Antes de Volver

Capitulo 8

El silencio volvió a caer sobre el lugar, pero esta vez no era tan pesado como antes. Ayli se quedó quieta unos segundos, sin saber exactamente qué hacer, con la mirada perdida en algún punto del suelo. Su mente no dejaba de girar, una idea tras otra, sin orden, sin descanso.
La reliquia…
Zaret…
este lugar…
Todo se mezclaba.
Sentía que estaba tomando decisiones demasiado grandes sin entender realmente en qué se estaba metiendo.
Apretó ligeramente las manos, respirando hondo, intentando mantener la calma.
Tengo que pensar… no puedo equivocarme.
Pero mientras más lo intentaba, más confusa se sentía.
Había algo en todo esto que no encajaba, algo que no lograba entender del todo.
Y aun así… ya había aceptado.
Ya no había vuelta atrás.
—Oye…
La voz la tomó completamente por sorpresa.
—¡AH!
Ayli se giró de golpe, su corazón latiendo con fuerza, dando un paso hacia atrás sin pensar. Sus ojos se abrieron más de lo normal cuando lo vio, y por puro instinto retrocedió aún más… pero su pie chocó con algo y perdió el equilibrio.
—¡Cuidado!
Cayó al suelo.
—¡Ah!
El golpe no fue fuerte, pero sí suficiente para dejarla desorientada un segundo.
—Tranquila, tranquila… —dijo él rápidamente, levantando un poco las manos—. No te voy a hacer nada.
Ayli lo miró desde el suelo, aún con el susto en el cuerpo.
Y ahora que lo veía mejor…
era… diferente.
Su piel era verde, de un tono suave pero evidente. Su nariz era roja, sus ojos grandes y expresivos, y sus orejas largas, muy puntiagudas. Incluso sus pies eran extraños, distintos a cualquier cosa que ella hubiera visto antes.
—…
Se quedó unos segundos en silencio.
—Solo venía a ayudarte —añadió él con una voz tranquila, incluso amable—. No tienes que asustarte así.
Ayli reaccionó de golpe, como si apenas hubiera vuelto a la realidad. Se levantó rápido, un poco torpe, acomodándose la ropa.
—Perdón… —dijo, bajando un poco la mirada—. Yo… no quise reaccionar así…
Hizo una pequeña pausa.
—Es que… nunca había visto a alguien como tú.
El chico sonrió ligeramente, sin molestarse.
—No pasa nada.
Su tono era relajado, como si realmente no le afectara.
—Siempre reaccionan así.
Ayli levantó la mirada, sorprendida.
—¿En serio?
—Sí —respondió encogiéndose un poco de hombros—. Ya estoy acostumbrado.
Eso le dio un pequeño golpe en el pecho.
Culpa.
—…lo siento.
—De verdad, no pasa nada —repitió, ahora con una sonrisa un poco más clara—. Soy Lior.
Ayli dudó un segundo.
—Ayli.
—Lo sé —respondió él sin problema.
Ella frunció un poco el ceño, confundida por cómo lo dijo, pero no preguntó nada.
—Zaret me dijo —continuó Lior—. Que te enseñara dónde te vas a quedar… y que viera si necesitas algo.

Hizo una pequeña pausa, mirándola con calma.

—¿Tienes hambre?

Ayli lo pensó un segundo.

—Un poco…

—Entonces luego te preparo algo.
Ella asintió.

—Gracias.

Caminaron por los pasillos.

