Año Nuevo Con Bts

CAPITULO 18

La Tía Soo-kyung se había ido hacía una hora, pero su presencia aún flotaba en el apartamento como un aroma persistente. No solo el olor de los donuts, que aún impregnaba cada rincón, sino algo más intangible: la calidez de sus palabras, la suavidad de sus gestos, la manera en que había mirado a cada uno como si pudiera ver hasta lo más profundo.

Los siete estaban desperdigados por la sala en un estado de aletargamiento satisfecho. La comida, las emociones, las confesiones y el azúcar habían creado un cóctel de cansancio y plenitud que los mantenía en ese umbral entre la vigilia y el sueño, donde los pensamientos fluyen sin filtros y las palabras salen antes de ser pensadas.

— Nunca había conocido a nadie como tu Tía — dijo Hoseok, rompiendo el silencio con una voz que apenas era un susurro.

— Es como si pudiera arreglar cualquier cosa con una sonrisa y un donut —

— No arregla — corrigió Jin, que yacía en el sillón con los ojos cerrados.

— Ayuda a que uno mismo encuentre la manera de arreglarse. Es diferente —

— Es como una abuela para todos — añadió Jungkook, que se había acurrucado en un extremo del sofá, con las piernas recogidas y una manta sobre los hombros.

— Pero sin ser nuestra abuela. ¿Cómo se llama eso? —

— Familia elegida — respondió Namjoon, que tenía la libreta abierta sobre el pecho pero no escribía.

— Personas que decides que sean tu familia, aunque no compartan tu sangre. Eso es lo que ella es para Jin. Y lo que ella ha sido para nosotros hoy —

— ¿Creen que le gustamos? — preguntó Jimin, con una vulnerabilidad que no intentó disimular.

— De verdad, quiero decir. No solo como los amigos de su sobrino, sino como... como personas —

— Le gustamos — respondió Yoongi, y su voz tenía una certeza que no admitía dudas.

— Cuando una persona se queda hasta tarde cocinando para ti, cuando te enseña una receta familiar, cuando te mira a los ojos y te dice que eres importante... no hay duda. Le gustamos —

Las palabras de Yoongi cayeron en el silencio como semillas en tierra fértil. Todos las sintieron germinar en algún lugar dentro de ellos, en ese rincón donde guardaban las inseguridades y los miedos a no ser suficientes.

— ¿Y nosotros? — preguntó Taehyung, que estaba tumbado en el suelo con la Monstera a su lado, mirando el techo.

— ¿Le gustamos nosotros? A nosotros mismos, quiero decir. ¿Nos gustamos? —

La pregunta era tan simple y tan profunda que ninguno supo qué responder. Porque en el fondo, todos tenían una relación complicada consigo mismos. Con sus cuerpos, con sus mentes, con sus talentos y sus limitaciones. Con la imagen que proyectaban y la que guardaban en privado.

— A veces sí — dijo Jimin, después de un largo silencio.

— A veces me miro al espejo y pienso "qué bien, aquí estoy, soy suficiente". Pero otras veces... otras veces me veo y no me reconozco. Como si hubiera alguien más ocupando mi lugar —

— Eso es la fama — dijo Namjoon, con amargura.

— Te hace dudar de quién eres realmente. Te hace preguntarte si lo que muestras es auténtico o solo un personaje que has creado para sobrevivir —

— Pero hoy — intervino Jungkook.

— Hoy no he tenido que fingir. Con tu Tía, quiero decir. No he tenido que ser el cantante principal, ni el Golden Maknae, ni nada de eso. Solo he sido yo. Y ella me ha mirado como si yo fuera suficiente. Como si no necesitara ser más.

— Porque no necesitas ser más — dijo Yoongi, y aunque sus palabras iban dirigidas a Jungkook, todos las sintieron como propias.

— Necesitas ser tú. Y a veces ni siquiera eso. A veces solo necesitas estar. Sin más. Sin disfraces. Sin máscaras. Sin la presión de ser interesante o divertido o talentoso. Solo estar —

El silencio que siguió fue de esos que curan. Un silencio en el que cada uno podía escuchar sus propios pensamientos sin miedo a ser juzgado, en el que las verdades internas podían salir a la superficie sin tener que ser dichas.

— ¿Recuerdan lo que dijo sobre el miedo? — preguntó Hoseok.

— Sobre cambiar las cerraduras. Sobre dejar que entre el amor para que el miedo no pueda. Yo he estado pensando en eso desde que lo dijo. Y creo que tiene razón. Pero no sé cómo se hace. No sé cómo se cambian las cerraduras del alma —

— Quizás — dijo Taehyung, incorporándose ligeramente para mirar a los demás.

— No se cambian de una vez. Quizás se cambian de a poco. Un tornillo cada día. Una bisagra cada semana. Hasta que un día, sin darte cuenta, la puerta está más fuerte. Y el miedo ya no puede entrar tan fácilmente —

— O entra — añadió Namjoon.

— Pero encuentra a alguien dentro que lo recibe con un donut caliente y le dice "siéntate, hablemos". Y entonces el miedo deja de ser miedo. Se convierte en otra cosa. En algo que puedes mirar a la cara —

— Como la Tía Soo-kyung — dijo Jin, y en su voz había una ternura que rara vez mostraba.

— Ella no tiene miedo. O lo tiene, pero no le importa. Porque tiene otras cosas más importantes que proteger. Como nosotros. Como su familia. Como esos donuts que aprendió de su abuela y que ahora Jungkook sabe hacer —



#465 en Fanfic

En el texto hay: caos, divertido, comida

Editado: 25.04.2026

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