Antes de saber tu nombre

Capitulo 2

Lorenzo

—Lorenzo

No abrí los ojos

—Lorenzo

Me di vuelta en la cama y me tape la cabeza con la almohada

—Lorenzo, son las 7:00

— Balbucié algo inentendible y estire la mano a ciegas buscando mi celular sobre mi mesita de noche. Lo encontré, lo mire medio dormido y confirme lo obvio: era demasiado temprano para existir

—Diez minutos más y bajo —murmuré—

— No — respondio mi madre desde el umbral de la puerta — diez minutos son veinte y eso ya es llegar tarde.

Entró a mi habitación y abrió la cortina sin piedad. La luz me llegó directo a los ojos.

—¡Mamá!— protesté tapándome los ojos—¡eso es crueldad humana!

— Que cosas dices. Arriba — dijo — o te iras al colegio a pie

— Eso es abuso de poder— protesté hundiendo la cabeza en la almohada

— Es crianza responsable — contestó divertida — tienes dos minutos para bajar a desayunar o nos iremos sin ti

Escuche sus pasos alejándose, para luego bajar las escaleras.

La idea de no asistir al colegio ese día no me parecía una mala opción en absoluto, si no fuera por el hecho de haber tenido que rogarle al director para que me dejara pasar todas las inasistencia que tuve antes de las vacaciones.

Después de mucha insistencia cedió. Pero con la condición de asistir el año completo sin faltar un solo día

— Estúpido señor Greco — murmuré para mi mismo, mientras me levantaba de la cama.

Tomé el uniforme de arriba de la silla, me vestí sin ganas y me mire al espero apenas unos segundos. Tenía mi cabello revuelto y las ojeras algo marcadas.

Salí de mi habitación para ir al baño. Me lave la cara y los dientes. Traté de acomodarme el cabello como pude.

Bajé las escaleras y el olor a café me envolvio. En la cocina estaban mamá y Celine, mi hermana.

Mamá ya con el uniforme para irse a trabajar y con la taza de café en la mano. Trabajaba como enfermera en el hospital público de Siena, aveces sus turnos solian extenderse mas de lo previsto y llegaba bastante tarde. A su lado mi hermanita desayunaba cereales, balancenado los pies sin llegar al suelo.

Papá ya se había ido a su trabajo hace un rato. Como comerciante de vinos su día comenzaba entre bodegas, pedidos y reuniones y recién llegaba a casa para la hora de cenar.

Mi madre levanto la vista y me dedico una sonrisa.

—Porfin bajas, ya es hora de irnos— le dio un último sorbo a su cafe y levantó el tazón ya vacío de mi hermana. —Come algo mientras saco el auto del garaje— Dijo mientras tomaba las llaves y salía

Me comí una tostada que habían dejado y hagarre mi abrigo y el de Celine.

—¿Guardaste tu estuche?— le pregunte a mi hermanita mientras de ponía su abrigo.

— Sí, lo guarde— contestó orgullosa

Le pase su mochila que estaba colgada. — ¿Y los cuadernos?

—También los guarde— dijo con la misma expresión

Iba a ser su primer día de primaria y había estado bastante entusiasmada los últimos días. Se le notaba esa mezcla de nervios y emoción en los ojos que no sabía disimular

—Muy bien— le revolvi el cabello rubio con cuidado y ella se rió. Desde el garaje se escucho la bocina del auto.

—Vamos que mamá nos está esperando— me colgue mi mochila en el hombro y salimos.

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El dia transcurría lento, apenas eran las 10.am. Me encontraba en clases de física, la profesora escribía en el pizzaron mientras yo copiana lo que alcanzaba a leer. Tenia la cabeza todavía en la mañana pero yo me esforzaba por concentrarme.

Finalmente llegue a la conclusión de que no iba a entender nada, por el hecho de que mi mejor amigo había estado los últimos quince minutos distrayéndome hablando sobre lo que sea que se le pasaba por la cabeza.

— Escúchame, es una idea revoluciónaria — dijo Matteo en voz alta inclinándose hacia mi

Seguí escribiendo sin mirarlo.

—Nos haríamos ricos. Compramos acciones ahora, cuando están por el piso, y....

— Matteo estamos en clase — lo interrumpí. No era que me agradará la física, sino que ya estaba advertido y no necesitaba otra amonestación por parte de otra profesora.

—Continuo como sino me hubiera escuchado—imagínate, compramos ahora que están bajas y en unos años las revendemos. También necesitaremos un plazo fijo para...

Levante la vista del cuaderno.

— No entiendes ni matemáticas— dije, otra vez interrumpiendolo.

—Eso es un detalle, pero además con el dinero nos meteríamos en algo grande. F1, por ejemplo, manager, inversor lo que sea, yo me veo en Mónaco ¿sabes?

—Aja— cocina a bajar la mirada

—Tu podrías ser piloto, tienes cara de serio eso vende — Agregó

Lo mire levantando las cejas.

— Tu siempre igual, nunca sueñas un poco — me dijo mi pelirrojo amigo estirando las piernas sobre el pupitre.

En eso mi atención se desbio hacia uno de los ventanales del aula que daban al pasillo. Había una chica de esta espaldas, tenía el cabello castaño y lo llevava suelto. Al principio no entendí que estaba mirando, hasta que vi a la chica detenida frente al señorn Greco

Estaban de pie, apenas a unos pasos de la puerta de la dirección. El hablaba con los brazos cruzados, rígido y con el seño fruncido. Ella en cambio no se notaba intimidada, se mantenía firme y con las manos apretadas a los costados.

No escuchábamos nada desde el salón, solo veíamos gestos. El director movía la cabeza en señal de negación.

Ella respondía rápido, gesticulando con la mano mientras que con la otra se acomodaba el bolso que llevava colgado del hombro.

La profesora seguía escribiendo en el pizarrón, agena a la ecena. Mientras que ningún alumno le prestaba demasiada atención.

Matteo se asomo un poco hacia la ventana —¿ y esa? — murmuró.

No respondí. Observe como el director le decía algo con evidente molestia. Ella negó con la cabeza una, dos veces y dio un paso hacia atras y pareció que también le decía algo.




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