Angeles y demonios

GABRIEL

¡No puede ser! ¿Qué viene hacer aquí? Por suerte el demonio lo mande a otro lugar. Quiero curar las heridas del alma de Elea, es muy importante mantener su alma intacta.

El pronostico del día no anunciaba la visita de un Arcangel, sólo para que lo sepan es uno de mis queridos vigilantes-jefe autoimpuestos. Así es, nadie les ha dicho que me vigilen pero ya saben cuando uno tiene parientes maluchos en el infierno pues... como dicen las lenguas " de tal palo tal astilla". Su odio hacia mí viene de algo más profundo que sucedió hace años.

Cambie mi forma a una más presentable para él, no veo la necesidad de haber venido si sólo iba a dejarme esta carta. Es un aviso para una fecha. Por una parte me hace sentir importante, bajar desde su gran nube del segundo cielo solo por mí... mi mente capta la idea ... observo a Elea que esta cerca de mi lado derecho pero aún indecisa de moverse. ¿Quería verla? Esto se pone interesante.

-¿Desde cuándo un arcángel visita "mi cielo"?...

Sé que les revienta que utilice esa palabra aquí. Aunque no esta muy alejado de la realidad. Sólo que nunca lo han querido aceptar.

-¡Ángel de la muerte! Creeme no es un placer venir, pero fui elegido y no esta en mí decir "no".

-¡Pobre! Un email o una llamada hubiera sido suficiente-  Sonrío tomando la hoja  y se la acerco a Elea para que la tome en sus manos.

-¿Por qué se la das a ella?¿Acaso no la piensas responder?-

El parece molesto ante mi acción. Elea se queda estática, pero la lee rápidamente antes que diga algo respondo al mensajero.

-¡No estas en tu cielo, no me digas que hacer!-

Le reprendio friamente, tomo asiento poniendo mis manos en el escritorio. Abro un cajón. Una hermosa pluma negra sale a posarse frente a mí.

-¡Espera! ¿Esto es para mí?- Escucho la voz de Elea acercandose a mi escritorio. La miró y afirmo su pregunta.

No había cielo, ni tierra que impideran una protesta. Veamos como sale de esta nuestro invitado. Al principio creí que su alma quedaria anodada por la aura de un arcángel. Me lo he estado preguntando una y otra vez desde hace rato ¿Qué tiene de diferente su alma al resto? Cualquiera hubiera estado babeando y solo contestaría en monosílabos ante la imponente presencia.

No me equivoque al ver que ella reaccionó diferente. Me recuesto en mi silla y espero escuchar el motivo de su interrumpción, hasta el momento ella no sabe a quién se enfrenta.  Quiero ver su cara cuando sepa con quién esta.

-¿Qué significa esto?- 

-No pense que no supieras leer...- Le replicó y entonces me mira y estoy seguro que en su mente, me esta cortando en mil pedazos.

-¿Por qué dice que yo debo asistir a un juicio celestial? Qué hay atenuantes que impiden mi paso al reino del cielo...  Empezará en 5 días angelicales por lo cual debo asistir sin objeción. 

-¿Eres el alma resagada?- Elea se queda estática y parece que no le gusto como se dirigió a ella.

Siempre lo he dicho los arcángeles se les olvida tener tacto con las almas. Al pasar tanto tiempo arriba dejan de tener esa interacción cordial con los humanos. 

-En primera: Mi nombre es Elea, no alma resagada. en segundo: Sí, soy yo. Ahora respondan mis preguntas...¿De qué atenuantes hablan?¿Qué pasa si no asistó?- Ella se turna en mirarlo a él y a mí moviendo la hoja en su mano.

-¡Vaya! ¡Cuantás preguntas!... -

Veo que no le gusta irse por las ramas. Punto para tí Elea, claro solo lo digo para mí porque la muerte nunca da felicitacitaciones a nadie.

-Aquí mi colega del orden angelical podría responder...-

El arcángel me mira endureciendo sus facciones pero responde colocandose en una pose mas dura.

Has sido notificada! En vista de tu caso; debes estar agradecido de la rápidez en la que hemos contestado.

-¡Rápidez!- murmura asombrada Elea.

-Sí-

-Debo sentirme ¿Agradecida? 

Pregunta sonriendo. El ángel no comprende su expresión y no responde. Sin embargo ella si tiene muchas cosas que decir.

Explicame esto! ¡Yo morí atacada por unos demonios! Lanzada al infierno por equivocación y si de puro chiripon salí de ahí. Por que aquí "el hombre de negro" me saco... y por si fuera poco, aún después de muerta los demonios todavían me buscan como si fuese la liebre que quieren cazar. Y vienes tu aquí a decirme que debo estar feliz por la ¿rápidez?

-¿Demonios? ¿Es eso verdad?-

La pregunta se dirige a mí, mostrando molestia sobre el hecho de escuchar "demonios"- 

No tengo tiempo de responder porque Elea decíde ponerse frente a él y seguirle hablando. Dejandome fuera.

-¿Ves? a qué me refiero ángel. ¿Dónde estaban ustedes? ¿Cómo no se dieron cuenta antes? Como cereza del pastel; soy yo a la que tienen que hacer un "juicio celestial" y "revisar" si soy apta para ir al cielo o no.




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