Pietro removía su taza de té con aire ausente. Sentado junto a Frank, que le pasaba la mano por la espalda como quien acaricia un animal dormido, mantenía el rostro sereno, aunque sus ojos saltaban de plato en plato, de cara en cara, esperando que alguien tocara el tema. Porque sabía que lo harían. Porque estaba seguro de que todos estaban esperando que él hablara primero. Después de todo, él había estado ahí.
Lugh fue el primero en romper el hielo, sin saberlo. Como siempre.
—Entonces... —dijo, con la boca llena—, escuché que el semental volvió. ¿Quién es el semental?
Brígid soltó una carcajada estridente.
—Ay, Lugh, por favor. ¿En qué cueva viviste el fin de semana? ¡Es Bogdan! ¡Bogdan se tiró a medio salón!
Blanche, con su sonrisa serena y su cabello trenzado con lavanda, se inclinó un poco hacia Pietro.
—¿Fue tan impresionante como dicen?
—Impresionante no es la palabra —intervino Deirdre, con voz seca y mirada de acero—. Fue obsceno. Un espectáculo.
Pietro sonrió con un gesto que no alcanzó sus ojos.
—Fue... rotundo —dijo, encogiéndose de hombros, dejando que la palabra flotara, ambigua—. Digamos que el suelo de piedra aún debe estar caliente donde dejó a la cuarta.
Frank se rió bajito, esa risa suya que parecía hecha de terciopelo oscuro.
—No me sorprende. Cuando uno vuelve, vuelve con hambre.
Ethel asintió con alegría sincera, ajena al tono de crítica de algunos.
—Es una bendición. Habrá nacimientos. Lo noto. Las auras cambiaron. El salón aún vibra de vida. No es cualquier hombre el que puede provocar eso en una noche.
Pietro alzó su copa.
—¡Por los nacimientos!
Lilou lo secundó con entusiasmo, sus ojos chispeando como siempre que el nombre de Medb se quedaba lejos de las insinuaciones carnales.
—Y por nuestra Alfa. Que sigue siendo nuestra. —Le sonrió a Giovanni como quien comparte un secreto delicioso.
Medb, sentada al final de la mesa, reclinada con descaro, sonrió con ironía.
—Oh, no me celen, ni me ensucien.
Brígid volvió a mirar a Pietro.
—Pero cuenta, cuenta. ¿Es verdad que levantó a una en el aire? ¿Así como quien carga un saco de trigo y la dejó viendo estrellas?
Pietro se relamió un poco los labios, teatrero.
—No era un saco. Era más bien un cáliz en alto. La gritona esa tenía una voz aguda como silbato de tren, pero él la sostuvo... como si no pesara. La dejó temblando. Literal.
Frank soltó una carcajada grave.
—Dioses... Qué escena.
—La tercera —continuó Pietro, apoyando el codo sobre la mesa—, la que se metió entre la segunda y él... esa se desmayó cuado terminó. Y la otra apenas podía gatear. Fue como ver a un depredador rodeado de ovejas en celo.
Deirdre bufó.
—Fue un despropósito. No hay honor en ese tipo de actos. Es una burla a todo lo que defendemos.
Pietro se encogió de hombros.
—Y, sin embargo, todo el salón lo aplaudió. Los cuerpos pedían y él respondía. ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Rezarles?
Lugh, aún masticando, preguntó con ingenuidad:
—¿Y por qué no trajo a ninguna a una habitación? Pensé que eso era lo normal.
Medb alzó una ceja.
—Porque no fue una noche normal, pequeño. Fue una declaración.
Lilou palmeó el brazo de Giovanni, divertida.
—Una... ¿cómo dijiste tú anoche?
Giovanni sonrió.
—Una demostración de poder. Y de lujuria refrenada durante años. El tipo estaba encendido.
Pietro guardó silencio unos segundos, bebiendo de su taza. Nadie pareció notar cómo sus dedos se crispaban levemente al recordar la expresión en el rostro de Bogdan mientras se hundía en aquella mujer. No era deseo. Era furia. Era algo roto que buscaba pegarse con saliva caliente.
Frank le acarició la pierna por debajo de la mesa. Pietro reaccionó con una leve sonrisa. Se apoyó en su hombro.
—No me ha dicho nada. —Su voz fue baja, más para Frank que para los demás—. Ni una palabra desde que volvió. Como si me evitara.
—Tal vez necesita tiempo. —Frank le respondió en el mismo tono, aunque sin dejar de sonreír a los demás.
—¿Tiempo para qué? —susurró Pietro—. Si ya lo dijo todo en esa maldita sala.
Brígid, ajena al susurro, chasqueó los dedos.
—¡Y yo que me lo perdí! ¡Siempre me pierdo lo mejor!
Blanche reía, pero con esa risa contenida, como quien no termina de decidir si disfrutar o escandalizarse.
Ethel alzó su copa con entusiasmo renovado.
—Sea como sea, esta primavera traerá muchas nuevas vidas. ¡A la salud de Bogdan!
—¡A la salud de nuestro semental! —repitió Brígid, riendo, y todos, menos Deirdre, brindaron entre risas y cuchicheos.
Pietro brindó también, pero con la mirada clavada en la mesa. Mientras todos celebraban al macho de la manada, él solo quería entender por qué sentía que su amigo, su Bogdan, se había convertido en un extraño.
Porque lo conocía. Porque había visto ese fuego antes.
Y sabía que el fuego, cuando no se contiene, destruye.
—¿Y tú? —preguntó Ethel con su sonrisa grande, su entusiasmo maternal teñido de curiosidad—. ¿Por qué sigues yendo a esas fiestas si ya estás con Frank?
Medb soltó una carcajada seca desde el otro extremo.
—¡Buena pregunta! —agregó, dándole un codazo a Lilou, que ya sonreía como si supiera exactamente lo que yo iba a responder.
Yo me tomé mi tiempo. Di un sorbo a mi jugo, miré a todos uno por uno, disfrutando la atención. Luego miré a Frank, que levantó una ceja sin borrar su media sonrisa, mientras me acariciaba la nuca como si fuera lo más natural del mundo.
—Cuando voy solo —empecé con voz baja, como si revelara un secreto indecente—, no toco a nadie. —respondí con absoluta tranquilidad, dejando caer la frase como si hablara del clima. Algunos se rieron, otros parpadearon con sorpresa.
—¿Nada? —Blanche parecía decepcionada.
—Nada. Me gusta mirar —dije, apoyando el codo en la mesa, la barbilla en la palma—. Soy un voyeur natural. Me siento en una esquina, con una copa, y observo. Me excita ver a los otros perder el control. Ver cómo se deshacen de toda inhibición... cómo se devoran entre ellos. Y yo ahí, tan cerca que puedo oler el deseo, pero sin tocar. Es como estar en medio de una pintura viva.
#3933 en Fantasía
#1399 en Personajes sobrenaturales
#9117 en Novela romántica
erotica celos pasion romance, amor celos ruptura deseo erotismo, hombres lobo modernos
Editado: 10.05.2026