Apartada Para El Alpha ( I I Libro )

Capitulo 57: "puedo hacer eso" (parte dos)

— Pero hay un problema —dije, con una interrupción que nadie esperaba. Ambos me miraron fijamente, y su atención se centró completamente en mí—. Los gemelos del inframundo ya saben de la debilidad que hay entre las líneas. Quieren aprovecharse de ella. Quieren matarme para robarme mi poder y dominar las cinco líneas. No solo buscan venganza. Ahora quieren todo.

Un profundo silencio se instaló entre nosotros, como si esas palabras pesaran más de lo que cualquiera podría haber anticipado. Garret, tan acostumbrado a los peligros que rodeaban nuestro mundo, no pareció sorprenderse. Pero Roger... Roger parecía procesar todo a una velocidad sorprendente, como si hubiera descifrado un nuevo enigma.

— Por eso te atacaron esa vez —dijo Roger, sus palabras cargadas de pensamiento. Era obvio que había comprendido la situación, pero la preocupación seguía resonando en su mirada.

Asentí con gravedad, mientras todo lo que había pasado comenzaba a tener sentido en mi mente. Cada ataque, cada intento fallido, todo se conectaba como piezas de un rompecabezas oculto que finalmente se revelaba ante mis ojos.

— Exactamente. —Suspiré, reconociendo la frustración que ambos compartíamos—. Y no solo eso. Mandaron a esa horda de seres a la casa del alfa con la intención de matarla de nuevo. Lo hicieron para probar si la debilidad en las líneas se podía aprovechar de otra manera.

El pensamiento de lo que había ocurrido en esa casa, lo que había estado a punto de suceder, me hizo apretar los puños, la furia burbujeando bajo mi piel.

"Malditos... hijos de...", pensé, mordiéndome el labio para contener un grito de rabia. Pero no podía quedarme con los brazos cruzados. El tiempo se agotaba y la única forma de ganar era actuar.

Fue entonces cuando Roger, con su aire tranquilo pero tenso, me miró con seriedad, como si el futuro mismo de nuestro destino estuviera pendiendo de un hilo invisible. Su tono de voz cambió, tornándose más grave, como si estuviera tratando de advertirme de la magnitud de lo que estaba a punto de hacer.

— ¿Estás completamente segura de este cambio tan drástico que harás? —preguntó, su mirada fija en mí. Había algo más que preocupación en su voz, algo que parecía ser una advertencia. La seriedad de la pregunta no pasó desapercibida.

Mi corazón latió más rápido, pero lo que sentía era una certeza inquebrantable. Miré a Garret y luego a Roger, con una determinación que no me pertenecía antes, pero que ahora parecía formar parte de mí.

— Garret me ayudará a retroceder las líneas y eliminarme de la existencia. Nadie podrá encontrarme ni rastrearme. No habrá forma de que me sigan. —Mi voz se alzó, tan segura que me sorprendí a mí misma. No había más espacio para dudas. La decisión estaba tomada, aunque lo que implicaba aún me aterraba.

Roger se quedó en silencio, mirando a Garret de una forma que era casi como si estuviera evaluando algo más allá de lo que había dicho. Había algo más en esa mirada, algo que decía que entendía, pero también cuestionaba.

— ¿Estás de acuerdo con ello? —preguntó, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. A pesar de todo, Garret no se inmutó. Su mirada, aunque seria, no mostraba desagrado, solo aceptación.

— Respeto su decisión, nada más —respondió Garret con un tono sombrío, como si el peso de lo que estábamos a punto de hacer le costara más de lo que quería admitir. Su voz parecía estar cargada con la tensión de todo lo que había precedido este momento.

Mi corazón se aceleró, pero al mismo tiempo, una ola de gratitud me invadió. Lo que Garret hacía por mí no era solo un favor. Era una muestra de lealtad, de sacrificio. Era un paso valiente, y no podía dejar que se perdiera.

— Y no sabes cuánto te lo agradezco —dije, mi voz suave pero llena de sinceridad. Sabía que lo que estaba pidiendo no era algo fácil. Estaba dispuesto a arriesgarse por mí, y eso no lo olvidaría.

Garret me dedicó una pequeña sonrisa, aunque su expresión seguía siendo seria. Fue suficiente para hacerme sentir que estaba tomando el camino correcto. Roger, con su aire tranquilo, me dio una mirada de aprobación, la cual me tranquilizó un poco.

— Si es así, tienes mi apoyo —dijo Roger, acercándose a mí. Su tono se suavizó, y pude ver la confianza que depositaba en mí. Era como si, por fin, todo estuviera en su lugar, como si este fuera el momento en que todo cambiaba.

La emoción se disparó en mi pecho. El futuro ya no era incierto. Algo de estabilidad, aunque frágil, se había alcanzado.

— ¿Devolverás al bebé? —pregunté, con la esperanza brillando en mis ojos. La incertidumbre que había sentido durante tanto tiempo comenzó a desvanecerse, reemplazada por una luz cálida que me prometía algo que solo había soñado.

Roger me miró fijamente, sus ojos reflejando la verdad de su respuesta.

— Lo haré, pero solo después de que hagas el cambio. Hacerlo ahora sería inútil. Con la alteración de la línea temporal, el niño no existiría dos veces, y eso solo lo debilitaría innecesariamente —explicó con calma, como si estuviera dándome una lección de lógica celestial. Su voz tenía el peso de la experiencia.

Asentí lentamente, comprendiendo la magnitud de lo que me pedía. No era solo una cuestión de devolver al niño, sino de hacerlo en el momento adecuado para asegurar que todo fuera perfecto. Sin errores, sin retrocesos.

— Muchas gracias, Dios —dije, mi rostro iluminado por una sonrisa que no podía ocultar. Finalmente, después de todo, el bebé estaría en los brazos de Ai, donde siempre debió estar. La alegría me inundó, algo que no sentía desde hacía tanto tiempo.

— Cualquier cosa que necesites, te ayudaré. Solo regresa las cosas a la normalidad —dijo Roger con una determinación que me dio la certeza de que podría contar con él. Sus palabras eran más que una promesa; eran una garantía.

— Nos vemos luego, fue un gusto hablar contigo —concluyó, recomponiéndose antes de desaparecer en un destello de luz brillante.




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