Me llevo las preguntas que no respondí,
las conversaciones que nunca viví,
las cosas que mi miedo no me dejó expresar
y los sentimientos que aprendí a guardar.
Tal vez tú nunca sepas cuánto significaste,
ni todas las veces que mi sonrisa provocaste,
pero eso no cambia lo que llegué a sentir
ni las palabras que inspiraste dentro de mí.
Y aunque nuestros caminos se separen algún día,
aunque ya no seas parte de mi rutina,
me quedo con aquello que nadie podrá borrar:
lo que fuiste para mí y lo que me hiciste imaginar.