El aire afuera se sentía distinto.
Más libre.
Más abierto.
Ayli respiró hondo, mirando hacia el horizonte. Era la primera vez que estaba tan cerca de salir… o al menos eso creía.
—Ok… —murmuró—. esta es la oportunidad.
Nox estaba a su lado, atento.
—Si logro salir… todo cambia.
Dio un paso adelante.
Luego otro.
Y entonces
¡PUM!
—¡Ah!
Ayli retrocedió de golpe,
llevándose una mano a la frente.
—¡¿Qué fue eso?!
Se quedó quieta.
Confundida.
Estiró la mano lentamente hacia
adelante.
—…
TOC
Algo invisible.
—No…
Pasó la mano.
Sintiendo.
—No, no, no…
—¿También aquí?
Frunció el ceño.
Molesta.
—Ok… no pasa nada…
Miró alrededor.
—Tal vez hay otra salida.
Pero no la había.
Día 2
Ayli estaba de nuevo frente a la barrera.
Más decidida.
—Ok, Nox…
Se agachó un poco.
—Intenta tú.
Nox la miró.
—Vamos… tal vez tú puedes.
La pequeña criatura avanzó.
Con cuidado.
PUM
Retrocedió.
Ayli suspiró.
—…genial.
Se cruzó de brazos.
—Ni tú puedes.
Día 3
—Tiene que haber una forma…
Ayli recorría el borde invisible con la mano, caminando lentamente.
—No puede ser perfecta…
—Algo tiene que fallar…
Nox la seguía.
—Vamos… vamos…
Pero nada.
Siempre estaba ahí.
Día 4
—¡Esto es ridículo!
Ayli golpeó la barrera.
PUM
—¡Ah!
Se agarró la mano.
—Ok… eso dolió.
Nox la miró.
—No me juzgues.
Se dejó caer al suelo.
—Tiene que haber otra forma…
Día 5
El cansancio ya se notaba.
Ayli apenas caminaba hacia la barrera
Sin muchas ganas.
—Tal vez…
Pausa.
—Tal vez no se puede.
Nox la miró.
Ayli negó con la cabeza.
—No.
Se levantó un poco más.
—Sí se puede
Pero su voz…
no sonaba convencida.
Día 6
Ayli estaba de nuevo frente a la barrera.
Más frustrada.
Más desesperada.
—Último intento.
Retrocedió unos pasos.
Respiró hondo.
—Si esto no funciona…
—voy a enloquecer.
Corrió.
¡PUM!
—¡AH!
Cayó al suelo.
—¡YA!
Golpeó el piso.
—¡YA NO PUEDO!
Se levantó de golpe.
Molesta.
Frustrada.
—¡¿POR QUÉ NO PUEDO SALIR?!
Y entonces—
una risa.
Suave.
Baja.
Pero clara.
Ayli se quedó quieta.
—…
Giró lentamente.
Y lo vio.
Zaret.
De pie.
Mirándola.
Con una ligera sonrisa.
A su lado…
Dina.
Olo.
Y Luna.
Ayli se quedó completamente inmóvil.
—…
Su corazón empezó a latir más rápido.
—Vaya… —dijo Zaret con calma—. seis días.
Pausa.
—Esperaba menos.
El aire cambió.
Y esta vez…
no había nada de alivio.
Ayli frunció el ceño en cuanto lo vio.
—No es gracioso.
Zaret ladeó ligeramente la cabeza, como si realmente no entendiera.
—¿No?
—No —repitió ella—. y además… no llevo seis días intentando salir.
Se cruzó de brazos.
—Apenas hoy lo intenté.
Zaret soltó una pequeña risa.
—¿Estás segura?
Ayli lo miró, confundida.
—Claro que sí.
—Aunque no haya estado aquí… —dijo él con calma—, pude ver cada uno de tus intentos.
Silencio.
—…
Ayli sintió un pequeño escalofrío.
—¿Qué?
—Día uno —continuó él, caminando lentamente—. confundida.
—Día dos… con tu criatura.
—Día tres… buscando fallas.
—Día cuatro… golpeando.
—Día cinco… dudando.
Se detuvo frente a ella.
—Y hoy…
Una pequeña sonrisa.
—frustrada.
Ayli apretó un poco las manos.
—…
—Así que sí —añadió—. seis días.
Ayli desvió la mirada un segundo.
Molesta.
—…
—Dina, Olo —dijo de pronto Zaret, sin dejar de mirarla—. pueden irse.
—Sí —respondió Dina con una leve sonrisa.
Olo asintió.
—Como ordenes.
Y en un instante…
desaparecieron.
Ahora solo quedaban tres.
Zaret.
Luna.
Y Ayli.
Ayli miró de reojo a Luna.
Y algo hizo clic en su cabeza.
—…
“Cuando Zaret desaparece… Luna también…”
Sus ojos se entrecerraron un poco.
—…
“Sabía que era raro…”
Miró a ambos.
Luego otra vez.
“Ok… sí.”
“Definitivamente están juntos.”
Observó a Luna un segundo más.
“Bueno…”
“No lo culpo.”
“Está muy bonita…”
Ayli ladeó ligeramente la cabeza, analizándola.
“O sea… sí.”
“Un cuerpo perfecto…”
Pausa.
“Pero…”
Volteó a ver a Zaret.
“…tiene pésimos gustos.”
Lo miró de arriba abajo.
“O sea…”
“no está feo…”
Pausa.
“…pero tampoco es la gran cosa.”
Regresó la mirada al frente,
intentando mantener la cara seria.
Zaret la observaba.
En silencio.
—¿Terminaste? —preguntó de pronto.
Ayli parpadeó.
—¿Qué?
—De analizar.
Silencio.
—…
Ayli se tensó un poco.
—Yo no estaba…
Zaret levantó una ceja.
—Pensando en voz alta.
Ayli desvió la mirada.
—No estaba pensando nada.
—Claro.
Pequeño silencio.
—Entonces… —dijo ella, cambiando el tema rápido—. ¿vas a quedarte ahí parado o vas a decirme cómo salir?
Zaret sonrió apenas.
—Ya lo intentaste.
—No funcionó.
—Exacto.
Silencio.
—¿Y? —insistió ella.
—¿Y qué?
Ayli frunció el ceño.
—¡Pues ayúdame!
Zaret soltó una pequeña risa.
—No.
Ayli apretó los dientes.
—Eres desesperante.
—Y tú persistente.
—Estoy atrapada.
—Por decisión propia.