Hay tantas cosas que nunca te dije,
tantas palabras que mi miedo contradije,
tantos sentimientos que decidí callar
por no saber qué podrías pensar.
Nunca te dije cuánto me alegraba verte,
ni cuánto miedo me daba perderte,
nunca supiste lo que provocaba en mí
cada pequeño instante cerca de ti.
Quise encontrar las palabras adecuadas,
imaginar conversaciones nunca comenzadas,
pero siempre terminaba en el mismo lugar:
con mil cosas que no me atreví a expresar.
Y ahora que el tiempo comienza a correr,
me pregunto qué habría podido suceder
si hubiera dejado de tener tanto miedo
y te hubiera mostrado lo que llevo dentro
Y aunque nunca conozcas esta verdad,
fuiste mucho más que una simple casualidad.