Eran largos.
Altos.
Con una estructura elegante pero extraña, como si todo estuviera perfectamente ordenado, pero aun así no terminara de sentirse normal. Ayli miraba todo con curiosidad, girando ligeramente la cabeza de un lado a otro, intentando memorizar el camino… aunque en el fondo sabía que no lo lograría.
—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó Lior de pronto.
Ayli dudó.
—…no estoy muy segura.
—Eso suena complicado.
—Lo es.
Hubo un pequeño silencio.
—¿Y tu vínculo?
Ayli levantó la mirada.
—Lo están trayendo.
—Ah… —Lior sonrió—. entonces no estarás sola.
Eso le dio un poco de tranquilidad.
—Eso espero…
—Si necesitas algo —añadió él—, puedes decírmelo a mí… o a los otros.
—¿Los otros?
—Sí.
Ayli lo miró.
—¿Quiénes?
Lior soltó una pequeña risa.
—Luego te los presento.
Se detuvieron frente a una puerta.
Lior la abrió con calma.
—Aquí es.
Ayli entró.
Y se quedó completamente quieta.
—…
El cuarto era amplio.
Limpio.
Bonito.
Demasiado bonito.
La cama era grande, las paredes tenían detalles finos, y todo parecía cuidadosamente acomodado. No se parecía en nada a lo que ella esperaba de un lugar como ese.
—¿Te gusta? —preguntó Lior desde la puerta.
Ayli asintió lentamente.
—Sí… mucho.
—Bien.
Hizo una pequeña pausa.
—Cuando llegue tu vínculo… te aviso.
—Gracias.
Lior asintió.
Y se fue.
El silencio volvió.
Pero ahora era distinto.
Más tranquilo.
Ayli caminó por el cuarto, pasando la mano por algunos muebles, observando cada detalle como si intentara convencerse de que todo eso era real.
—Esto es muy raro…
Murmuró para sí misma.
Se dejó caer en la cama.
Mirando el techo.
Pensando.
Pero no duró mucho así.
Se levantó de golpe.
—No me voy a quedar aquí encerrada…
Salió del cuarto.
Caminó por los pasillos sin rumbo.
Girando en esquinas al azar.
—Creo que ya me perdí…
Siguió caminando.
—Sí… definitivamente me perdí.
Entonces—
un olor.
Comida.
Su estómago reaccionó al instante.
—…
Siguió el olor.
Llegó a una cocina.
Y se detuvo en seco.
—…
Había más como Lior.
Varias figuras.
Misma piel verdosa.
Mismas orejas puntiagudas.
Pero cada uno con rasgos distintos.
—Ah, ya despertó la nueva —dijo uno, girando a verla.
Ayli se tensó un poco.
—Tranquila —dijo otro—. no mordemos.
Eso no ayudó mucho.
—Ayli.
Giró la cabeza.
—Lior…
Sintió alivio al verlo.
—Te perdiste, ¿verdad?
—Sí… —respondió, un poco apenada.
Lior soltó una pequeña risa.
—Ven, no es tan difícil… bueno, sí lo es un poco.
Ayli sonrió leve.
La guió hacia los demás.
Todos voltearon a verla.
Por un segundo…
se sintió observada.
Analizada.
—Ellos son— empezó Lior, señalándolos uno por uno.
—Zekryl —dijo, apuntando a uno más alto, de ojos más alargados y expresión seria.
El chico asintió levemente.
—Orvian —continuó, señalando a otro que parecía más relajado, casi recargado como si nada le importara.
—Hola —dijo Orvian con una media sonrisa.
—Y ella es Therys —finalizó, señalando a la única chica del grupo, de mirada tranquila pero intensa.
—Un gusto —dijo ella con voz suave.
Ayli los miró a todos.
Un poco nerviosa.
Pero curiosa.
—Soy Ayli…
—Ya sabemos —dijo Orvian con una pequeña risa—. aquí todo se sabe rápido.
