Extraño
Abro mi boca para consultar su presencia, pero él levanta la mano para detenerme. Ryan se ve completamente cansado, y en mi mente no caben tantas dudas y preguntas, porque simplemente no encuentro una explicación lógica y coherente para que él esté aquí.
Porque obviamente, no está aquí para felicitarme.
── ¿Por qué no contestabas tu celular, Derek? ──Lo miro extrañado, pero una vez entiendo por completo sus palabras... no dudo en molestarlo un poco.
Le sonrío con picardía.
── Disculpa, precioso. De haber sabido que llamarías, hubiese estado más pendiente.
De todas las reacciones que haría, lo que menos pensaba era que se pondría rojo.
── No seas imbécil. ──Escupe── ¿Dónde está Jessica?
Alzo mis cejas, ¿la está buscando?
── ¿Paso algo malo con ella?
El niega rápidamente con la cabeza.
── No es eso, sólo que... No contestaba mis llamadas, la estuve buscado por todas partes. ──Despeina su cabello en señal de cansancio.
── ¿Desde qué hora?
── Desde las siete de la noche.
Caray.
No tengo ni cabeza para sacar cuentas matemáticas, pero supongo que fueron más de seis horas.
── Eh... ──Me quedo sin palabras.
Ryan suspira.
── Oye, sé que no nos llevamos bien. Sólo dime que, si está aquí, puedo llevarla a su casa.
Aprieto los labios, ya me había hecho la idea de dormir con ella, pero apuesto todo a que, si lo digo, se volverá loco.
── Pasa. ──Me hago a un lado para que pase.
Ryan pasa y yo cierro la puerta tras de mí, murmuro por donde ir y el obedece sin decir alguna palabra. Al llegar nuevamente a la sala de estar nos detenemos en la entrada de esta, sólo para ver como Mars sigue con la bolsa de hielo en sus partes y Jess quejándose del vestido, y debido a que está tomada sus acciones no son las más delicadas.
── ¡Odio este vestido! ¿Para qué carajo me lo compré? ──Se queja mientras estira su espalda, lo máximo que ese vestido le permite── A la mierda, me bajare el cierre, no lo soporto, lo juro. Estos vestidos están diseñados para matarte viéndote sexy y definitivamente no creo que valga la pena.
Desesperadamente baja el cierre de su espalda y yo inmediatamente aparto la mirada.
Lo que me faltaba, que Ryan piense que iba a abusar de ella.
── Sólo lo preguntaré de forma calmada. ──Volteo a ver como Ryan me dedica una sonrisa cínica── ¿La drogaste?
Casi me rio al ver sus ganas de matarme.
── No, hablo en serio. Sí bebió un poco de más, pero eso es todo.
Él asiente, y se adentra a la sala justamente cuando Mars se queda embobado viendo la espalda de Jess, quien aún no ha notado su presencia puesto que se acostó en el mueble dando la espalda a Mars. Apenas Mars se arrodilla para tocarla Ryan lo detiene tomándolo del hombro, y por lo que puedo deducir del rostro de Mars, lo tomo con fuerza.
── Fuera. ──Le ordena.
── Pero... ──Comienza a protestar Mars.
── Que fuera.
── Mars. ──Llamo su atención── Espera en el cuarto de invitados.
Va a protestar nuevamente, pero tal parece que Ryan aprieta con más fuerza su hombro que opta, sabiamente, por irse en silencio.
Ryan se arrodilla frente al sillón donde esta Jess, y con delicadeza toma su chaqueta para cubrir su espalda.
── ¡Hace calor, Derek! ──Voltea molesta y su rostro se torna pálido al ver quién es.
Vaya.
Ahora entiendo todo, me siento como una quinta rueda al estar aquí. Jess toma la chaqueta de Ryan y se tapa por completo, puesto que el vestido por delante se le había comenzado a caer.
── Ella dormirá aquí, Ryan. ──Informo y me recuesto en la pared.
── No, la llevaré a su casa.
Ella se sienta y cruza los brazos.
── No es necesario.
── Estaré más tranquilo sí sé que estarás bien.
── Estaré bien aquí, Ryan. ¿Cómo supiste que estaba aquí?
── Larga historia. ──Responde.
── ¿Acaso me estuviste buscando por todos lados? ──Cuestiona sorprendida, adivinando las acciones de Ryan quien sonríe apenado, Jess hace una mueca── No era necesario, sabes que si no te contesto...
── Lo sé, pero estaba preocupado.
Me siento al lado de Jess y la abrazo atrayéndola hacia mí.
── Tranquilo, niño bonito. ──Me mira con cara de póker── Mientras ella esté conmigo no tienes que preocuparte.
Hace una mueca.
── Lo dudo. ──Responde y me quedo sin palabras. Mira de nuevo hacia Jess y toma sus manos── Déjame llevarte a casa, por favor.
Jess levanta la mirada y me mira, yo asiento dándole un beso en la frente, que no dura ni dos segundos cuando ya Ryan pasa un brazo por su espalda y otro debajo de sus rodillas y la carga. Me levanto para seguirlos y le abro la puerta, al ver el carro del niño bonito me pregunto vagamente como habrá convencido al vigilante para dejarlo pasar sin mi autorización o la de papá.