Angeles y demonios

MI VIDA DE INFIERNO II

El segundo día casí gritó de la desesperación, porque resulta que en sus hermosos ritos de ceremonia hay un día de la celebración que la futura compañera de sangre es visitada por cada integrante de su reino.

 Se presenta, dice su nombre, su cargo, sus años de servicio... su zona de trabajo, etc, etc, etc. Por si fuera poco besa mi mano mostrando respeto. ¡Babas de demonio en mis manos! Use todo mi fuerza de voluntad por sonreír a cada uno de ellos.

Intenté tener la mejor cara del mundo pero el vestido que escogí ese día me estaba dando picazón. Cuando observaba a mi vigilante devorador, podía ver en sus ojos como gozaba de mi pena. 

No era mi día, casi me rompo el cuello con estos zapatos de tacón y lo vió, se río hasta la muerte de mí, lo peor es que me sentí humillada por no saber usar estos zapatos. Yo balanceando mis penas creo que no estaría tan mal ir a nadar en la lava, no me parece  mal lugar si quiero dar fin a todo. ¿Por qué tienen que ser tantos?

Mi instinto no me engaña, sé que mi acompañante también esta midiendo su paciencia. Cada vez que un demonio me da su beso de respeto en mi mano; es notable su enojo. Después de lo que pasó el primer día, los demonios huyen despavoridos antes que sean lanzados para nunca más volver.

-¿Cuántos faltan?- Le murmuro sabiendo que me escucha perfectamente

-No mucho, ya casi llegamos a la mitad...- Yo sonrío más intentado no dejarme vencer. De algo me va servir esto. Debo ser positiva. Recuerdo que es el segundo día de fiesta  y no he bebido ni comido nada. ¿Estaré bien?¿Necesitaré algo en este lugar?

-Deja de sacar tus garras o gruñir, así nunca terminaremos.- El demonio tiene el descaro de darme una mirada congelante. Yo lo ignoró y sigo conversando.

-Tu reino ¿Cómo se llama? Ayer estuve leyendo tus enormes libros en todo lo que roncabas y parece que hay diferentes reinos...- El afirma con su cabezota moviendo sus pezuñas una y otra vez.

-"Nuestro reino no está en los mapas", está zona es la parte olvidada del infierno. Es tan desolable que nadie quería vivir aquí, ningún principe quiere poner un pie en él. ¿Me oíste roncar?-  Es gracioso que su última pregunta parezca mas interesado.

-¿Nadie? Entonces... ¿Quiénes son ellos?- Él levanta su mano y los demonios detienen sus filas...

Deja el trono y mi silla maldita camina por mí y se mueve, siguiendo a el devorador. Nos dirigimos a otra habitación que considero como una biblioteca. Hay una inmensidad de libros. No sabía que también podían tener libros. ¿Que tendrán? 

Golpeó las calaveras mostrando que me deje caminar. Mis zapatos si son incómodos e intento manejarlos. Hay un gran ventanal y a pesar que todo el panoráma es rojo y naranja... al fondo con la inmensidad de las montañas no se ve tan mal. Su voz resuena en la habitación.

-Para formar los Devoradores y grandes militares infernales nos hacian venir un día a este lugar. Sí sobrevives estas listo para tu cargo o cualquier cosa. Hay demasiadas cosas raras e inexplicables que ponen a prueba tu temple y te convierten en un sangriento sin alma.

-¡Los demonios somos demonios por vivir aquí!. Pero al igual que en la tierra hay jerarquías, niveles. Algunos son usados para diversión en la mayoría de todos los Reinos.

-A los principes sólo les mueve el poder, luchan por ser mejor y querer tener más y más. Muchos demonios huyen buscando no ser la basura que ha sido desde que nacieron. No todos tenemos fuerza, nadie les protege y cuando ya no soportas mas dolor vienen aquí. A poner fin a todo, donde nadie los recordará.

Sus palabras me recuerdan al mundo humano, lo peor de ella. Es duro saber que hasta un demonio tambien desea ¡Morir!

-¡No puede ser!¿Todos ellos vinieron aquí a morir?- Es una locura

-Cada uno de ellos vino por eso, sin embargo tu los salvaste...-El demonio me responde

-¿Yo? ¿Cómo? Es la primera vez que los veo...- Sigo pensando que se ha equivocado de persona y que su mente ha creado un mundo distorsionado en el que soy  el origen de todas sus absurdas ideas.

-¡Tú me lo dijiste! ¡Eras demasiado madura para tu edad. Lo recuerdo todos los días en este infierno.- Su mirada se regresa a mí pero no sé que decirle... 

-Mejor dime toda la verdad de cómo me conociste para entender esto... todo. Le señalo con mi dedo  alrededor.

-¡Quisiera pero aún no estás preparada!- Yo agarro mis zapatos con mis manos y se los lanzó, aunque no le hará absolutamente nada.

-Si no vas hablar, ¡No menciones nada!... ¡No lo dejes a uno con la duda!- Entonces regresó con mi silla al trono y me siento nuevamente esperando que el devorador tome su lugar y seguir con el trabajo. Después de un rato llegó al trono y todos comprendieron que seguiamos con la presentación... Al final del segundo día sentía mi cabeza volar... no avance en nada. 

Mi cerebro se achicharró una y otra vez recordando sus palabras. ¿Me estará mintiendo?¿Por qué no recuerdo nada?¿Me esta volviendo loca a propósito? Respira Elea... respira.. todavía tienes 5 días... 

 

 




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