Antes de julio aprendí a imaginar,
a encontrar mil razones para escribir y soñar,
a convertir en versos lo que no pude decir
y a guardar entre palabras lo que sentía por ti.
Hoy el tiempo avanza y me cuesta aceptar
que no todas las historias se pueden completar,
que a veces queremos quedarnos para siempre
con alguien que quizá solo estará un tiempo presente.
Y aunque una parte de mí quisiera detener
cada segundo antes de verte desaparecer,
sé que no puedo pedirle al destino
que cambie tus pasos para seguir mi camino.