Angeles y demonios

COCINA

Aún recuerdo que hace dos horas estabamos comiendo. Bueno una de nosotras estaba comiendo porque Pauline esta revisando todo el lugar del comedor.

Parecía buscar  algo y fué cuando de repente escuche la radio sonar por los altavoces, con música viejita.. Pauline apareció imitando al cantante  flotando en el aire y fué muy gracioso. Era una de Luis mirey... Tan bonito lo hizo que me dieron ganas de cantar con ella

Igual me subí a la mesa. A mi me toco una de la Ley... Mentira... siempre me ha gustado ese grupo... así que lo hice...

...Mi corazón... late... por tí... dentro de miiiii.... 

...Mi corazón...nunca dejo tu corazónnnn....

-Por Dios Elea... Tu voz es hermosa-

Yo me rió apenada, porque no me gusta que me escuchen cantar. Mi abuela Lena decía lo mismo. Suspiro ¿Por qué ese idiota de la muerte no me dejo ir?. Quiero ver a mi abuela. Otra canción sale y por lo visto todos estan dormidos... porque nadie ha aparecido a callarnos.

-¡Escucha esa Elea es una de mis favoritaaas!, canta conmigo ¡Sí!- Yo le confirmó y empiezo a cantar con ella.

Pero tú tienes ya tienes otrooo... un tipo frío y aburrido...- Oye, mi amor ¡No me digas que no!...

Estamos en lo mejor cantando cuando todo se apaga. Wow me río y le hago una broma.

-Ves hasta la luz se fue, indirecta de que nos callemos ja ja ja...- 

Ella me da un jalón de cabello pero le agradezco que me distraiga de mis preocupaciones. Estaba por bajarme de la mesa cuando por las ventanas observó que afuera sigue todo igual. Eso ya no me parece normal.

-Pauline afuera si hay luz le murmuro.

-Déjame ver...- Desaparece un momento quedando sola en la cafetería.

Un escalofrio me atravesia cuando en las ventanas aparecen unas sombras con ojitos brillosos. Intentó bajarme sigilosa sabiendo que observan cada movimiento mío. Pauline susurra en mi espalda.

-Estan por todos lados Elea...- Sabía que no debíamos salir...

El ascensor y las puertas no funciona sin luz. No podemos subir las gradas de emergencia porque ellos están ahí tambien.. Sólo me queda una salida. Al trabajar en un hotel conozco las salidas como esas. El cuerpo de Pauline es pequeño... 

-Tengo una idea porque creo que no hay otra salida.- Ella presiona mi hombro apoyándome.

El tiempo apremia y corró hacia la pared sin mirar atrás y rogando que funcione. Logró entrar en un cuadrado metálico y me deslizo gritando antes de rebotar en bolsas de basura.  Me levanto rápido quitandome antes que me caigo un animal encima.

-¡Elea apurate que te están siguiendo por las gradas!-

Salto sacudiendome los residuos, estamos en un estacionamiento. Esta oscuro pero se logra ver algo. Corró buscando un auto. Sin embargo ningúno tiene llave. De repente una gran luz se enciende.

-¡La ambulancia Elea...!- Pauline abre la puerta y ha encendido el motor.- Yo me asombro y no dudo en entrar porque escucho los gruñidos cerca.

-¿Cómo hiciste eso?- Cierró y ponemos los seguros. ¿Y ahora?

-¡En siete años uno aprende cosas!- Dice ella feliz y brincando.

Claro eso me tranquiliza cosas como ¿Robar autos? Tengo que proteger el cuerpo de Pauline no es justo que por mi culpa sufra algún accidente.

Apenas si alcanzo el pedal, pero así será. Intento acelerar y le doy mucha fuerta y me choco contra otro auto, menos mal que es grande la ambulancia. 

-No importa si te llevas todos los postes,¡Apurále! ¡Ahí vienen!- Yo sigo intentando ver como salgo cuando algo cae encima de la Ambulancia, no podemos verlos bien porque no hay luz. 

-¡"Ángel de mi guarda, dulce compañía no dejes que mate a nadie este día"!- Piso el acelerador muevo el timón, creo que empiezo hallarle lado atropellando algunos demonios que se cuelgan. Busco la salida pero no la veo ...

-Ahí, ¡Lo pasaste!- Grita Pauline

-No me grites  ¡Hago lo que puedo!.- ¿Por qué me pasan estas cosas cuando está la muerte? No exactamente cuando estoy sola solita con apenas un espectro. No un demonio el colmo es que soy  unos 25 animaluchos...

Doy vuelta donde se supone que es la entrada, no la salida y casí me choco con otro auto... Casí pero pasamos rosando con la pared  y el auto. Logramos salir a la calle principal.

-Elea, vamos más rápido. Manten eso uniforme...- Afuera si hay luz. Veo perfectamente y el auto le doy un frenazo cuando veo que el semáforo esta en rojo.

-¡Qué mierda Elea!- La miró molesta.

-Oyé, cuida tu boca. Además no quiero matar tu cuerpo y tampoco matar a alguién.- Reprendo

-Señor, dame paciencia ¡Nos siguen demonios! -Tiene razón ese punto, ahí los veo por el retrovisor corriendo casi llegan a nosotros y sin esperar más piso dando vuelta, esta calle la conozco es un sólo sentido. Acelero lo más que puedo y espero que la muerte se apure...




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