Animaladas

Capítulo 2: La espora funesta

 

 

Arranca Maria La Klingonesa

 

 

Una espora se perdió en la última conquista. 

 

Los habitantes de los planetas diseminados por el universo saben que su fin ha llegado cuando el cielo se oscurece: comienza con la aparición de las naves espaciales que sueltan esporas sobre el planeta hasta que tapizan la bóveda haciendo imposible el paso de la luz. Después descienden y, ahí donde caen, se abren soltando millones de semillas que agarran en el terreno sin importar como sea: desértico, en medio de un océano, hielo, lava o incluso un bosque frondoso, sirven. Las semillas crecen dando lugar a flora y fauna incompatible con las autóctonas que terminan extinguiéndose debido a la falta de alimento, de aire que respirar o de terminar entre las fauces de alguna bestia surgida del infierno.

 

A veces no sale todo bien y, en esta ocasión, una de las naves tuvo un problema y no se abrieron las compuertas. Se escucharon voces, gritos, órdenes apresuradas y en ese afán por cumplir, terminó explotando. 

Atrapado como estaba por la gravedad del planeta, todo el contenido de la nave terminó en el suelo agarrándose y creciendo a placer, pero una espora saltó en dirección contraria, viajando a toda velocidad por el frío espacio debido a la fuerza que le proporcionó la explosión de la nave.

 

En ese trayecto que parece no tener fin, la espora se va consumiendo a sí misma para mantener a salvo su precioso contenido, pero todo tiene un límite, incluso un invento creado y mejorado para hacer frente a cualquier tipo de adversidad. Sin embargo, en este trayecto que parece no tener fin, puede pasar —y, de hecho, pasa— de todo. Puede pasar que un kraken resople enfadado porque no puede disfrutar de un buen batido de fresa como hacen otros sin caer en la cuenta de que no tiene papilas gustativas y de que no hay fresas suficientes en el universo para cumplir con ese capricho. Puede pasar que ese suspiro altere la ruta de la espora y la desvíe acercándose a un planeta que resultaba irrelevante para los planes conquistadores de la espora y los suyos.

 

 

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Funesto LoOtro disfruta de su bebida sentado a la sombra en un suave día de primavera. Tras resolver su último caso con notable éxito, se permite un día de asueto sin más compañía que él mismo. Coge el vaso de la mesa, lo agita suavemente escuchando el entrechocar de los hielos y va a darle un trago cuando ve que una mota de polvo cae dentro y se hunde hasta el fondo.

 

Lo deja sobre la mesa un momento, ve como la mota se deshace y se da cuenta de que el vaso empieza a temblar.

 

     — Joder.

 

 

 

 

Responde Víctor Fernández García

 

 

 

El whisky es un noble brebaje para tipos como Funesto LoOtro.

Se trata de una bebida ancestral, no tanto como los tiburones, claro, pero con una historia tan longeva a sus espaldas en forma de barrica que es de recibo tenerle gran respeto.

Y gran sed.

Funesto andaba, más que molesto, sumamente intrigado con el temblor de su vaso de whisky.

Ahí estaba, frente a él, ronroneando como un gatito que desea ser acariciado.

 

¿Quién es un humilde tiburón blanco para negarse a acariciar algo con la garganta que mora tras sus fauces?

 

Sin pensarlo demasiado, Funesto se lanzó a saborear su brebaje.

     —Mmm... Excelente. —El detective paladeó sus tres tragos cortos consecutivos. A la mota de polvo y la hojita de pino que le había caído había que añadir bastante más flora diminuta típica de la estación en la que se encontraban. Sabores que, para alguien ducho en la delicada ingesta de esa bebida, no pasaban desapercibidos.

 

Como tampoco lo pasaba el hecho de que era la tercera ronda de Funesto esa mañana.

 

     —¡Borracho! —La voz de Lady Lyla resonó más como un siseo que como un grito.

Iba la gata a abofetear al tiburón con alguna que otra garra fuera cuando algo la detuvo.

La reina de Villa Bigotes había visto muchas cosas a lo largo de su vida, pero aquello que estaba aconteciendo ante su verde mirada superaba sus nociones y experiencia.



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En el texto hay: fantasia, reinos, animales

Editado: 03.09.2023

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