Eso la hizo sentirse… rara.
—Ah…
—No la asusten —añadió Lior—. acaba de llegar.
—No la estamos asustando —respondió Zekryl con tono serio.
—Solo observando —agregó Therys.
Eso no ayudó mucho.
Ayli soltó una pequeña risa nerviosa.
—Sí… se nota.
Orvian se acercó un poco más.
—¿Vienes de lejos?
—Mucho —respondió ella.
—Se nota —dijo él, mirándola de arriba abajo—. no eres de aquí.
Ayli evitó responder.
—…
Lior intervino.
—Tiene hambre.
—Ah, eso es importante —dijo Orvian—. entonces sí hay que tratarla bien.
—Siempre tratamos bien —respondió Therys, mirándolo.
—A veces —corrigió él.
Eso hizo que Ayli soltara una pequeña risa.
Más natural esta vez.
Lior empezó a preparar algo.
—Siéntate —le dijo.
Ayli obedeció.
Mirando todo con atención.
—¿Y tu vínculo? —preguntó Therys de pronto.
Ayli levantó la mirada.
—Lo están trayendo.
—Interesante… —murmuró Zekryl.
—Muy interesante —repitió Orvian.
Ayli frunció ligeramente el ceño.
—¿Por qué todos dicen eso?
Silencio.
Se miraron entre ellos.
—Porque no es común —respondió Therys con calma.
—Nada común —añadió Zekryl.
Eso hizo que Ayli sintiera algo raro en el pecho.
Pero no dijo nada.
Lior le dejó un plato enfrente.
—Come.
Ayli sonrió un poco.
—Gracias.
Y por un momento…
todo se sintió casi normal.
Pero en el fondo…
sabía algo.
Todos ahí…
sabían más de lo que decían.
El plato frente a Ayli soltaba un aroma extraño… pero no desagradable.
Era como dulce.
Pero también salado.
Y un poco… picante.
—¿Qué es esto? —preguntó, mirando la comida con desconfianza.
Orvian se cruzó de brazos.
—Comida.
—Gracias por la aclaración —respondió Ayli.
Lior soltó una pequeña risa.
—Es thalrek.
Ayli parpadeó.
—Eso no me ayuda.
—Es una mezcla de raíces y carne —explicó Therys con calma—. Es segura.
—¿Segura? —repitió Ayli.
Zekryl habló por primera vez desde hace rato:
—El 80% de las veces.
Ayli dejó de mover la cuchara.
—…¿cómo que el 80%?
—Está bromeando —dijo Lior rápido.
—No siempre —murmuró Orvian.
Ayli los miró a todos.
—No están ayudando.
Orvian se sentó frente a ella.
—Si sobrevives, te va a gustar.
—¡Oye! —protestó Lior.
Ayli dudó.
Miró la comida.
Luego a ellos.
Luego otra vez la comida.
—…
—¿Por qué siento que esto es una mala idea?
—Porque lo es —respondió Zekryl.
—¡Ya! —dijo Lior—. ignóralos.
Ayli respiró hondo.
—Bueno… si me muero, es su culpa.
—Lo anotaremos —dijo Orvian.
Probó un poco.
Silencio.
Todos la miraron.
Ayli parpadeó.
—…
—¿Y? —preguntó Lior.
Ayli tragó.
—…está raro.
—Eso no responde nada —dijo Orvian.
—Pero… —probó otro poco— …está rico.
Lior sonrió.
—¿Ves?
—Eso dijo la última vez —murmuró Zekryl.
Ayli dejó de comer otra vez.
—¿La última vez qué?
Silencio.
—Nada —dijo Therys tranquila.
—Nada importante —añadió Orvian.
Ayli los miró.
—Definitivamente no confío en ustedes.
—Eso es sano —dijo Zekryl.
Ayli soltó una pequeña risa.
Más relajada.
—Son muy raros.
—Gracias —respondió Orvian.
—No era cumplido.
—Lo tomamos como uno.
Ayli negó con la cabeza, sonriendo un poco.
—En serio… no sé cómo terminé aquí.
—Nadie lo sabe al inicio —dijo Therys.
Eso hizo que el ambiente bajara un poco.
Pero Orvian rompió el momento.
