Antes de partir

En el vivero local

Esta mañana fue distinta a las demás, tenía 19 años, un joven rebelde que pensaba que podía comerse al mundo de una mordida, estaba en Universidad, y completamente perdido en el universo, la vida era algo que consideraba efímero, sabía que la única verdad que conocemos y el único futuro que todos compartimos es el innegable hecho de que algún día, en algún punto, todos vamos a morir, la muerte es el punto final del cuento de la vida, sin importar que caminos decidas tomar, al final del día, llegaras al mismo lugar que todos a tu alrededor.

 Nada, absolutamente nada, es sempiterno, todo es un ciclo con un  inicio y un final, y es entonces cuando nos preguntamos, ¿por qué vivimos? ¿Qué es lo que estamos haciendo aquí?¿Cuál es el punto de vivir una vida que probablemente nadie recordará?, el regalo de la vida ha sido entregado, y dependerá de cada quién darle un giro y moldearla de manera en que tenga un sentido, porque todos son autores de su propio futuro, y aun así, aun sabiendo que algún día moriría, no disfruté cada día como si fuese el último, no viví al máximo en esta etapa en la que era joven, fuerte, rápido, y prácticamente independiente. A esta edad estaba apenas iniciando mi carrera universitaria, antes de entrar  la universidad, tenia mis metas claras y sabía a donde quería llegar, simplemente no sabía cómo llegaría a ellas. Solía visualizar mi futuro y verme como un empresario existoso o algo por el elstilo, la tirada siempre fue el éxito. Cada vez que le contaba a alguien mis sueños y aspiraciones me alentaban a hacerlo, pero cuando el momento llegó, la gente simplemente me dió la espalda y me dijeron que solo construía castillos en el aire y que no tenia ni la menor idea de como e realmente el mundo laboral, que las cosas fuera de la univrsidad no son para nada como nos las pintan, ya ni siquiera sabía si la carrera que había elegido fue porque quería hacerlo, o porque todos pensaban que debería tomarla, y siendo tanta la presión pensé que fué mi decisión. Y una vez dentro, la gente decía que no sevía para es carrera o que no me veian ejerciendo dicha carrera. Recuerdo paar los primeros semestres tanto estresado como enojado con el mundo, y cada queja que salía de mis labios ra respondida con un "fue tu decisión" "nadie te obligó" y sabía que era cierto, y me enfurecía conmigo mismo pensando en el fracaso que era y como no puedo elegir ni siquiera una carrera universitaria, que definiría lo que haría por el resto de mi vida. Al menos es lo que pensaba en aquel entonces. Puedo sentir toda esa frustración de no ser suficiente ni para los demás ni para mí. Todo el mundo me daba vueltas y todos los comentarios me iritaban más y más. ¿Por qué finges que te importa mi vida y mis decisiones? ¿cómo te atreves a fingir que entiendes cómo me siento si desde que recuerdas has querido ser veterinario y lo ejerces? entiende que soy jóven y creo saber lo que quiero, más no sé con seguridad que es.  

Ojala pudiese decirme a mí mismo que, si no encuentro un sentido a lo que hago debo dejar de vivir para mí, y empezar a vivir para beneficio de los demás, porque es más satisfactorio, ayudar a quien lo necesita, dar un beneficio comunitario a darte un beneficio propio, buscar hacer el bien, por los demás, claro, sin dejarte a ti o a tus seres queridos de lado.

Recuerdo este día. Desperté, fastidiado y con pocas ganas de levantarme, me sentía abatido por el día anterior, no recuerdo que hice, pero recuerdo haber discutido fuertemente con mi madre. Fue en este momento donde ya no podía esperar el momento en el que me saliera de la casa y dejara de ver a estas person que se hacen llamar mi familia. Era tan jóven. Sé que no apreciaba lo que tenía, pero ¿cómo podía?me sentía sólo en mi casa, y como un extraño entre ellos. Era un sentimiento que con el paso del tiempo se transformó, pero para cuando pasó, ya estaba fuera de mi casa, lejos de ellos.

Este día, mi madre quería que comprara un fertilizante para las plantas en el vivero local, yo, estaba sumamente molesto con la vida, y con mi madre, ojalá pudiese decirle que lo lamento, que no debí haberle hablado como lo hacía, ojalá pudiera volver en el tiempo y disculparme por todas las veces que no aprecié todo lo que hacía para sacarnos adelante. Por las veces en las que le gritaba mis problemas como si ella fuese la culpable. Por esas veces en las que me enojaba tanto que pensaba que la odiaba, no madre, yo nunca te odie, por favor, perdóname. 

Recuerdo salir furioso de la casa mientras mi hermana me gritaba y mi madre la calmaba, me decía que "no pdía hacer ni una sola cosa por mi madre cuando ella lo hacía todo por mí" yo la ignoraba, mientras pensaba poco en sus palabras. Respondí enojado, sin pensar: " Ahhh si!, iré por el maldito fertilizante! sólo cállate y dejame en paz, carajo". Mi madre detestaba que discutiera con mi hermana, que usara palabras antisonantes y que condujera mi motocicleta a gran velocidad. Y yo estaba conciente de ello, razón por la cual hice cada uno de los anteriores. Y me fuí. 



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En el texto hay: nostalgia, muerte, romance

Editado: 10.10.2018

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