Anhelo Tus Besos

El Día Más Feliz-Parte II.

Dos días después de empezar a ser pareja, Ashley se acercó a mi pupitre para comenzar a preguntarme:

-¿Qué hiciste para conquistar a Miguel y lograr que se quede contigo?

-Yo no hice nada. Él quiso estar conmigo.

-¡Qué raro! Pensé que volvería con ese tal Adrián. Aunque es un antipático y engreído solo porque estudia Medicina en una universidad privada.

-No sé quién sea él, pero Miguel no es de ese tipo. Hemos luchado mucho para empezar esta relación.

-Pues espero que sigas teniendo esa actitud positiva, Lucas.

Ella se alejó con una actitud muy creída. Detesto cuando una persona actúa así. Decidí no darle importancia.

 

En hora de salida, Miguel y yo nos encontramos en el parque donde habíamos "terminado" (no fue una ruptura como tal porque no éramos novios aún).

-Hola, Lucas.

-Hola.

-¿Cómo estás?

-Bien, ¿y tú?

-De maravilla. Oye, me gustaría saber si te sientes a gusto conmigo ahora que somos pareja.

-¿Por qué piensas que no lo estaría? Estoy enamorado de ti, te quiero y más adelante puede que te diga que te amo.

-Lucas...

- Te estoy diciendo lo que es, Miguel. Sé que tus intenciones son muy buenas, pero no le des tantas vueltas a eso que te molesta.

-¿Cómo sabes que algo me molesta?

-Sólo lo suponía. Pero si es así, ¿de qué se trata?

Miguel parecía que iba a contar algo, pero luego tragó saliva y cerró su boca por completo. Eso me dejó un poco confundido.

-No es nada. Te quiero, mi niño lindo.

-Y yo a ti, amor.

Nos besamos con ese cariño que nos tenemos. Miguel acarició mi cabello con dulzura y luego mi rostro.

-Eres precioso.

-Y tú eres increíblemente sexy. Además, eres muy guapo.

-Tú también lo eres. Me refiero a lo sexy.

-Bueno, para tus ojos lo soy. Me miras con ganas de devorarme.

-Sí, lo admito. Pero también sabes que eres mi niño hermoso y consentido, al único que amo con locura.

-Miguel...

Sentí sus manos dándome caricias. Su calidez me fascinaba. Estoy tan enamorado de él. Es el único hombre al que amo.

 

***

Narra Miguel

Tengo que admitir que siento muchas cosas bonitas por Lucas. Las empecé a sentir cuando nos abrazábamos y nos besábamos con ternura. Dos veces quise preguntarle a Lucas si quería ser mi novio, pero dicen que la tercera es la vencida.

Cuando lo golpeé accidentalmente con la puerta, quise ayudarle, pero negó la ayuda. Me fui a la cancha del colegio a entrenar. Estaba Benjamín Gutiérrez, mi compañero de aula y de fútbol. Él vivía en el edificio, así que de seguro sabe cierra información sobre el chico.

-Hola, Ben, ¿qué te cuentas?

-Hola, Miguel. Pensé que no querías hablarme.

-No digas eso. Disculpa por no ir a tu cumpleaños. Pero ahora necesito que me ayudes con algo.

-Claro, en lo que pueda ayudarte.

-Necesito saber si tal vez conoces a un chico llamado Lucas. Creo que es de primer año de secundaria. Averigua dónde vive.

-¿Acaso te gusta?

-Pues, sí. Por eso quiero saber dónde vive.

-Entiendo. Voy a preguntarle a Joel por si acaso lo conoce.

-Sólo no le digas que me gusta, por favor.

-Está bien. Vamos a la cancha.

Salimos de los vestidores a la cancha. El entrenador y los demás nos esperaban.

***-

La primera vez que quería pedirle que sea mi novio fue cuando Lucas se fue corriendo al baño. Pensé que tenía ganas de orinar. Lo esperé por unos pocos minutos, pero luego fui al aula porque me tocaba clase de Matemáticas.

Aníbal Rendón es mi único amigo dentro del aula. Cuando él regresó del baño, me dijo que escuchó a alguien llorando. Enseguida deduje que se trataba de Lucas (el niño más lindo que me fascina). Empecé a sentir un pesar en mi interior.

-¿Pudiste verlo?-le pregunté con un nudo en la garganta.

-No, pero parece que llevaba un buen rato. ¿No me dijiste que él se fue al baño corriendo?

-Sí, pero no pensé que era por eso.

-Deberías escribirle. Tienes su número, ¿o no?

-Sí lo tengo. Lo haré en la noche.

Sonó la campana. El profesor de Matemáticas se fue, dejándonos una tarea algo pesada.

 

La segunda vez fue después de habernos reconciliados por lo ocurrido-Lucas se acostó con Guillermo y yo me besé con Joel-. Pero luego su madre llamó. No se lo pude preguntar.

Me atreví a pedir disculpas por lo que pasó en su cuarto. Sé que fue muy atrevido de mi parte y el principal culpable era yo. Los padres de Lucas supieron disculparme y aceptar que estemos juntos. Me consideré el más afortunado por tenerlo a mi lado. Quería besarlo tantas veces porque realmente estoy enamorado de él. Es más, sé que firmemente lo amo. Y es un amor que trasciende lo emocional. 

***

Cuando Lucas aceptó ser mi novio, me sentí tan feliz. Era tanta mi felicidad que ya podía morir en paz-aunque no lo digo en serio-. Por eso digo que la tercera es la vencida. Logré hacerlo feliz. Él me hacía feliz. Ese era el día más feliz para mí.




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