—Pero al menos no caíste sobre Zekryl.
Zekryl lo miró.
—Una vez.
—¡Una vez es suficiente! —respondió Orvian.
Ayli soltó una risa más sincera.
—¿Qué pasó?
—Se desmayó —dijo Orvian—. gritó… mucho.
—No grité —respondió Zekryl serio.
—Gritaste.
—No.
—Sí.
—No.
Ayli empezó a reír.
—Sí gritaste, ¿verdad?
Zekryl la miró.
—No.
Pausa.
—Fue un sonido estratégico.
Ayli no pudo evitar reír más.
—¿Un sonido estratégico?
—Para evaluar el peligro.
—Claro —dijo Orvian—. muy estratégico.
La cocina se llenó de risas.
Incluso Lior.
Incluso un poco… Zekryl.
Y por un momento…
Ayli olvidó dónde estaba.
Pero solo por un momento.
Las risas seguían en la cocina, ligeras, casi olvidando por un momento todo lo demás, cuando de pronto algo cambió. No fue un ruido, ni un movimiento claro… fue una sensación, como si el aire se tensara ligeramente. Ayli no lo notó de inmediato, pero cuando levantó la vista, vio que los demás ya estaban en silencio.
—…¿qué pasa? —preguntó, mirando a todos.
Lior inclinó un poco la cabeza.
—Ya llegaron.
—¿Quiénes? —preguntó ella, confundida.
Zekryl respondió sin emoción.
—Tu vínculo.
El corazón de Ayli dio un salto.
—¿Ya…?
Se levantó rápido.
—¿Dónde está?
Antes de que alguien respondiera—
aparecieron.
Tres figuras.
De la nada.
Sin sonido.
Sin aviso.
Ayli dio un pequeño paso atrás, sorprendida, pero sus ojos no se quedaron en ellos mucho tiempo…
porque algo más se movió detrás.
—…
Sus ojos se abrieron.
—Nox…
La pequeña criatura levantó la cabeza.
Y en cuanto la vio—
corrió.
—¡Nox!
Ayli también corrió.
Sin pensarlo.
Se agachó y lo abrazó con fuerza.
—¡Estás bien…!
Su voz tembló un poco.
—Pensé que no te iba a volver a ver…
Nox se acomodó contra ella, tranquilo, como si también la hubiera extrañado.
Ayli cerró los ojos un segundo, respirando hondo.
—Ya estás aquí…
Después de unos segundos, se levantó lentamente, aún sosteniéndolo, y miró a los tres que lo habían traído.
—Muchas gracias… —dijo con sinceridad—. en serio… gracias.
La primera, una chica, le sonrió.
Una sonrisa suave.
—De nada.
Su voz fue tranquila… incluso amable.
El segundo la miró.
Serio.
Muy serio.
—Sí.
Solo eso.
Sin emoción.
La tercera no dijo nada.
Solo movió la cabeza ligeramente.
Como afirmando.
Ayli parpadeó.
—…
Los miró a los tres.
Luego otra vez.
—¿“De nada”? —repitió, un poco confundida—. ¿cómo que “de nada”? Acaban de traerme a mi vínculo…
Los tres no reaccionaron mucho.
La que había sonreído mantuvo su expresión.
El serio siguió igual.
La otra… solo estaba ahí.
Ayli entrecerró un poco los ojos.
—Ok… eso fue raro.
Hubo un pequeño silencio incómodo.
—Eh… —dijo Ayli, ajustando a Nox en sus brazos—. ¿y cómo se llaman?
Ahora sí.
Hubo una pequeña reacción.
La chica que había sonreído habló primero.
—Dina.
Su voz fue ligera.
El chico serio respondió después.
—Olo.
Sin cambiar su expresión.
La última tardó un segundo.
Luego habló bajo.
—Luna.
Ayli asintió lentamente.
—Dina… Olo… Luna…
Pausa.
—Bueno… gracias, Dina, Olo, Luna.



#1469 en Fantasía

En el texto hay: otromundo, amor dolor, traición y dolor

Editado: 14.04.2026

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