Angeles y demonios

LA SORPRESA

ANGEL DE LA MUERTE....

 

-¿Qué dices?¿Cómo? 

Todos los arcángeles presentes alrededor de la mesa se quedan tan conmocionados y hasta yo, que deje mi pose de piedra por unos instantes del impacto de sus palabras. Tengo una nueva preocupación en mi vida y por más explicaciones que me de más tarde... Esto no es ni remotamente lo que tenía en mente después de librarnos del juego de la muerte. Llevamos varias horas en la sala angélical y mis piernas ya se me entumesieron. ¿Cómo llegamos a esto?....

Unas horas antes...

Me teletransporte lo más rápido posible a la tierra buscando el hospital donde Elea se recupero la primera vez. Pauline debe estar cuidando de ella. Según me comunico Josua todo estaba en orden.

El alma de Elea tuvo la capacidad de absorber energía positiva sin ayuda exterior, aunque estuvo en un punto crítico y los asusto demasiado. Después regresó a la oficina para ver el estado de esta. Casi tres meses estuvimos fuera de la tierra.

Slaanes me sigue hasta el final del pasillo en silencio, espectante de lo que nos rodea. La adrenalina ya nos bajo y todos los dolores en nuestro cuerpo los estamos sintiendo.

 Abro la puerta y Pauline nos mira desde la ventana extrañada por nuestra facha. No es de menos, ni siquiera pensamos en arreglarnos después de terminar el combate. Aún estamos llenos de sangre oscura y heridas secas. Abandonamos el infierno en un flaz aclarando a mi padre que todo había terminado. 

-¿Qué les paso? ¿Decidieron que un tren los atropellara a propósito?-

Dice la pequeña con su típico vestido floreado levitando alrededor de nosotros. Ya casi  tendrá el derecho de ir donde ella quiera con su alma y cuerpo.

-¡Eres Pauline cierto! ¡Mi terroncito me hablo de tí! ¡Eres una diablilla!-

Dice Slaanes mirandola un rato y después escuchamos un movimiento desde la cama y él inmediatamente se aleja de nosotros para estar junto a Elea. 

-¿Quién es el demonio guapo en su forma humana? ¿Deberían verse? ¡Son un tremendo esperpento!- Me pregunta Pauline colandose a un lado de mí.

-Pauline... Deja de preguntar y dime ¿Cómo está?- Murmuro

-Llegan a tiempo, se recupero de sopetón... ¡Es inusual! ¡Pero estará despierta pronto! Su alma es tan brillante como la primera vez- Dice alegre

-Bien- le afirmo empezando a caminar también cerca de su cama... Creo que puedo descansar en paz.

-¡Eres un cruel Muerte! ¡Es una de las pocas amigas que tengo y siempre me la traes a punto de morirse! En verdad debes cuidarla mejor!-

Me regaña Pauline y me sigue observando mi cuerpo quitando algunos pedazos de piedra de mi viejo traje.

Dejo de escuchar lo que dice y cuando estoy al pie de su cama me detengo. Slaanes tiene los ojos brillosos y su cuerpo parece a punto de quebrarse. Nada del demomio descarado y autosuficiente que no duda de sacarme de mis casillas.

¿Cómo puedo dudar de sus sentimientos? El problema es que es un demonio y nosotros no tenemos buenas referencias. Me enerva saber que podría lastimarla... Ella me agrada mucho y admito que me recuerda totalmente a Sammy. No quiero que ella sea un Sammy en mi vida, sólo deseo que este bien.

-¿No piensas decirme quién es él?- Pauline me dice suavemente y levita alrededor de mí.

-¡Es la garrapata esposo que se le pego a Elea, en el infierno!- Le digo sin nada de emoción. 

-¡Nooo! ¡Ella sale unos días y ya tiene un esposo! ¡Qué madres! - ¡Necesito que me de sus consejos!...- Dice con voz resentida...

Ahora que veo que esta bien y fuera del infierno. Lejos de los pecados y mi padre, estoy deseando tomar una siesta. Hasta me animaría un poco de licor. Debemos pensar en lo que vendrá pronto.

Sin embargo mi mente no deja de repetirlo una y otra vez  -¡Lo logre Sammy! ¡Logre lo que no pude contigo! ¡Su alma esta viva e intacta!.  Me queda claro que necesito "Buenas y reales vacaciones". Lejos de todo, aunque extraño la monotonía de mi trabajo...

El cuerpo de Elea se mueve y Slaanes se limpia rápidamente sus lágrimas, para que no vea su preocupación. Los ojos de ella se abren una y otra vez mientras se acostumbra a la luz y se toca la cabeza con una de sus manos.

-¡Auchhh! ¡Me duele hasta no sé donde pero me duele!- Comenta... suave pero logramos escucharla. 

-¡No te preocupes! ¡Conozco muchos masajes que podrían arreglar sus dolores!- Dice Slaanes coquetanmente apretando su mano y revisando su alma como yo lo he hecho hace unos segundos.

-¡No pienso responder a eso! ¡Ustedes parecen zombies después de una pelea! ¿Están bien?-

Ahora que nos analizamos en verdad no tenemos la mejor imagen, pero era algo secundario al querer verificar que ella estaba completa y a salvo. 

-¡Es lo de menos! ¡Deberías descansar!- Dice Slaanes con seriedad.




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