Antes de los veinte

CAPITULO ONCE - BASTANTE EMOCIONADO

Domingo, 13 de diciembre del 1987

Después de correr cincuenta minutos y ducharme, me siento en la mesa con mis abuelos sin esperar por mi madre para empezar a desayunar. Mi abuela está feliz, pero lo que más me sorprende es mi abuelo, está bastante emocionado y no se preocupa en ocultarlo.

Por supuesto que mi abuelo adora a mi madre, como dice él, es su ojito derecho, al igual que yo soy el de mi madre y el de mi abuela, pero no pensé que le preocupara tanto que mi madre no se hubiese casado.

- Muchacho, nunca imaginé que llegase el día que te dijera que debes descansar un poco y no hacer tanto ejercicio. Incluso se te han ensanchado los hombros de tanto ir al mar con esa tabla – me dice mi abuelo mientras desayunamos.

- He empezado de poco a poco, correr por las mañanas ya no me supone ningún esfuerzo, al igual que surfear. Ya tengo el cuerpo acostumbrado y no voy todos los días a la playa, solo cuando las olas me lo permiten y no siempre. Hoy hay buenas olas y voy a tener que ir a trabajar – me excuso.

- Pero te quedarás un rato después de almorzar con nosotros, ¿verdad?

- Sí, abuela, incluso Claudia y algunos amigos se pasarán por casa después de comer.

- Mejor, cuantos más seamos, más entretenida será la charla – dice mi abuelo sin poder evitar una sonrisa.

Es evidente que, contra todo pronóstico, el que más se alegra de la próxima boda de mi madre es el abuelo. 

Antes de terminar de desayunar, se nos une a la mesa mi madre, que siempre se levanta tarde los domingos, porque como dice ella, es el día perezoso.

- No te esperábamos tan temprano – le dice mi abuela a su hija, cuando se sienta con nosotros en la mesa.

- Ya estaba cansada de estar en la cama y ayer me olvidé de darle a Colacho un paquete que le envió su padre por medio de un amigo piloto que voló hasta la isla – dice mi madre dejándome con la duda de que traerá el paquete.

- ¿Otro paquete? Últimamente, está enviando demasiados paquetes – se queja el abuelo.

- ¡Abuelo! – le riño.

- Bueno, imagino que a falta de padre, es mejor que te envíe paquetes a que nunca dé señales de vida – responde mi abuelo serio.

- ¿Tendré que comprarme un esmoquin para la boda? Imagino que haré de padrino, ¿verdad? – le pregunto a mi madre para molestarla y cambiar de tema, no me gusta cuando en casa se da a entender que porque no tengo a mi padre en mi vida, tengo que echar algo en falta.

- Pero te lo compraremos unas semanas antes porque si sigues así y te lo compramos ahora, te quedará pequeño un mes después de que lo compremos – interviene mi abuela, que siempre se queja de todo lo que he crecido últimamente.

- ¿Quieres ser el padrino de mi boda? – pregunta mi madre un poco sorprendida.

- Claro, mamá. No pensarás que al abuelo le va a quedar también un esmoquin como a mí, ¿verdad? Estaré más guapo que Prince – la molesto.

- ¿Prince? Espero que lleves algo diferente a lo que se pone Prince – responde mi madre divertida.

- Te parece que intente imitar a Miguel Bosé – bromeo.

- Eso sí que sería digno de ver – responde mi madre después de reírse bajo la atenta mirada de mis abuelos que no entienden de qué estamos hablando.

- Tranquilos, voy a ir tan guapo que si la novia no fuese mi madre, se fugaría conmigo antes de dar el "sí quiero" – doy por terminada la discusión.

- ¿Llevarás a tu novia? – pregunta mi abuela que ya estaba tardando mucho en nombrar a Yerlin.

- No lo sé, abuela. Todavía no estoy seguro de que me guste tanto como para llevarla a la boda de mi madre como si fuese mi novia. Prefiero invitar a una buena amiga, aunque seguro que Claudia y Silvia se pelearán por ir, pero invitaré a Claudia. Aunque, si está Samuel aquí, prefiero que venga él y así evitar las discusiones de esas dos.

- Puedes invitar a algunos amigos tuyos, no solo vamos a invitar a la familia. Además, después de la boda te irás a Madrid y no sabes cuánto tiempo vas a estar sin verlos – me ofrece mi madre.

- Eso sería fantástico, porque estoy seguro de que Claudia vendría, aunque no la invitases – respondo y todos en la mesa saben que es verdad, mis abuelos y mi madre conocen a la hermana de Gabriel desde hace muchísimos años y saben que cuando quiere algo lo consigue, sin importarle las consecuencias o la opinión de los demás.

- Yo siempre pensé que Claudia sería una buena novia para ti, Colacho. Es buena estudiando, tiene carácter y mucho sentido del humor, sin olvidarnos de que es muy buena persona, como toda su familia – me sorprende mi abuela con su comentario.

- Solo somos amigos, abuela y nos comprendemos muy bien. Ella también echa mucho de menos a su hermano – respondo un poco triste.

***

Quince minutos después yo me tengo que ir a la autoescuela y mi madre me da el paquete que envió mi padre. El paquete no es muy grande, pero cuando lo abro me quedo sin palabras.

Lo primero que veo son dos casetes, "Kick" el álbum que sacó hace poco más de un mes la banda australiana INXS, y "Document" de la banda estadounidense R.E.M. Ambos son de Rock alternativo y estoy seguro de que mi madre le ha contado a mi padre que me gusta este género de música.

Por supuesto que estoy agradecido por la música, podré escucharla cuando salga a correr, pero lo que realmente me deja atónito es la cantidad de disquetes que vienen en el paquete. No espero ni un segundo para sacarlos todos con cuidado y ordenarlos.

No puedo terminar de creérmelo, mi padre me ha enviado diez Microsoft Windows 2.0, otros diez de Oracle V5 y la misma cantidad de DESQview 386, que incluye el DESQview y el QEMM-386.

El Microsoft Windows 2.0 es una interfaz gráfica de usuario que incluye aplicaciones muy interesantes como las aplicaciones gráficas de Microsoft. Aprovechando que Gabi, mi amigo en la red, lo tiene instalado, estuvimos investigando un poco los últimos días, sobre todo con el Microsoft Excel.




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