Antes de que octubre terminé

El Árbol

El pueblo de Graymere era aburrido.

Eso era lo que todos decían.

Calles tranquilas. Casas iguales. Vecinos que sabían demasiado de la vida de los demás. Nada pasaba ahí. Nunca pasaba nada.

Al menos eso parecía.

Loan Price siempre había sido más de observar que de hablar. No era popular. No era problemático. No destacaba en nada… y eso le gustaba. Pasar desapercibido hacía que las cosas dolieran un poco menos.

Erik Baker era todo lo contrario.

Diecisiete años. Problemas constantes. Siempre en dirección. Siempre golpeando primero y preguntando después. La gente lo llamaba conflictivo.

Loan pensaba que solo estaba cansado.Su amistad no nació de algo bonito. No fue por intereses en común ni por casualidad del destino.

Fue por odio.
Odio a sus casas.
Odio a sus familias.
Odio a ese pueblo que parecía mirar hacia otro lado cuando las cosas no estaban bien.

6 ᴅᴇ Dɪᴄɪᴇᴍʙʀᴇ ᴅᴇ 1980

Se conocieron el mismo día que decidieron huir.

Loan había salido sin mirar atrás, con el pecho ardiendo y la cabeza llena de pensamientos que prefería no repetir, sin saber si ese día volvería, aunque no quisiera hacerlo.

Terminó en el bosque, en el único lugar donde el silencio no lo juzgaba.
Erik llegó después.

Tenía el labio roto, sangre seca en la comisura, y la mirada llena de rabia contenida. Se dejó caer sobre una raíz gruesa de un árbol enorme, sacó un cigarrillo y fingió que no le importaba nada.

Hasta que escuchó un llanto, miro alrededor del árbol para ver de dónde provenía y lo vio.

—¿Tú qué miras, imbécil? —dijo Loan al notar que lo observaban.

Erik soltó una risa corta, sin ganas.
—Tranquilo, bonito. No vine a pelear.

Loan se limpio la cara y estuvo a punto de irse. Pero al ver mejor el rostro golpeado del pelirrojo, dudó.

—¿Qué te pasó?—pregunto el pelinegro

—Nada que te importe bonito—le dijo con esa sonrisa despreocupada que lo caracterizaba, saco un cigarrillo más de su chaqueta y se lo ofreció.

Loan lo acepto pero después lo tiro—Gracias, pero no fumó, esa mierda te destruye los pulmones ¿sabes?

—De nada profesor—le dijo con sarcasmo.

El pelinegro lo miro más detalladamente.

—Oye yo te conozco—le dijo con seguridad—Eres Erik Baker, al que lo suspendieron por golpear a un profesor ¿verdad?—dijo el pelinegro mirándolo de pies a cabeza.

—Vaya. Soy famoso, ahora hablemos de ti, ¿Que te paso? parece que tuviste una pelea y perdiste—le pregunto el pelirrojo sin dejar de mirar su cara y su ropa rasgada.

—El que parece que perdió una pelea es otro, sobre lo otro, nada que te importe—le dijo apartando la mirada hacia otro lado.

—¿Ya se pasó tu hora de dormir?—le dijo con esa sonrisa que lo caracterizaba.

Loan lo fulminó con la mirada.

—Que te importa Baker, piérdete—le dijo mirándolo con molestia.

—Hmm ahora que lo mencionas, ¿cuál es tu nombre?—le pregunto esperando su respuesta.

Loan no estaba seguro de decirle, pero al final lo hizo de todas maneras.

Loan Price—dijo el pelinegro, dudoso por lo que diría el pelirrojo que tenía al frente.

El cerebro de Erik eso un clic.

Loan Price.

El rarito.

El que no tenía amigos.

El del padrastro abusivo.

Conocía su nombre por rumores de que en su casa la zorra de su madre se consiguió un novio el cuál lo golpeaba cada vez que podía, talvez está halla sido una de esas veces.

—Te volvio a golpear, no ¿es así?—le dijo con una sonrisa que parecía que parecía burlarse.

Loan lo notó, pensó en golpear la cara del pelirrojo, hasta que el hablo.

—Yo también tengo un viejo que es una mierda ¿sabes?

Lo que dijo lo dejó confundido, pero luego comprendió que estaba hablando en serio.

—No se de que hablas Baker, ¿no te golpeaste la cabeza al venir aquí?—le dijo con una sonrisa.

Erik también rio, dando la última calada a su cigarrillo, el cuál ya estaba acabado.

Silencio. Incómodo al principio.
Después menos.

Hablaron. No de cosas importantes. No al inicio. Se burlaron de quién tenía la peor familia. Se rieron de cosas que no eran realmente graciosas.

Y sin darse cuenta, se quedaron dormidos apoyados uno en el otro, bajo ese árbol enorme que parecía más viejo que el pueblo entero.

Desde entonces, ese lugar fue suyo.
Tallaron sus iniciales en la corteza.

E + L.

Erik decía que algún día se irían lejos.Que vivirían en una cueva si era necesario.Que cualquier otro lugar era mejor que ese pueblucho de mierda.

Loan fingía no creerle.

Pero le gustaba escucharlo.

Todo fue casi tranquilo durante un tiempo.

Hasta el 1 de octubre de 1981.

Ese día el profesor les dejó un proyecto. Los padres de Loan estaban fuera, así que decidieron hacerlo en su casa.

La habitación de Loan era pequeña. Ordenada. Demasiado ordenada.
Erik lo notó de inmediato.

—¿Siempre tienes que tener todo así? —preguntó, dejando su mochila caer al suelo.

—Sí—le dijo el pelinegro sarcástico.

—Qué aburrido eres.

Erik sacó su cámara con ese cuidado casi obsesivo que solo mostraba con eso. La colocó sobre el escritorio, apuntando hacia Loan.

—Empieza, señor perfección. Estoy grabando.

Loan suspiró.

—No es necesario grabar ensayos.

—Claro que sí. Después vemos qué quedó mal.

—Lo que quedó mal eres tú.

Erik sonrió.

Loan empezó a hablar serio, leyendo sus notas. Se trabó dos veces.

El tiempo paso tan rápido que ya era de noche.

Erik exageró un bostezo.

—Esto es una mierda —dijo, acercándose más con la cámara.

—Podríamos estar en el bosque ahora mismo. O haciendo algo interesante. No esto.

—Tenemos que entregarlo mañana—dijo el pelinegro.

—¿Y eso que? Que se vaya a la mierda Harlan y su estúpido proyecto ¿Y hoy qué?

Loan apretó los dientes.

—No todos pueden permitirse que los llamen otra vez a dirección ¿Sabes?




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