Antifaz Endeble (saga Disfraz #2)

Capítulo XII

Ryan

Rio a carcajadas del chiste malo de un amigo mío, nunca me habían causado gracia hasta el día de hoy. Nadie me puede culpar, mis esfuerzos el día de hoy están dando los frutos y es mucho mejor de lo que esperaba, siempre había sido el mejor de la clase, mi pasión por enseñar siempre había sido parte vital en mí, y que logre graduarme como educador a mis 21 años es todo un logro para mí que quiero celebrar como se debe.

Claro que, hay dos puntos de vista distintos a celebrar como se debe.

Según yo, en casa con mis padres, quienes vinieron a mi graduación, en una cena tranquila donde se pueda hablar sin problemas. Según mis amigos, en un bar donde nos podamos volver locos y tener grandes compañías femeninas para divertirnos, porque según ellos, parezco un abuelo a pesar de mi edad.

No tengo nada en contra de sus gustos, los respeto. Pero, de verdad, preferiría ir a cenar con mis padres. Había hecho un jugo de naranja para la ocasión.

Al final de todo, como somos tres contra uno, es fácil adivinar donde estoy.

── Lo digo de una vez, no beberé hasta perder la consciencia como ustedes. ──Declaro antes de que se pongan insoportables── Mírenlo del lado positivo, alguien debe encargarse de ustedes al final de la noche.

── El abuelo Bates a sus órdenes. ──Dice Frank a mi izquierda pasando un brazo por mis hombros frotando sus nudillos contra mi cabeza.

Me quejo entre risas y forcejeo hasta liberarme de aquella molestia. Desde siempre me han tratado así, puesto a que siempre he sido menor que ellos, me tratan como a un hermano menor.

Sólo bastó con llegar para que mi cabeza estalle con dolor, simplemente lo odio. Estar en un bar con tantas personas, sentir el olor concentrado a alcohol y sudor, ver a todo tipo de parejas tanto teniendo momentos muy íntimos en presencia de todos, se me revuelve el estómago. Sinceramente nunca he entendido a las personas que les encantan hacer esto por diversión, a mí me trae perturbación a mi paz mental, y con sinceridad prefiero mil veces mi jugo natural de naranja que una cerveza.

Para la próxima traigo una botella a escondidas, gruño para mis adentros y me obligo a recordarlo siempre.

Ellos van emocionados hacia la barra pidiendo un Ron no sé qué y un Whis algo ahí, hago una mueca de desagrado.

Frank nuevamente pasa un brazo por mis hombros y me sacude un poco.

── ¿Qué quieres tomar, Abuelo Bates?

Me sonrojo antes de hablar.

── Agua, por favor.

Frank se aguanta la carcajada, pero los otros no.

── Es cada vez peor. ──Dice Daniel, quien escogió su atuendo de tal forma que su cabello rubio resalte aún más, como si eso fuera posible.

── Ya, ya, denle el agua.

Me tienden el vaso de agua y lo tomo con desconfianza. Ellos nunca me han hecho nada malo, pero al escuchar una ligera voz cómplice entre ellos, despertaron mis sospechas.

Ante la mirada atenta de ellos, llevo el vaso a mis labios y finjo tomar un poco: Luego de unos segundos, ellos me miran confundidos.

── ¿Estás bien? ──Cuestiona Frank con sospecha.

── ¿Quieres bailar? ──Pregunta a la vez Daniel con diversión.

Niego con la cabeza, dejo el vaso sobre el mesón.

── No, gracias. Estoy bien aquí, vayan ustedes.

Se encojen de hombros y finalmente se van. Enfoco mi vista en el barman que nos atendió al llegar.

── ¿Cómo lo supiste? ──Inquiere divertido y sorprendido.

── Los conozco desde hace mucho tiempo.

── ¡Qué alivio que no lo hayas tomado!

── ¿Por qué?

── Habrías terminado como en la película Que Pasó Ayer, y además... ──Se inclina hacia mi── Probablemente en los brazos de aquel tipo.

Señala con su cabeza un tipo de no muy buena pinta, que me observa de forma no muy amigable que refleja que él no juega al mismo partido que yo. Hago una mueca de incomodidad antes de seguir en lo mío.

Recargo hacia atrás ambos codos doblados dejando el mesón del bar a mis espaldas, me dedico a ver a mis amigos hacer el ridículo bailando entre ellos mismos. No sé por cuanto tiempo estuve observándolos, podrían haber sido minutos u horas, sólo me dediqué a verlos bailar entre tragos, tratando de conseguir en donde ven ellos la diversión, que es tan atractivo el estar ebrio para que ellos quieran hacerlo.

Sin embargo, no encontré respuesta, me limité a respetarlos como siempre lo hago. Cada quien vive a su manera.

Aunque debo admitir que... es interesante ver como cada uno intenta imitar a su modo la forma extraña el bailar de una mujer.

Claro que, cuando una mujer se acerca a ellos, la situación cambia.

Unas manos femeninas se posan sobre mi pecho, exaltándome puesto a que no lo había visto venir.

── ¿Quieres pasar un rato a solas? ──Ella no es el problema. Es bonita, parece buena persona, aunque suene tonto.

Pero, es su aliento donde puedo oler claramente el alcohol y posiblemente drogas lo que me dio a entender que ya tuve suficiente de este lugar.




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