Año Nuevo Con Bts

CAPITULO 11

La noche antes de la visita de la tía Soo-kyung cayó sobre el apartamento con una densidad especial, como si el tiempo mismo se hubiera vuelto más espeso, más consciente de su propio paso. La limpieza estaba hecha, los preparativos listos, y sin embargo, ninguno podía dormir. Era esa clase de noche en la que el silencio pesa más que las palabras, y los pensamientos rebotan en las paredes como pelotas de goma imposibles de atrapar.

A eso de la 1:00 de la madrugada, cuando el único sonido era el ronquido leve de Jungkook (que, contra todo pronóstico, había conseguido dormirse), una voz emergió de la oscuridad de la sala.

— ¿Alguien más está despierto? —

Era Jimin. Estaba sentado en el suelo, con las rodillas pegadas al pecho, apoyado contra el sofá donde yacían Yoongi y Namjoon en un duermevela incómodo.

— Yo — respondió Hoseok desde algún lugar del otro extremo.

— Llevo una hora dando vueltas —

— Y yo —se sumó Taehyung, su silueta recortada contra la ventana, mirando hacia afuera.

— La luna está especialmente brillante esta noche. Como si quisiera vigilarnos —

— Yo también estoy despierto — murmuró Namjoon, incorporándose ligeramente.

— Pero intentaba no molestar —

— Pues ya somos cuatro — dijo Jin, apareciendo desde la cocina con una bandeja de tazas humeantes.

— He preparado té. Para los que estáis despiertos. Y para los que fingís estar dormidos pero en realidad estan despiertos —

Miró directamente a Yoongi, que abrió un ojo con resignación.

— Vale, sí. Estoy despierto. Pero no feliz —

La pequeña reunión nocturna se formó de manera espontánea, sin coordinación, como si el miedo compartido los hubiera convocado. Se acomodaron en la sala, con las tazas de té entre las manos, iluminados apenas por la luz de la luna que se colaba por las cortinas y el tenue resplandor de las velas que Taehyung encendió sin pedir permiso.

— ¿De qué tenemos miedo exactamente? — preguntó Hoseok, rompiendo el hielo.

— Es solo una señora mayor que viene a tomar té. No es un estadio con ochenta mil personas —

— Es peor — respondió Jimin, y su voz tembló ligeramente.

— En el estadio, ellos pagan por vernos. Esperan un espectáculo. Aquí, ella viene por nosotros. Sin guion. Sin coreografía. Sin canciones que lo arreglen todo —

La frase cayó como una piedra en un estanque tranquilo. Las ondas se expandieron, tocando a cada uno en un lugar diferente.

— Yo — comenzó Jungkook, que en realidad no estaba dormido y se había unido al círculo.

— Tengo miedo de no saber qué decir. Con mi abuela, hablaba de cosas simples. De la comida, del clima, de cómo habían crecido los vecinos. Pero con la tía de Jin... ¿De qué se habla? ¿De nuestra música? ¿De nuestras vidas? ¿De lo que hacemos cuando no hacemos nada? —

— Yo tengo miedo de ser demasiado — confesó Hoseok, y su voz perdió su habitual brillo.

— A veces me dicen que soy intenso, que mi energía agobia. Y si me contengo, parece que estoy enfermo. No sé cómo ser el término medio —

— Yo tengo miedo de no ser suficiente — dijo Jimin.

— De que me mire y vea a un chico que no es lo que aparenta. De que note todas mis imperfecciones, todas mis dudas, todas las veces que finjo seguridad cuando por dentro soy un desastre —

El silencio que siguió fue de esos que duelen, porque en él resonaban verdades que normalmente mantenían ocultas, incluso entre ellos.

Taehyung habló sin volverse de la ventana.

— Yo tengo miedo de que no entienda mis rarezas. De que piense que soy raro, o peor, de que finja que no lo soy para no herirme. No soporto la compasión disfrazada de aceptación —

Namjoon sintió que le tocaba a él. Respiró hondo.

— Yo tengo miedo de que espere a un líder. A alguien que tenga todas las respuestas, que sepa cómo guiar esto, que pueda traducirnos al lenguaje de "familia normal". Y yo... yo solo sé ser líder en el escenario. Aquí, soy uno más. Con las mismas dudas, los mismos miedos, los mismos pies de barro —

Todas las miradas se volvieron hacia Yoongi. Él tardó en hablar, y cuando lo hizo, su voz fue tan baja que tuvieron que inclinarse para escuchar.

— Yo tengo miedo de no importar. De que en una reunión familiar, el que no habla, el que se queda en un rincón, el que parece que no participa... deje de ser invisible y se convierta en ausencia. De que me miren y piensen: "¿Y este qué hace aquí?"

Jin los observó a todos, uno por uno, y sintió que el pecho se le llenaba de una emoción tan grande que apenas podía contenerla. Estos no eran solo sus compañeros. Eran personas que, en medio de la noche, compartían sus miedos más profundos por una visita que, en el fondo, era solo una excusa para confrontarse a sí mismos.

— Yo — dijo finalmente, con una voz que intentaba ser firme pero quebrada por la ternura.

— Tengo miedo de que no los quieran como los quiero yo. De que no vean lo que yo veo. De que pasen por alto la belleza de cada uno. De que se pierdan el milagro de existir a nuestro lado —



#433 en Fanfic

En el texto hay: caos, divertido, comida

Editado: 06.04.2026

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