Año 1818 [ Boys Love ]

【 PRÓLOGO 】

Nadie imaginaba que, detrás de esa mirada distante, se escondía un corazón hecho pedazos que luchaba con no desmoronarse cada segundo, pero al mismo tiempo era un corazón que podía amar de la manera más pura y cálida.

Cada mañana, cuando Nicolás cruzaba la puerta de su casa, ese lugar que debería haber sido un refugio lleno de amor y paz, lo único que lo recibía era el resentimiento y la tristeza. Era como caminar descalzo; con los ojos vendados sobre un campo de minas.

Y Samuel desde la distancia, veía al chico más amable y dulce del mundo quebrarse en silencio, cargando el peso de noches llenas de lágrimas.

— Nunca pensé que amarte sería «tu condena»... —susurró con la voz hecha pedazos, con la mirada fija en el chico que amaba. Su mirada estaba perdida en la escena frente a él, incapaz de moverse, incapaz de correr, incapaz de defenderlo.

Samuel era escoltado por tres guardias, mientras la multitud gritaba que ya no merecía vivir por amar a alguien de su mismo género. Colocaron su cabeza sobre aquel trozo de madera, mientras el verdugo levantaba el hacha.

— ¿Últimas palabras? —preguntó sosteniendo el hacha.

— Quizá exista la posibilidad de que, en otra vida, tú y yo «¿fuimos felices?» —susurró Samuel. No tenía fuerzas como para alzar la cabeza, como para mirar por última vez a aquel chico de cabellos naranjas, pero sabía que Nicolás lo observaba.

El hacha descendió, y con ella, el mundo de Nicolás se par

tió en dos...




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.