Año Nuevo Con Bts

CAPITULO 2

El aroma a huevos fritos (un tanto más de lo deseable), tostadas y la inconfundible fragancia del miyeok-guk, la sopa de algas tradicional para la buena suerte del Año Nuevo, comenzó a impregnar el apartamento, ejerciendo una fuerza gravitacional sobre sus habitantes. Era el olor de la normalidad, un bálsamo tras el incidente de la Monstera.

Jin, con un delantal que decía El Chef es Sexy atado sobre su pijama, dirigía las operaciones con la seriedad de un general en una campaña crucial.

— ¡El miyeok-guk no es solo comida, es un conjuro! — anunció, revolviendo el caldo con una cuchara de madera.

— Cada bocado aleja los malos espíritus del año pasado y atrae la prosperidad. Así que hoy, todos comen. Incluso tú, Yoongi, si piensas esconderte bajo esa manta.

Yoongi, desde su refugio, solo gruñó. Pero era un gruñido de rendición. Incluso él reconocía la importancia ritual de la sopa.

Mientras Jin libraba su batalla culinaria, Namjoon había rescatado su lista de propósitos del desastre de tierra y la había desplegado sobre la mesa del comedor, ahora limpia gracias a los esfuerzos de limpieza de Hoseok. El papel, ligeramente arrugado, parecía más intimidante bajo la luz del día. “Leer 50 libros” sonaba a una montaña. “Aprender botánica intermedia” ahora tenía una urgencia práctica y un paciente concreto (la Monstera, observando desde su cubeta con aire de víctima de guerra). “Mantener un diario de gratitud” le hizo fruncir el ceño. ¿Por qué era tan difícil recordar las cosas buenas cada día, cuando los pequeños desastres eran tan memorables?

— ¿Esa es tu constitución para el año nuevo? — preguntó Taehyung, deslizándose a su lado como una sombra curiosa. Sus ojos recorrieron la lista.

— “Aprender un acorde nuevo al día en el piano”. Eso suena bonito. Yo quiero aprender a silbar como los pájaros. De verdad, no ese silbido normal, sino el que parece una conversación —

— Puedo enseñarte a hacer beatbox — ofreció Jungkook, llegando con un puñado de tazones para poner la mesa.

— Eso también es como hablar sin palabras —

— ¡Enfoquense! — interrumpió Hoseok, colocando los palillos con una precisión milimétrica.

— El primer desayuno del año debe ser armonioso. Nuestras energías deben alinearse con la gratitud. Por eso, propongo que antes de comer, cada uno diga una cosa del año pasado por la que esté agradecido. ¡Pero de corazón! Nada de “por mi fama” o “por nuestros premios”. Algo… humano —

Un silencio incómodo cayó sobre la mesa, solo roto por el burbujeo de la sopa de Jin. La propuesta de Hoseok, aunque bienintencionada, había abierto una puerta a una intimidad que a veces, en su caótico día a día, pasaba por alto. Mirarse a los ojos y hablar de gratitud era más vulnerable que pararse frente a cien mil personas.

Jimin, que había estado guardando su carta en el bolsillo, fue el primero en romper el hielo. Su voz era suave, pero clara.

— Estoy agradecido… por las veces que alguien me trajo una taza de té sin que yo la pidiera, cuando estaba cansado después de ensayar —

Fue una declaración simple, pero resonó profundamente. Era una gratitud por el cuidado invisible, la red de pequeños gestos que los sostenía.

Jin, sin soltar la cuchara de madera, añadió:

— Yo estoy agradecido por las risas que me sacaron cuando tenía el humor por los suelos. Esas que duelen en el estómago y hacen olvidar todo lo demás.

— Por el silencio — murmuró Yoongi, desde el sofá. Todos giraron la cabeza hacia él. Él mantuvo la mirada en su taza de café.

— Por los momentos en que nadie esperaba que hablara. Eso… es un lujo —

Una a una, las confesiones fueron brotando, como los primeros brotes tímidos después del invierno.

Jungkook:

— Porque me enseñaron a… a no tener miedo de pedir ayuda —

Taehyung:

— Por las veces que mis rarezas no fueron juzgadas, sino… adoptadas —

Hoseok:

— Por la paciencia que tuvieron conmigo cuando mi energía no era tan alta como pretendía —

Finalmente, todas las miradas se volvieron hacia Namjoon. Él miró su lista, luego miró las caras alrededor de la mesa, y luego su mirada fue a parar a la Monstera en la cubeta.

— Estoy agradecido — dijo, lentamente.

— Por la resiliencia. La de esa planta. La nuestra. La mía. Porque el año pasado a veces fue como ser derribado una y otra vez. Pero aquí estamos. Con la raíz, como sea, todavía intacta —

No hubo más discursos. El momento era tan diáfano y frágil que cualquier palabra más lo hubiera quebrado. Jin, con un asentimiento solemne, comenzó a servir la sopa en los tazones. El vapor caliente se elevó, empañando ligeramente los vidrios de las ventanas, creando un pequeño mundo cálido y aislado dentro del apartamento.

El primer desayuno del año no fue perfecto. La tostada de Jungkook estaba un poco quemada, la sopa de Jin tenía un toque demasiado generoso de ajo, y Yoongi, al final, tuvo que ser convencido de abandonar su manta para acercarse a la mesa. Pero fue un banquete. No de lujo, sino de sustento.



#358 en Fanfic

En el texto hay: caos, divertido, comida

Editado: 16.03.2026

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