Antes de decir te quiero

Capitulo 2. Primera Sesion

— Creo que yo soy el problema doctora... — dije con seguridad — no se por que siempre alejo a las personas que me quieren y aman de alguna manera.

Estaba nerviosa. Jamás había ido al psicólogo; ni siquiera cuando mis padres se divorciaron. Me da mucha ansiedad contar lo que pienso a otra gente, no podía dejar de pellizcarme ese maldito dedo gordo.

— Maya ¿Segura que quieres hablar de eso primero? — tomo una de las pelotas antiestrés y se la dio a maya. — Me habías dicho que venias ya que a tus padres nunca te habían llevado con uno, menos en un proceso como el divorcio, que puede ser difícil de procesarlo para una niña de 9 años...—.

Las palabras de la Doctora Olsen, me recordaban la razón por la cual yo estaba justo aquí y mi único propósito es sanar a esa niña de 9 años que tuvo que pasar por tantas cosas que no le correspondían. Empece a sentir mi mejilla húmeda, no se en que momento comencé a llorar; mi reacción fue taparme la cara, no me gusta que la gente me vea llorar, no me gusta que me vean tan vulnerable.

— Esta bien llorar, pero ocupo que me cuentes las cosas, si te las guardas no poder ayudarte...— dijo la Doctora Olsen — ¿Qué te hace pensar que eres el problema...? —.

— Me da miedo entregarle todo a alguien, pero que ese alguien me deje con todo en las manos; incluso me da miedo no ser como la gente espera que sea, que tenga altas expectativas de mi...— inhale y exhale — ...creo que estoy siendo exagerada, pero en resumen me da miedo que me lastimen, creo que por eso los alejo.—

La doctora Olsen asintió con suavidad, sin interrumpirme, dejando que el silencio hiciera su parte.

— No suena exagerado, Maya —dijo finalmente—. Suena a alguien que aprendió muy pronto que querer también puede doler.
Hizo una pequeña pausa antes de continuar.
— Cuando eres niña y las personas que deberían cuidarte se separan, tu mente intenta encontrar una explicación. Muchas veces, la explicación más fácil es pensar: soy yo. Y ese pensamiento se queda contigo, incluso cuando ya no eres esa niña de nueve años.

Acomodó un poco su postura y me miró con calma.

— Alejar a los demás no es que seas el problema —añadió—, es una forma de protegerte. Tu miedo no es al amor, es a perderlo. Y eso... eso se aprende.

Tenia un nudo en la garganta, no podía contestar, NO sabia que contestarle a la Doctora Olsen. Jamas había dicho lo que pasaba por mi mente en voz alta, trate de tranquilizarme para darle una respuesta, imposible.

—Siento que soy fácil de reemplazar u olvidar, doctora. Para mí nunca existirán los finales felices... —tomé un pañuelo para limpiarme las lágrimas—. ¿La sesión puede terminar aquí? Me siento abrumada...

Dejó el pañuelo sobre la mesa, sin acercarse de más.

—Sentirse reemplazable suele nacer cuando, en algún punto de la vida, alguien importante se fue o cambió sin que pudiéramos hacer nada para evitarlo. Y tú eras muy pequeña cuando eso pasó.

Hizo una breve pausa, mirándola con calma.

—No vamos a resolverlo todo hoy, y no tienes que hacerlo. A veces, decir "me duele" ya es suficiente por una sesión. Si te sientes abrumada, podemos terminar aquí... —sonrió con suavidad— pero quiero que sepas algo antes de que te vayas: el hecho de que tengas miedo de amar no significa que seas el problema. Significa que aprendiste a protegerte.

Se recargó un poco en su asiento.

—La próxima vez, si tú quieres, podemos hablar de esa niña de nueve años. No para juzgarla... sino para escucharla.

— Gracias Doctora, nos vemos — Tome el pañuelo secando mis ultimas lagrimas...mientras sonreía.

— Ve con cuidado Maya...— Sonrió mientras le mostraba la salida y la despidió moviendo la mano mientras maya se alejaba.

Maya...

Salí del consultorio, nadie iba a pasar por mi, solo era yo y el clima, la temporada de lluvias es mi favorita; me purifica el alma, me hace sentir como niña pequeña de nuevo. Los charcos, las hojas cayendo, el viento fresco y el aroma a tierra mojada. Me encantaba caminar entre las calles de la ciudad, es como se caminara entre las calles mas bellas de Nueva York...me llena de vida, estaba tan en mi mundo que sin darme cuenta llegue a casa...




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