Angeles y demonios

El ANGEL DE LA MUERTE

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-¡Bien! Es la hora que me explique. -¿Quién eres y qué hiciste?- No soy reconocido por mi paciencia. 

Mentalmente le digo a mis subordinados que me dejen sólo con la información encontrada y pongo una burbuja de seguridad contra posibles espías. Aunque lo dudo estan en mi territorio. No soy cualquier Ángel...

ELEA

Su voz cantarina cambió a super imponente, todo un jefe que espera que todo sea de acuerdo a sus ordenes.

Veo que su mano me señala el asiento y no tengo más opción que sentarme. Como pinta esto pueden estar seguros que es mi única oportunidad de aclarar muchas cosas de mi muerte. Tomo aire y decido hablar primero. Animandome yo misma trato que mi voz se module y parezca segura de mí.

-¡Ante todo mi nombre no es Lucía White!-

El hombre de negro de repente levanta su ceja y se sienta frente a mí.

-¿Eso he oído?¿Dime cuál es tu nombre?-

Me llamo Elea Lunn!- 

Toma los documentos que estan en el escritorio. Escoge el sobre naranja y saca muchas fotos, las revisa y las pone en mi manos. Yo las admiro y veo que es mi cuerpo en un amorgue.

Ahí, mi cuerpo sin vida, llena de muchas mordidas y viejas cicatrices en mis piernas y otras partes de mi cuerpo. Trago en seco para no perder la compostura.

-¡Señorita Elea! Esas cicatrices en tus piernas ¿Quién las hizo?-

Levanto mi vista y me topo con sus ojos color amarillo oro. No entiendo como puede tener un color así. Me concentro en la pregunta.Soy sincera con mi respuesta porque espero que esta vez si me crean.

-¡No sé que eran! -Esos pequeños con apenas ropa en su parte inferior tenian dientes super largos, me mordían y saboreaban la sangre..-. De solo recordarlo mi piel se eriza parecía una película de terror.

-¿Qué paso antes que murieras?-

-Salí de mi trabajo a las 8 de la noche.. todo iba tranquilo hasta que note...

-¿Qué?-

No digo nada pensando como explicar algo que ni yo misma comprendo. 

-Necesito que digas todo porque de eso depende lo que haremos contigo...- 

Vaya que si es tajante. No me molesta la verdad es mejor ser directo y no duda en decir la verdad. Lo prefiero a que me de falsas esperanzas.

-¡Lo comprendo! Yo estaba por cruzar la calle y sobre el semáforo apareció uno de esos mounstritos que suelo ver, se comía los cables, al final hizo corto circuito arruinándolo y todos los autos empezaron a chocar.

-¿Por qué puedes ver demonios?- Parece que es una pregunta importante la cuál quisiera tener una respuesta pero simplemento no sé. 

-Puedo ver muchas cosas, la mayoria no sé que son... alguna vez investigue por cuenta propia.  La mayoría no eran fuentes  muy confiables..

-¿Desde cuando?-

-No lo sé, siempre desde pequeña, vivía asustada de ellos-

Me siento algo cohibida, no me gusta hablar de cómo pase esos días, cuando todos los cuentos de terror son realidad y no puede dejar de verlos cuando estoy despierta. Me quede pensativa cuando su voz me saca de mi retraísmo.

-¿Qué paso después?- Cuando el semáforo se averió.-

-¡Alguien estaba atrás de mí! -Me di cuenta que el demonio con forma de persona quiso empujarme a la calle. Se sorprendió que lo reconociera y me aleje lo más posible. Corrí pero cuando sentí fui aventada al callejón.

-La gente corría para ayudar a los accidentados así, que parece que nadie veía dentro del callejon. En el piso, esas cositas pequeñas empezaron a morderme constantemente debilitando mi cuerpo.

-¿Nunca las habías visto?-

-No, para nada. -Unos minutos y mi cuerpo se estaba durmiendo. 

-El hombre del traje de Gucci saco una daga como la cosa más natural del mundo. En realidad creo que lo hice enojar mucho, porque le tire un ladrillo en su cara, entonces los animalitos esos lo llamaban jefe.-

-¿Segura?- Preguntó el hombre de negro...

Ahora puedo ver que su cabello, lo tiene recogido de manera extraña en la parte de atrás, pero distingo que tiene tonalidades que terminan en blanco absoluto. En cambio sus pequeñas pretuberancias en su frente son oscuras. Me remuevo tratando de no olvidar nada.

-Si, estoy segura. El hombre con cuernitos en la frente y cola roja.... me dijo que me mataría. La verdad no quería morir así. Estaba disfrutando que no pudiera defenderme y no quise darle el gusto.

-Y no lo dejo ¿Cierto?

-No, tomé un vidrio y con los animales encima no pudo percatarse que me herí yo misma. Estuve sangrándo poco a poco.-

La clase de biología sirvió para algo, me corte una de las venas principales que tiene nuestro cuerpo además de la yúgular. Estaba segura que moriría rápido.

-Gane tiempo tratando que hablara más y más. Luego no sentí nada, me llegó un frío insoportable y estaba muerta. No sé cuanto había pasado pero me ví observandome en la calle sin los moustritos ni el demonio.

-Entonces apareció tu recolector-  Me refiero al demonio que te trajo aquí primero-




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