Bastián no respondió enseguida.
No porque no quisiera.
Quería.
Ese era el problema.
Se quedó en la mitad de la escalera de la Universidad Muza con el celular en la mano, mirando la reacción de Ciro como si fuera un mensaje imposible de descifrar.
Un emoji de mate.
Nada más.
Un dibujito mínimo.
Una reacción rápida.
Una pavada.
Pero venía de Ciro.
Y cuando algo venía de Ciro, Bastián ya había aprendido que su cabeza podía convertirlo en una escena completa.
Brisa estaba a su lado, inclinada hacia la pantalla, con los ojos abiertos y una sonrisa que intentaba contener.
Bastián bloqueó el celular de golpe.
Brisa lo miró.
Bastián la miró mal.
Brisa se rió, pero bajó un poco la voz cuando pasaron dos compañeras cerca. La escalera estaba llena de movimiento: estudiantes subiendo, otros bajando, mochilas golpeando piernas, voces mezcladas con risas y el eco típico de la universidad al final de una clase.
Bastián guardó el celular en el bolsillo como si eso pudiera cortar la ansiedad.
No la cortó.
La notificación seguía ahí.
Aunque ya no la viera.
Bastián la miró con desconfianza.
Siguieron bajando las escaleras. Al llegar al último escalón, Bastián se detuvo cerca de una ventana. Afuera, el sol de la tarde caía sobre la vereda y hacía que todo se viera más tranquilo de lo que estaba dentro de él.
Sacó el celular otra vez.
Brisa se quedó a su lado, en silencio.
Eso era raro.
Bastián abrió Instagram.
La reacción seguía ahí:
ciro.ferreyra reaccionó a tu historia: 🧉
La miró.
El chat estaba vacío antes de eso.
No había conversación previa. No había mensajes viejos. No había una historia compartida en palabras. Solo señales dispersas que habían ido cayendo una encima de otra hasta formar algo que Bastián no sabía nombrar.
La fiesta.
La tortita.
La ventana.
El “seguís en falta”.
El seguimiento.
El birome.
El emoji.
Todo parecía poco si se miraba por separado.
Pero junto era demasiado.
Bastián no levantó la vista.
Brisa apoyó la espalda contra la pared.
Él la miró.
—No uses la palabra ventana.
Brisa sonrió.
Bastián volvió al chat.
El teclado apareció.
Escribió:
Jajaja
Lo miró.
Lo borró.
Escribió: