar en su cabeza la voz de Grafeno, el general principal de todos los ángeles guardianes y la persona que le había asignado este ser humano.

Plantar una idea.

Dar un aviso

Eran solo unas pocas palabras que no podían relacionarse con nada, cubiertas en color azul, estaban fuera de todos los colores normales de las órdenes dadas a los ángeles guardianes y hacían que Zircón se preguntara que tan única era la persona que había estado guiando y vigilando todo este tiempo; coloco la punta de su dedo índice de su mano derecha sobre la primera línea y lo que debía hacer apareció en su mente como una serie de imágenes, se apartó y lo enrollo de nuevo, sujetándolo a su cintura miro el cuerpo sin vida de Vladimir, las lágrimas volvieron mientras colocaba su mano sobre la frente del hombre y le brindaba una pequeña caricia de despedida.

Salió de la habitación y se dirigió al primer punto en sus órdenes, según había entendido por lo poco que le habían permitido ver, alguien debía encontrar el cuerpo y ya que la familia de su protegido estaba lejos y las personas que él consideraba de confianza no vivían en la misma casa, Zircón debía buscar a uno de ellos para plantarle una pequeña idea en su mente, más como una duda, que lo hiciera ir a la casa y encontrar al humano; encontró el departamento que buscaba y entro fácilmente, siendo detenido al instante por el par de ángeles guardianes que vigilaban a la pareja que vivía ahí.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – susurro uno de ellos de forma hostil.

- mi nombre es Zircón, he sido enviado para plantar una idea – explico el ángel guardián mientras desenrollaba su pergamino y mostraba las dos extrañas órdenes.

- asombroso – susurro el otro ángel mientras veía el brillante papel.

Ambos ángeles bajaron la cabeza y se apartaron, permitiendo que Zircón se acercara a la cama donde los dos humanos dormían, primero miro a la mujer, en realidad ni a él ni a su protegido le agradaba, había mucha obscuridad en su corazón y agradecía en silencio que no era a ella a quien venía a buscar; dirigió su mirada al hombre que la abrazaba como si la protegiera, militar de vida, era un ser humano tan especial como su propio protegido, él debía ser quien llevara la idea y la desarrollara tan profundo como su corazón protector le permitiera; acerco su mano y sin tocarlo se concentró, tan solo era una pequeña imagen, algo que lo hiciera cuestionarse y luego lo llevará hasta la casa.

- con eso bastará – suspiró Zircón mientras se apartaba.

- ¿Qué debemos hacer nosotros? – uno de los dos ángeles, que había permanecido de pie detrás de él, habló.

- su pergamino de órdenes aparecerá en la mañana como siempre, esto ha sido incluido en su línea de vida como si fuera normal – explicó Zircón mientras se acercaba a ellos.



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En el texto hay: fantasia, reflexion, historias familiares

Editado: 27.02.2025

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